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Utopía en Marcha
La invocacion del sueño utópico ha ido quedando para la literatura mientras que el disfrute de la vida alternativa va pasando por la capacidad de transgresión subjetiva de cada idealista.

14/11/2008 GMT 1

Las Cartas Devueltas

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 16:26

¿que hacer con todas aquellas cartas que han sido devueltas y que el paradero de sus destinatarios lo desconozco? Yo lo que hago es continuar guardándolas, presumiendo que tal vez algún golpe de casualidad permita un contacto para reexpedirlas. Pero eso instala un posible problema. ¿que sentido tiene enviar o emplazar a leer una carta, unos cuantos años después de haber sido escrita? sé de autores que ha escrito y guardado cartas que nunca fueron enviadas, desconociendo si era por dificultades en la localización de los destinatarios o por un impedimento valorativo en el último momento para hacerlo.Pero esa última eventualidad responde a otro tipo de cartas: aquellas que son escritas para guardar o para demorar en lugar de para enviar. Es un principio que he practicado, y dados los cambios circunstanciales y domiciliarios, algunas de ellas se han quedado sin posible envío a un lugar de destino.
Las devueltas constituyen todo un capítulo aparte.Son cartas a difuntos que fallecieron en el ínterin del envío, cartas a gente conocida pero no lo suficiente como para que enviaran su cambio de dirección o cartas con los datos incompletos de nombres y ubicaciones de sus destinatarios. En resumen, son contenidos que les pertenece,aunque yo haya sido su autor, y el criterio que sigo es el de continuar guardándolas en una caja especial de envíos pendientes.En este misma caja están las que he producido en un momento emocional concreto pero cuya lexicalidad y tono los he considerado inapropiados para el momento relativo de sus destinatarios, dejándolos para un después que acaba por no concretarse nunca. Las cartas devueltas tienen mas probabilidades de no ser expedidas que de serlo, a pesar de lo cual sigo conservándolas por si se diera alguna posibilidad de hacerlo. Tampoco creo conservar todas las caras devueltas.Posiblemente algunas se habrán perdido dados mis cambios de remite y otras que he creído que han sido adecuadamente cursadas, nunca habrán sido leídas por sus personas-destino. No es tan grave o lo es menos si desgravo la importancia que le doy a la palabra en general y a la palabra escrita en particular. Creo que se puede prescindir finalmente de toda tesis esgrimida por un otro, aunque de poseerla como saber propio se pueden evitar muchas fechorías y actividades vitales superfluas. Pero esa evitación conduce a una experiencia existencial distinta, que tal vez no sea la propia y en consecuencia no se esté preparado para ella. En conclusión, cada sujeto acaba haciéndose con el paquete de aseveraciones y verdades que le convienen en cada momento, y no con todas aquellas que recibe, por muy preclaras que sean.
En mi caso y particularidad de nexo con la postalidad, no he podido evitar sucumbir a escribir más de lo necesario y a más gente de la conveniente, pensando en alguna ocasión que tras un primer intercambio de cartas podía dimanar una larga historia epistolaria. Eso, que lo tomé como una herencia actualizada de los estilos del siglo pasado y de otros, pronto descubrí que no funcionaba en el 90 por ciento de los corresponsales, a pesar de lo cual seguí haciendo caso omiso a ello y eligiendo a posibles interlocutores un mes tras otro. Una de las consecuencias secundarias de ello ha sido la elección,algunas veces, de personas de falsos destinos que no estaba, ni estaría, en condiciones no ya para un correo continuado, ni siquiera para la lectura de una primera carta. Eso explica la interrupción postal,aunque no la mayoría de cartas devueltas, que a excepción de un solo caso que sepa (el de JS) que me devolvió cartas sin abrirlas, el resto de las veces ha sido con correo cuyo destinatario no ha sido hallado en el lugar donde yo suponía que estaba ya así lo escribía en el sobre. Puesto que una parte muy importante de la comunicación está en el hecho emisivo, tampoco puedo decir que haya lamentado tales devoluciones, aunque finalmente no sepa que hacer con ellas de momento.La verdad es que tampoco nunca me he puesto a hacer averiguaciones con guías telefónicas u otros medios,salvo alguna excepción (Javier G.Belmonte)para obtener las nuevas direcciones. Gestiones éstas que no sé si justifican el tiempo invertido para contenidos seguramente caducos en su mayor parte.

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