The Preferential Love
1. El amor como presupuesto. Uno de los mayores sentidos existenciales es el de vivir las cosas y todos los contenidos de vida desde una posición amorosa. Vivir con amor es la vida. Vivir sin él es la falta.
Para amarrar la felicidad y garantizar un futuro emocional estable se parte de una necesidad incuestionada:la del amor. Sin amor, todo lo demás pasa a un segundo término. Sin alguien que te quiera y a quien quieras, parece que todos los otros campos de proyección decrecen en interés. Nacemos para amar y ser amados. Y quedamos abocados a una cultura de querencias donde la lucha por la felicidad y el bienestar dependen del hecho constatado de ser queridos. Tanto es así, que quien vive la vida desde la exclusión sentimental, sigue un proceso de desgarros y fisuras de personalidad que lo debilitan y enloquecen. El amor a grosso modo es la gran palabra con categoría de idea sagrada que nadie cuestiona. Todo el mundo se rinde a su búsqueda y desarrolla una oratoria particular sobre ella. Sin amor no es posible una vida sana y sólo contando con él se establece una relación equilibrada con la existencia y con el mundo. Las personas que son amadas tienen un mejor semblante, son mas alegres y divertidas, son más sanas físicamente, son mas desneurotizadas. Las personas que gozamos del amor recibido somos las que también podemos reproducir una energía amorosa hacia otros. Y contrariamente, quiénes viven desde la indiferencia, el resentimiento y la fractura sentimental de no querer tener ninguna relación amorosa con nadie,son las que tienen todos los números para que les toque la lotería neurótica como mínimo, predeterminados hacia una existencia aislada y desastrada. Se podría decir que el sentido de venir a vivir y mezclarnos los unos con los otros, es el de poner a prueba nuestra capacidad de amor.
2. Del amor familiar al amor de pareja. Educados en el discurso de la solidaridad y la filantropía seguimos y defendemos -con demagogia o convicción- la idea de amar a nuestros congéneres y de ayudar a quienes más ayuda necesitan.Aunque esa es una dimensión gigantesca que deja los sentimientos en el campo de la generalidad. Por encima del amor diluido en la fraternidad universal que se proclama, los seres necesitamos crecer y realizarnos en el ámbito de la particularidad y en la concreción sentimental en la que el principio de correspondencia pueda ser establecido. El marco familiar es ese primer ámbito de acogida,singularización y correspondencia. Después le sucederán otros: el de las amistades y el de las relaciones de intimidad y pasión. según cual haya sido el desarrollo en el seno familiar facilitará -o no- que la adaptación a los otros ámbitos será mejor o peor. En cualquier caso, los ámbitos de Amistades y Amores, con la conexión de experiencias pre y peri-amorosas, son necesarios a partir de los límites del marco familiar.Por mucho amor que se haya prodigado en éste, el sujeto saliente necesitará conocer el mundo y a los demás siguiendo el dictado de sus propios pasos personales. Después de algunos escarceos en los ámbitos relacionales extrafamiliares, la elección del objeto amoroso de continuidad y su compromiso de futuro con él, caracterizará la reconfiguracion personal del sujeto emancipado que pasa de un campo de seguridad, el de la familia, a otro campo que cumple una función segurizante:la de la pareja1 .
Ese ha sido el proceso normal y estandarizado:dejar la familia en la que se nace para fundar otra. Ha sido la ley de vida.La Tradición determinante. Su cuestionamiento ha marginado a sus cuestionadores. Y las lineas alternativas para organizar la sentimentalidad y la convivencia en marcos extrafamiliares no han dado resultados esperanzadores. Hasta ahora la familia como institución ha sobrevivido a épocas y modelos sociales. Parece que nadie pone en duda, que todas las personas están predeterminadas a un diseño de futuro en el que ser esposa o esposo en torno a un pacto de exclusividad mutua2 .Ese hecho tan magnificado y consensuado se explica por la necesidad que tiene cada sujeto de un otro singular, es decir, de alguien especial sacado del anonimato que se convierta en el depositario de sus anhelos.
Y ese hecho conecta con la grabación prematura -que queda marcada en la psique humana desde sus estadios infantiles- de la elección del objeto de amor. Niños y niñas hacen sus primeros sondeos en sus colegios o esplais y hablan de sus novios o novias. Su contexto familiar de talante abierto y progresista estima y propicia esa elección encubierta en un decorado de juegos.Valora por lo tanto, esa singularización. así mismo el contexto cultural y las imágenes televisivas promueven el concepto predominante del amor singular.De hecho se va creciendo con la idea de que un dia u otra uno deberá juntarse con otra persona y formar su propia familia, de la misma manera que hicieron sus padres, gracias a lo cual se pudo nacer.Esa grabación es un ínput importante que incide poderosamente en la evolución mental y en la adquisición de creencias. Por lo tanto el sujeto humano se sabe o intuye estar sujeto a esa perspectiva, y una porción considerable de sus conversaciones de adulto giraran en torno a su/s historia/s de amor y sobre la/s persona/s con la/s que decide compartir su destino.
3. Del amor general al amor particular. Otro dato que marca el proceso educativo de cada ser, es el del significado múltiple que se recibe de la noción de Amor. Si bien el amor en su sentido más amplio significa el volcado de energía hacia los demás por su bienestar, protección y paz, en la practica se le traduce por su sentido más restringido: la energía personalizada dedicada a alguien escogido que pasa ser tomado como una persona preferente. Es así que cuando hablamos de amor nos estamos refiriendo al amor hacia un ser amado en singular, dejando fuera del término las otras variantes amorosas: la materno-filial, la fraternal, el cariño amistoso y oras referencias en las que hay una empatía y un interés afectivo por los otros, por razones de afinidad, coincidencia o parentesco. al hablar de amor se sobreentiende que hablamos de un amor específico y más concretamente de pareja. Incluso se sobreentiende que se trata de un amor heterosexual.El término pues queda saboteado en su sentido originario para conferirle un valor ideológico determinado por la cultura reinante. La verdad es que el amor en su sentido más general incluye todas las variantes posibles de la afectividad, y desde luego, no deja fuera el amor lésbico, homosexual, puntual o plural.
Pero en tanto que víctimas del lenguaje aceptemos para ahora que al hablar de amor nos estamos refiriendo a ese amor volcado a-y recibido de- del objeto amoroso escogido3 . Esa persona especial que pasa de un flirt a un feeling inicial para ser luego una compañía permanentizable. La persona escogida como amante, como compañera y como figura de futuro,encarna la función binomial. es el otro con el que hacer una alianza existencial frente a la existencia social o frente al resto del mundo. Esa persona escogida acaba siendo la figura compañera convivencial indistintamente de su estatuto legal4 .
Con el otro al que quieres, haces un binomio fusional para enfrentar la vida juntos. Esa alianza se basa inicialmente en el mutuo querer y funciona en un plano de unidad económica por lo que hace a compartir recursos y en otro de parapeto autodefensivo frente a las injerencias e inclemencias del mundo externo. Cada miembro de la pareja se recoge en la otra a la vez que la protege de los riesgos existenciales. Tal vez eso pueda llevar incluso a una cierta bunquerizacion cuando el amor de pareja se protege de los otros no facilitando informaciones privadas ni siquiera a sus áreas más allegada5 .
4. La sociología del amor y las correlaciones domésticas. La sociología del amor evidencia las tramas de las relaciones que se inauguran cuando dos que se quieren se ponen a convivir juntos. También revela las correlaciones de poder que se dan entre ambos y en relación al contexto sentimental que les envuelve. De hecho, la historia de una pareja es la historia de una correlación de posiciones entre sus dos miembros,donde convergen dos clases de campos de vínculos: el del territorio material (casa y objetos)y el del territorio simbólico (el amor com capital psíquico e intangible). El amor no tiene una medición infalible. No se le puede pesar ni oler. No puede traducirse a números.Es por lo tanto un parámetro de referencia simbólica, y sin embargo una referencia continuada en la vida de pareja. Cada uno de los dos quiere saber del otro si su amor sigue fresco y vivo o está menguando.Cada uno de los dos alimenta la ilusión de ser el único para el otro. Cada uno de los dos desea seguir ocupando el lugar preferente en la biografía del otro. Cada uno de los dos lucha por hacer eternas la pasión y las sensaciones inigualables del principio de la relación. Ese otro escogido resume las aspiraciones y valores pretendidos.Es a la vez fortín frente a las intemperancias ajenas y compendio de ideales. Es la pareja escogida por afinidad y por un sentimiento desvocado, o en el peor de los casos, por qué se trata de un buen partido. En todo caso desde las aspiraciones ideales de la adolescencia y de la juventud la persona a la que se elige para compartir el resto de los días y el resto de las noches,es una persona induplicable, la mejor del mundo, aquella con la que se va a poder contar para todo.
5. Los riesgos de la elección amoroso-convivencial. Ciertamente el amor es ciego y lo es de un modo crucial en esa primera época de negocios sentimentales en los que la falta de experiencia o de madurez predetermina hacer elecciones equivocadas. La persona de amor que era tan dulce, tan tierna, tan fuerte, tan guapa, tan glamorosa, tan ideal de los primeros momentos se va convirtiendo con el paso de los años en un ser crispado, taciturno, desagradable, ensimismado, ausente, infiel e incompatible. ¡Pero no adelantemos acontecimientos! La historia de amor es un proyecto y una realidad mientras las dos partes que lo coprotagonizan se entregan mutuamente y se priorizan.Esta es la clave:la prioridad sentimental. Para eso han decidido ponerse a vivir juntos: para concederse un máximo de atención. O para eso son el principal contacto de sus agendas.
En la decisión a la hora de elegir a alguien se hace una operación estratégica.La figura soltera busca a alguien del amplio y ancho mundo para acabar con su aislamiento. De no conseguir ese cómplice contra la soledad personal corre el riesgo de seguir sumido en ella6 . De hecho, hay una cierta prisa en encontrar a alguien con adentrarse por los caminos del amor y del sexo. No hay otra elección.Esperar a los 20 para esa búsqueda cuando es practicable desde los 15, y aún antes, es una pérdida de tiempo. Cuanto antes se entrega a esa perspectiva, antes interaccionará con su proyecto, con la vida en general y ampliará su umbral de experiencia. al igual que con otros campos de actividad del ser humano, cuanto antes sepa lo que quiere hacer con su vida, antes la dotará de realizaciones y contenidos. Claro que esas elecciones de camino así como la toma de partido por alguien como compañía existencial no siempre son acertadas ni tienen una garantía definitiva de futuro. Matemáticamente, la fraseología que acompaña la historia de amor7 es falseable.Se hace la alianza y se crea un binomio pretendidamente estable con quien más se conoce y más compromiso se adquiere, no con quien objetivamente sería mas deseable8 o apropiado. El caso es que muchas elecciones de amor empiezan a hacer fallida antes de los dos primeros años de la relación convivencial que ponen en evidencia los intereses distintos.
6. El conflicto convivencial. El conflicto entre las partes puede estar servido prematuramente pero se multiplica la continuidad de la relación por 10 o más, por razones extras generadas, como la presencia de hijos o los intereses materiales compartidos9 .En el análisis causal de las fracturas de parejas, las determinantes de la ruptura se pueden remontar a esos primeros años de la convivencia o incluso aún antes de iniciarla.Se diría que toda una historia convivencial se hubiera asentado sobre un mal guión del que ya se tenía una crónica anunciada desde el principio. Evidentemente haber mantenido una convivencia por larga que haya sido sobre la base del litigio y de la falta de empatía habrá producido una pérdida creciente de calidad de vida y un deterioro de la sensibilidad. En ese proceso, a veces tormentoso y cruel, la esperanza es lo último que se ha amarrado, y la perspectiva de la pérdida del otro habrá operado como un horizonte del todo negativo.Parecería que antes de volver a la soledad se ha defendido a ultranza cualquier compañía,aunque sea la más incorrecta. Obviamente ese cierre de refuerzo en un proyecto estéril no es sostenible por mucho tiempo y finalmente uno de los dos, generalmente las mujeres, emprende el arduo camino de la separación. Esta y su parafernalias, desde los primeros contactos con abogados y asesores hasta juicios,sí los hay, que dictaminen los repartos de bienes y de patria potestad para con los hijos; inauguran una perspectiva distinta de la relación vivida, en la que no es difícil encontrar a la peor persona del planeta en aquella que se había convivido tan intensamente. Y ciertamente el/la ex puede incorporar comportamientos absolutamente increíbles y propios de un enemigo visceral.
7. El amor en pasado. Haber pasado por ésta experiencia daña a los dos sujetos que han pasado por una guerra particular convirtiendo la alcoba del placer en la habitación de las grandes peleas y no con combates de cojines precisamente. Quien, de los dos, tenga más claro la necesidad de renovación antes tomará la iniciativa de irse a vivir a otra parte, o echar a su convivente; opciones éstas más válidas que las de alimentar el estertor de un proceso condenado a acabar. Cuando ese queda establecido el/la ex seguirá ocupando la figura más importante de lo que ha sucedido en toda la biografía de quien la relata y por algún tiempo incluso podrá alimentar la idea de su rescate y su reconciliación. En todo caso, la renuncia al pasado compartido con ella no será fácil de asumir. Y por un tiempo actuará como un pasado lastroso que impedirá la renovación y el enfrentamiento a un futuro al que llenar con nuevas figuras de interacción emocional. De hecho, en las conversaciones de intimidad hablar del/de la ex o de los/las diferentes ex, o personas queridas puede ser una constante que permite predecir el comportamiento del o de la confidente. Nuevos amantes y nuevos amigos dan pistas sobre sí mismos contando cómo procedieron en sus relaciones con la gente que quiso de sus pasados y especialmente a que ética se ajustaron cuando rompieron o fueron abandonados por ella. tras una historia amoroso-convivencial terminada, el análisis concreto de esa situación concreta no agrede la construcción teórica y cultural que ya se tenía de la necesidad de un amor singular, de ese amor para el que había un espacio psíquico desde la infancia. Por eso, la pérdida amorosa de alguien no impugna el amor en singular sino al sujeto mal elegido en concreto. Es así que después de un tiempo de duelo, más o menos largo según cada caso, se tiende a buscar la figura sustituta, es decir otro amor preferente, otra persona que esté por encima de todas las demás, otro aliado con el que seguir viviendo y reconstruyendo los pedazos rotos de las secuelas de la amargura anterior. Claro que la tendencia de esa búsqueda a la sustitución no siempre está concienciada e incluso es negada por quien la hace10 . Son los hombres separados los que adoptan comportamientos más productivos en el sentido de encontrar otras personas de relevo. Los hombres tienen fama de incompetentes por lo que hace a la vida en soledad, mientras que las mujeres mantienen durante un umbral de tiempo mayor el resentimiento por la anterior experiencia, lo quelas bloquea para retomar la iniciativa de búsqueda emocional. Los unos destacan por su oportunismo en el encuentro de la alternativa amorosa y las otras hacen elogios del purismo de su fidelidad a una idea. Aunque todos acaban abocados a una nueva asociación doméstica e intimista con alguien, si su fase biográfica se lo permite. ciertamente a partir de una cierta edad el deseo por el otro mengua, y la perspectiva de compartir el espacio privado propio genera mucha ansiedad, optando por la vida solitaria11 en lugar de una recreación del hogar, como espacio compartido.
El amor en singular es un concepto que nos acompaña mientras vivimos y tanto al principio de un proyecto de futuro desde la adolescencia como durante la realización de vida, el amor del otro es algo que se busca y a lo que no se renuncia ni se quiere renunciar. Cada persona tras sus experiencias acumuladas de interacciones emocionales, acaba decidiendo lo que puede esperar del mundo y de la psique humana y según cual sea su índice de frustración retomará su proceso de indagación sentimental o se mantendrá más al margen.
8. El desamor como fase de stand by. El desamor es el parámetro de esos períodos de latencia o de ralentí en los que el sujeto dañado por una experiencia convivencial destructiva, requiere de un tiempo de reposición y recarga de energía para una vuelta al ruedo de los descubrimientos del otro. El desamor no es permanentizable o si lo es para extremos nostálgicos y radicalidades emocionales no hace sino perpetuar un déficit y un retraso en la readaptación a las nuevas circunstancias. Tiene el valor de otorgar un periodo o de reflexión y de duelo frente a la perdida de alguien querido pero también tiene el poder de sabotear la recuperación ante el futuro. No hay nada más impresentable que una persona hablando de su desamor reciente frente a las nuevas personas que va conociendo.O no lo es, especialmente, cuando hay una reiteración de sus mismas evocaciones.En realidad el mensaje que proporciona es que nada ni nadie podrá sustituir su pasado y la principal figura del mismo. Y si bien esto es estrictamente cierto.(ninguna persona es idéntica a ninguna otra)no es menos cierto que el futuro es más intensamente vivible cuanto antes se deslastre una persona de los memorándumes que arrastra que le impiden vivir en paz y le ensucian su higiene mental. El otro en singular, esa persona especial y única que ha sido elegida, ese objeto de amor idealizado y amar incondicionalmente forma parte de las leyendas biográficas de la humanidad. Los seres humanos han hecho indecibles por amor. Han llevado sus conductas hasta el límite de sus fuerzas para proteger o salvar a sus seres queridos. Las historias de amor de dúos compenetrados han nutrido de sabiduría el viaje humano por el campo de los sentimientos. Y la sensación de plenitud se ha alcanzado junto a otro que experimenta el mismo universo personal. Ese amor personalizado es uno de los conceptos estructurales de las historias humanas. Por el se han conquistado objetivos y territorios, se ha luchado y se ha matado, se ha gozado y se ha podido morir. En sus apasionamientos extremos la fusión con el otro ha podido impedir la propia vida, convirtiendo a sujetos superenamorados en sujetos nulos cuando vuelven a su soledad o individualidad. Es el momento en el que la razón existencial de uno se pone en esa alianza con el otro. Es el momento en que una disposición sentimental engendra las condiciones para una neurosis amorosa.
9. Exceso de amor y neurosis de abandono. El exceso de querencia puede asustar al ser querido e imposibilitar la autonomía en el queriente. en todo caso, determinará una neurosis de abandono cuando el objeto de amor quiera poner una distancia moderada entre el/ella y quien le quiere en exceso. El amor, no está exento de la patología de la desmedida. Los venenos en principio no existen, pero las cantidades pueden matar, nos dijeron desde la antigüedad..El amor y los sentimientos de bondad y compenetración en principio son sanos y creativos,aunque su descontrol y exageración pueden covertirlos en sus contrarios. Es el caso de quienes convierten el amor preferente en un amor blindado que corta las alas del ser querido y lo frustra en sus perspectivas de vida. The preferential love es el que permite una depositación continuada de las confidencias de uno. Es el que hace, en casos de máxima compenetración, de tu otro yo, el que te adivina, quien te presiente, el que te conoce más que nadie, el que te quiere y te enamora, te comprende y te espera, te escucha y te busca. Ese otro especial, singularizado y priorizado, te acompaña en los momentos duros y blandos, en las dificultades y en las facilidades.Te apoya ante tus problemas y te aporta otro punto de vista con el que completar el tuyo. Con esa persona haces un tándem con la que reducir los esfuerzos del camino y acceder a la conquista de los objetivos comunes. Es una unidad de trabajo y una economía doméstica, un espacio de consolidaciones de los logros y una referencia de seguridad. Visto así, es la alternativa madura a ese otro campo originario de seguridad personal anterior, el de la familia, y por supuesto a las convivencias de transición 12 que haya podido vivirse. El amor preferencial, con o sin la concurrencia de varias tentativas y experiencias de intimidad, flirts y microamores, es el puente que va a permitir un proyecto de futuro estable y planificado13 . Esa unidad de perspectivas entre los dos enamorados y la absorción de los planes de los primeros años: pagar el apartamentos, mantener el trabajo y los salarios para poderlo hacer, tener hijos, los aisla de otras actividades y sobre todo de otros pensamientos. Es una fase en la que el deseo queda muy organizado y concentrado dentro de la propia pareja y/o familia en formación. La lucha por una existencia de calidad absorberá mucha energía y los espacios de ocio serán casi compartidos al cien por ciento con la pareja convivente. Eso revestirá un estatuto social y él no será invitado sin ella y ella no será invitado sin él.Los demás los veras como una pareja en la que el cada parte vendrá con su socio/a a las fiestas e invitaciones. Si no es así,m y cada uno tiene sus propias relaciones y amistades separadas de su época pre-conyugal, será visto con una cierta extrañeza. se pretenderá que los amigos de uno sean, por extensión, los amigos del otro. Y progresivamente ambos por sus nuevas interacciones en público como dos juntos, adquirirán otras relaciones y amistades con otras parejas. Será curioso asistir al espectáculo de esas relaciones entre parejas, en las que las conversaciones van de dos a dos y no saltan ya al uno a uno.. La comunicación grupal es cualitativamente disienta a la de uno-a-auno donde la intimidad puede ser más potenciada.
10. El curso convivencial. Después de unos años de unidad bipersonal, la pasión de los primeros momentos dará lugar a una moderación y a una velocidad existencia tranquilizada. Las urgencias económicas habrán sido resueltas y las necesidades perentorias habrán sido cubiertas. Los hijos serán mayores y habrá mas tiempo libre para hacer otras cosas pero también para pensar. el gran propósito de tener casa asegurada y pagada y la gran misión de haber educado unos hijos para que puedan valerse por si mismos en medio de la jungla social habrá tocado a su fin.Será en esa fase en que el deseo circunscrito a la unidad doméstica pedirá salir y proyectarse de otro momento.será el momento en que la voluptuosidad imaginaria de otros tiempos, que hubiera sido encarcelada, resurgirá nuevamente. Será también la fase en la que uno de los partners necesitará recuperar su libertad perdida, o la idea difusa que le queda de la libertad que piensa tuvo en su juventud y buscará salidas.Serás el momento en que viejas y arrastradas contradicciones convivenciales podrán ocupar un primer termino y ser recalcificadas como antagónicas.Será el momento en que se pensarás y repensarán las hipótesis de la separación.
11 .La separatibilidad como fantasma al acecho. El conflicto entre amor entregado y libertad individual. La separación es un concepto que puede trastornar toda la construcción existencial que se ha polarizado en torno al otro como una figura perpetua.su sola mención puede mover a tragedia. Especialmente cuando resulte imprevisto para una de las partes y haya sido acariciada en secreto como perspectiva para la otra.La convivencia, por golosa que sea, comporta muchos contenidos que la erosionan.Es posiblemente, de todas las aventuras humanas, una de las más complejas por cotidiana, asumible y practica que sea. La convivencia pone contra las cuerdas en un momento dado a cada una de las partes.Agota la paciencia, incrementa la crispación y confronta los criterios, cuando puede mas la tendencia inercial de cada individuo que las razones que puedan hablarse en el sosiego de las conversaciones de reconciliación. Vivir toda una vida adulta al lado de ese otro especial requiere la mayor de las sabidurías.No es suficiente con un querer ideal y con una presuposición de que la vida reunida seguirá un modelo intocable. Hay que ganar la situación día a dia, poner un plus de comprensión y hacer todos los aprendizajes de tolerancia a las conductas del otro. al mismo tiempo no dejar de ser uno mismo y no perder libertad personal. En todo el proceso convivencial los dos parámetros:el de la libertad individual y el del amor por el otro van a vivir horas de tensión y conflictos. El amor será traducido no pocas veces por tener que dejar uno de los dos sus apetencias y hacer concesiones al otro en aquello que no se quiere14 . Y la libertad personal podrá ser impugnada por traducirla como desconsideración a la pareja. El índice de madurez de una pareja pasa por la aceptación recíproca de sus libertades y por el prevalecimiento del amor como el principal motor de unión. siendo así, que tienen más futuro y calidad de vida las parejas que se permiten parte de sus espacios ociosos con marcos y relaciones distintos, que no las que pretenden que lo que guste a uno significa que ha de gustarle al otro, debiendo hacerlo todo juntos. Supuestamente cada partner sabe porqué quiere al otro y porqué está con él/ella. No obstante no está de mas autopreguntarse de tarde en tarde que queda de sus motivos originarios hubo para contraer una unión y qué otros nuevos se han añadido en el transcurso de la convivencia para continuarla15 .
12. La permanentización o no de lo preferido. Pero el amor preferencial no es equivalente al amor eterno. La hipótesis de su provisionalidad planea como un fantasma y hace notar doblemente su presencia cuando las noticias de las separaciones entre los círculos de conocidos son un tema constante y cuando uno de los dos convivientes, o los dos, han tenido sus propias historias de amor pasadas extendidas a convivencias que empezaron con un máximo de energía y terminaron tras un tiempo más o menos considerable en una disociación rotunda e irreversible. Siendo que la historia de una persona queda marca por sus historias de amor vividas. En cada época sentimental compartida y con una persona preferenciada se ha vivido la ilusión de su perdurabilidad hasta que ha tocado admitir la concurrencia de variables no previstas y no soportables. Entonces ha sobrevenido la ruptura e incluso la decisión de no volver a pasar por lo mismo configura, dándose comportamientos tan distintos como el de doblegarse a las ordenes del próximo partner sean las que sean, a no desear saber ya nada mas con ninguna otra persona para convivir. Lo cierto es que tras una ruptura sentimental cada parte gana en experiencia y en saber emocional y queda más entrenada para acometer otro viaje convivencial con mayor fortuna Eso no significará que puedan ser previstas todas las variables encerradas en la nueva convivencia. La tendencia será la de una búsqueda de un amor total con otra persona alternativa a la que se preferenciará. Se diría que todo el deser (malestar y decadencia sentimental)de un individuo sólo podrá ser compensado con la alternativa a su vacio existencial por otra persona ideal que le de nuevos alicientes y contenidos. claro está el ideal no existe y la pareja modelo es una quimera. A lo sumo se pueden hacer indagaciones para dar con una persona apropiada que sea compañera noble y tierna. El ideal con una carta de incondicionalidad no podrá ser pedido.E#l destino jamás lo concede. La persona encontrada vendrá con su curriculum, sus ideas, sus diferencias, sus manías y sus exigencias.Las dos pueden rejuntar sus caminos sobre la base de la comprensión pero también de la negociación sobre lo que esperan de la relación en si y de su marco convivencial16 . si fallan las perspectivas o si el aterrizaje a la realidad está promovido por un cierto desengaño del otro, pronto resurgirá ese fantasma de la separación. La gente se separa de aquello que le disgusta o le ocasiona malestar.Es una consecuencia lógica del existir y forma parte de la ley de la supervivencia.Por otro lado pensar sobre la separatibilidad es algo perfectamente normal que forma parte del repertorio de consideraciones objetivas posibles dentro de una pareja.Otra cuestión es reconocer que ha habido momentos impregnados de esa reflexión o amenazar con ella como hipótesis a modo de factor de presión17 .
Todas las vicisitudes por las que pasa una historia de un dueto amoroso -en el que cada uno ve en el otro su aliado más importante y lo declara su amor preferencial- organiza los escenarios de un conocimiento recíproco mayor y un bienestar común compartido.También pone los iconos delimitantes del territorio que comparten y el amordazamiento de otras pasiones18 cuando esa preferencialidad se convierte en una exclusividad del universo sentimental. ese objetivo permite que en el saldo de cada una de las partes haya un afirmación de la condición de ser querido, algo que es un incrementador del caudal psíquico y de la pisada fuerte en todas las cosas que se emprenden en la vida.sin duda alguna las personas queridas y que se saben queridas en concreto por sus partners que las singularizan dan un mejor pronóstico de estabilidad emocional que las que navegan entre variaciones inconcretas de amores difusos. Por otra parte el amor concreto, en singular y preferido enfrenta al compromiso y al desenlace de la relación hasta sus últimas consecuencias, mientras que la navegación por múltiples relaciones que se mantienen en los primeros contactos de intimidad, nunca garantizan el avance hacia un futuro comprometido en los planos sentimental y reorganizativo de la vida. El amor preferencial declara la creación, el éxtasis y el trabajo por el futuro, frente al amor plural que declara la fiesta de las sensaciones ,la navegación y el placer tal vez discontinuo o no asegurado. el uno no quita el otro, pero en todo caso la pluralidad pide respuestas concretas, la vuela pues a la singularidad19 .

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