Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

Utopía en Marcha
La invocacion del sueño utópico ha ido quedando para la literatura mientras que el disfrute de la vida alternativa va pasando por la capacidad de transgresión subjetiva de cada idealista.

14/11/2008 GMT 1

Familias y recién llegados.

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 17:43

/>El ultimo en llegar y las relaciones con los demás instalados.
El Nou vingut i les relacions amb els vells tinguts.

Asistimos a un creciente número de familias desmontadas que desmarco ligeramente de las calificadas como desestructuradas o disfuncionales por el estigma subyacente a esas dos palabras. Una familia desmontada es aquella cuyos miembros dejan de compartir el hogar originario, que ha pasado por una separación de los cónyuges con domicilios independientes pero que el proceso de ruptura ha sido lo suficientemente civilizado como para poder continuar manteniendo un contacto de todas las partes, aunque sea episódico y desde luego nada a ver con el pasado.
A ese espacio desmontado llegan otras relaciones por parte de cada miembro familiar: el amante de la madre, la pareja convivencial del padre, la esposa del hijo, el novio de la hija. Para una familia nuclear desmontada, al menos concurrirían entre bastidores otras 4 que podrían ser más o menos permanentes o relativamente variables que estarían al tanto de la marcha de las relaciones internas del primer grupo de cuatro.
Es desde el punto de vista de estas segundas personas que voy a seguir esta reflexión. Sí, segundas personas en tanto que llegan después al grupo originario y casi nunca se integran del todo. Es obvio que la valoración de primera o segunda persona es puramente funcional para el relato. Ya que quien hace o es el recién llegado a su familia política su cónyuge o partner hace de otro tanto con al suya natural. Toca distinguir siempre, y de ello da cuenta el relato casuístico de las partes, qué grupo es el más fuerte o el más referencial. Si bien la inmensa mayoría de gente tiene una familia conocida del que recibe reconocimiento, no todas las familias son igual de hospitalarias o acogedoras a los nuevos llegados.
Inicialmente el recién llegado a un espacio ya hecho suele adaptarse y no inmiscuirse en como organiza sus relaciones consanguíneas y familiares la persona a la que quiere o con la que se pone a vivir. Parece predominar esta actitud de máximo respeto y distancia y también de lógica económica de cada relación: hablar y ocuparse de lo propio sin dejarse contaminar por conflictos ajenos acaba por ser la más sostenible. Casarse o unir el propio destino al de una persona no conlleva hacerlo con toda la familia natural de su pertenencia. La familia o el concepto moderno de familia se ha separado de su concepto tribal o de clan. No es siempre así. Las familias multitudinarias en otras regiones del planeta hacen de reproductoras de la ideología social y de celosas vigilantes para que se viva de acuerdo con ella. No solo eso, hacen de comunitarias económicas de tal manera que prima la media del infradesarrollo en muchas de ellas al convertir los ingresos de la minúscula parte no tanto en una caja solidaria para todos en caso de necesidad como en una coartada para no buscarse la vida. El europeo que se junta a vivir o se casa con una africana debe advertirle que se casa con ella y no con toda su parentela sino quiere amargarse unos cuantos años de su vida teniendo que tragar sapos. En la Europa más civilizada que ha dejado esas formas ancestrales a más de una generación vista, la figura del grupo cerrado de la familia no ha desaparecido del todo. Hay apellidos y linajes que pesan por encima de todo y una liturgia literaria que los recuerda. Alguien que lleve mi apellido no puede hacer según que cosas clama el patriarca o el padrino. Para determinados asuntos de familia los recién llegados, siempre serán o estarán al margen por años que sean los que lleven emparentados, incluso correctamente casados y habiendo dado hijos. Los cuñados y cuñadas quedan en ese otro plano distal. Un/a cuñado/a, ese recién llegado, seguirá siéndolo después de docenas de años de estar colateralmente con el grupo pero no formar parte de él. Evidentemente cada recién llegado por esa vía tendrá su psicología y charme particulares con mas o menos capacidad para la empatía con los demás pero para una familia numerosa con muchos hijos e hijas casamenteros/as mientras estos/as seguirán manteniendo de por vida la fusión de familia, siempre que retroalimenten sus contactos y se encuentren por sus intereses comunes, aquellos nunca llegarán a organizarse como grupo. Las familias pueden tener encuentros de hermanos, encuentros de sobrinos, los padres mientras viven preparan las efemérides, pero los cuñados no se reúnen a parte. La sola mención de esta idea sería completamente impensable y llena de extrañezas. Tanto las figura de los cuñados desde el punto de vista de los hermanos de la pareja, como desde el punto de vista de aquellos en relación a estos, hay una cierta distancia de respeto y tolerancia que no tiene porque traducirse en confianza o interés o ayuda mutuas.
Confieso que nunca me ha gustado el rol del cuñado, yo en primera persona siendo tal y no he tenido oportunidades para tratar a tantos recién legados a mi familia biológica como para tener una opinión tomada. Si la tengo de los otros cuñados de una familia política con la que no tengo nada que ver pero de la que tengo algunas noticias y forma parte de un tema de conversación recurrente de mi pareja. Los pocos contactos tenidos han sido suficientes para saber que no hay la menor coincidencia para nada en la mayoría de los casos. Si eso me pasa con el resto de la sociedad no tendría que ser una excepción que me pasara con esa representación particular de la misma. En la mayoría de coincidencias con ellos me quedo en blanco y totalmente desmotivado para hablar de cualquier tema o seguir el que esté en curso en ese momento. Supongo que es mi reacción inconsciente autodefensiva a situaciones y opiniones que no me gustan pero en las que mi pareja convivencial se siente cómoda.
Es fácil que dos desconocidos que son recién llegados a una familia se pongan de acuerdo y sintonicen rápidamente sacando a relucir curiosidades de sus cuñados o de sus suegros. Desde el punto de vista de la familia endógena los recién llegados pueden ser ariscos, utilitaristas, interesados o desagradables o se les encuentra y se presentan mutuamente en algunas efemérides. Una vez la familia-origen tiene ubicado al recién llegado y calibra que no es peligroso lo deja en paz, evidentemente las familias más progresistas o comprensivas no se meten en los estilos de vida de sus hermanos/as y de sus elecciones. Algunos sin embargo hacen de padres/madres para con sus hermanos menores. Inevitablemente siempre hay quien se complace en organizar la vida a los demás y vive de lo deficitarios que son los otros para tener tema del que hablar y tarea con la que entretenerse.
La política de supervivencia del recién llegado es no meterse en asuntos de la familia a la que, a su pesar, se une aunque sea manteniendose en la calle y todo lo lejos que pueda. El problema al que se enfrenta es que no puede manifestar sus diferencias de opinión o sus críticas a personas con las que pasa a tener una parentela impuesta y que, de hacerlo, puede generar disturbios con su pareja. He tenido por cuñados a verdaderos plastas a los que me he sometido sin rechistar por deferencia y mimo a mi pareja. Es decir he actuado en contra de mi mismo por no tener conflictos con ella. Eso ha dañado mi propia autoestima al actuar de una forma que no es la mía. Cada vez que por un falso concepto del respeto he de actuar sin expresarme como soy realmente lo pago sentimental y psíquicamente.
A nadie le gusta que le digan, (descubran o recuerdan) que sus hermanos o padres son como son, aún sabiéndolo les perdonará todo. Ese solo criterio va a estar detrás de conflictos posteriores. Tengo problemas con mi pareja desde el primer año de convivencia a causa de su familia, no por ella misma, repleta de gente encantadora, sino por la posición de mi partner en relación a ella ante la que tiene tal devoción que a mi me parece sumisión y tal amor que le impide la menor crítica a pesar de las muchas pasadas cometidas que hemos visto durante tantos años.
En particular, cuando una parte considerable del tiempo entre el recién llegado y la persona a la que quiere está cargada de los temas no resueltos de su familia. Inicialmente se opta por ser público receptor, gradualmente se va haciendo de caja de resonancia dando las propias impresiones y la tercera fase es la de defender la propia relación imponiendo un parapeto a los daños que puedan hacer las secuelas de las antiguas relaciones. Esa forma de trato cortés pero distante y no implicada con las familias políticas forma parte de las reglas sociales de supervivencia. Indirectamente el respetuoso se hace cómplice de una historia en la que no cree.

Comentarios

No hay Comentarios »

Dejar un Comentario


<a href> <em> <blockquote> <strong> <cite> <code> <ul> <li> <dl> <dt> <dd>

Contactar con la autora o autor | Archivo | ¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis