Experiencia y Saber
La experiencia potencia el saber. Ampliarlo pasa por ella aunque conviene matizar que hay dos formas de experiencia. Una es la que se refiere a la práctica de hechos concretos o vivencia de circunstancias, la otra la que se refiere a la práctica intelectual y la experiencia de razonamiento e indagación conceptual. Habitualmente quien más experiencias tiene y más intensamente las vive más podrá alcanzar el conocimiento. Este tampoco se refiere a un estadio absoluto en el que ya se haya dicho la última palabra. El conocimiento es un proceso abierto cuyas claves lo excitan para continuar como proceso. Las formas de tratar con él es la proyección experimental de la vida. Dicho asi la experiencia como invitación al saber no tiene un límite aunque sí el sujeto experimental que se cansa de ella. He oído a gente de distintos ámbitos, pero tal vez más de los ámbitos cultos que ya está cansada de saber tantas cosas, que ya no quiere acudir a más conferencias, participar de más debates o leer más. Cuando escucho este tipo de frases tengo la sensación de oír a individuos saturados no tanto del mundo como de sí mismos. Esta conducta de carpetazo o cierre a nuevos estímulos se da en todos lso registros. Los ex amantes no quieren volver a repetir escenas de dolor pretendiéndolas evitar al noche aceptar nuevas relaciones en su vida, o esos conductores que se han estrellado y han cogió miedo a la carretera desarrollando fobias para no volverse a montar en ningún auto. Probablemente todo campo experimental genera reveses y problemas. La experiencia del saber pasa por los desaciertos. El saber es algo que se destila a partir de muchas tentativas en cosas que no sirven o han hecho daño.
Para las tipologías caracteriales más austeras de actos y más apesadumbradas, entender el dinamismo de otras personas que siempre están trasegando con una iniciativa y otra, les costará entender sobremanera. Los pasivos criticaran a los activos de hiperactivos y estos a aquellos de inmovilistas. No creo que haya que ser un culo inquieto para dar respuesta a las inquietudes mentales. Es cierto que los excesos de actividad no siempre se corresponden con un aumento de la experiencia. Estar todas las jornadas laborales haciendo el mismo tipo de operación: poner una pieza dentro de un frigorífico en una cadena de montaje o servir cafés en una barra de bar no significa que incremente la experiencia a partir de un punto de saturación que en algunos casos se puede dar dentro de las primeras horas de hacer ese ejercicio. Si bien la actividad tiene mucho elogio y crédito no todas las actividades son tan indispensables y a menudo su repetición las desautoriza.
¿Es que no hay un límite para la actividad? Habría que trasladar la pregunta a cada acción concreta. La actividad en si misma significa experiencia pero no toda experiencia genera saber. Habrá que distinguir entre el conocimiento concreto en cuanto a un dominio especifico para saber desarrollar una actividad: construir un pieza de matricera por ejemplo y todo el saber colateral derivado de esa actividad en un determinado ámbito de trabajo, con unas condiciones, con unas relaciones de equipo y empresariales, con un salario equis y también por lo que hace al potencial de esa pieza construida. El saber se refiere a consciencia mientras el dominio concreto de algo se refiere a habilidades manuales o intelectuales para ejecutar una acción. En ambos registros hay una experiencia detrás pero mientras en un caso de la experiencia se destila un saber que transgrede los límites inmediatos del conocimiento en otro se queda dentro de éstos.
Es por eso que a priori no se puede decir de alguien que tenga mucha experiencia por el hecho de llevar muchos años dentro de una profesión o viajando por el planeta. Ciertamente ambos datos se tomarán como referencias válidas sin que se pase por la verificación de que lo sean. Desde el punto de vista de la interpretación quien carece de una cosa tiende a envidiarla y a hipervalorarla en quien la tiene. Craso error. La experiencia es algo sutil que se va demostrando tanto con el enfrentamiento a problemas concretos (intervención situacionista) como con el depósito de conocimientos generales y la destilación de una postura filosófica existencial (posicionamiento extra circunstancial).
En el caso concreto de cada acción se puede reseguir lso distintos registros con los que funciona. Desde la posición escritora una experiencia es la de escribir y otra completamente distinta la de dar a conocer lo escrito. Pensemos en Walt Witmann , el poeta que llamó a las puertas para vender su propia poesía. Sin duda es una experiencia completamente diferente la del acto creativo en solitario y la de la solicitud de reconocimiento de ese acto creativo en otro, como posible comprador de la misma. La diferencia es la que hay entre quien escribe refiriéndose al otro como un factor panorámico a quien trata con el otro como un factor presencial.
Ciertamente para el punto de vista del escritor que se nutre, como no, de sensaciones y anécdotas, el contacto con la calle lo retroalimenta para hablar de lso temas de los que se hace caja de resonancia. La experiencia no es solo la que se consigue con el contacto con los demás sino que prosigue y se cualifica en el contacto consigo mismo destilando la esencia de lo vivido. Cuando al escribir experimento un agotamiento o una falta de motivación en el decir solo me basta salir a la calle e interaccionar un poco para volver a tener temas. Es un error máximo igualar experiencia a práctica en el sentido de actividad física o presencial, la experiencia también es práctica intelectual, reflexiva, interiorista, intimista, aislada. De hecho las coordenadas de destilación de la experiencia son las intimistas, las que individúan las conclusiones elaborativas a partir de conversaciones, visitas, recuerdos y anécdotas.
Dada esa doble significación de la experiencia todavía confusa dentro del vocabulario usual, el saber es la denominación mas especifica que puede referir convenientemente la experiencia, soslayando si se trata de una experiencia de la acción o una experiencia intelectual. Lo que sabemos es que una mayor experiencia intelectual evita la duplicidad o superfluidad de la experiencia de la acción.

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