El Habla en el plástico
La estela de posibilidades técnicas para la comunicación no para de coletear y extenderse. Más que nunca, todo el mundo puede alcanzar a todo el mundo. Los vecinos pueden enviar sus ondas entre sí a través de satélites y los comunicantes distales ya no son barrados por geografía alguna. Ante todo ese despliegue de medios cabe preguntarnos ¿La tecnocomunicación genera una nueva variante de comunicantes? O, lo que es lo mismo, ¿el medio de comunicación reconfigura a sus comunicantes? Sin duda el medio hace al usuario. Y cada manera de establecer contacto está ya predeterminando las posibilidades de esa vía de enlace. El papel está dejando de ser la forma tradicional de darse textos , y en su lugar los plásticos contienen los grandes veredictos. ¿Te imaginas entregando un flopy de 3,5pulgadas a tu amada donde contiene tu poema de amor,en lugar de una texto manuscrito? Tal conjetura, entre otras muchas, ya previstas y anunciadas por las novelas filocientíficas de ficción parece constituir un atentado directo a las formas del romance, a las galanterías y al discurso sentimental global. ¿cómo admitir la plastificación de lo amoroso, la prosa seductiva o la escena poética? y lo que es peor ¿cómo admitir su condensación en algo que no sobrepasa el peso de unas docenas de gramos? hay toda una época detrás que lo censura. Ésta se ha nutrido de las imágenes clásicas del uso de la palabra, donde la transmisión de las frases hechas se han ido pasando de unas generaciones a otras, y de unos hábitos a otros. Los propios contenidos han sido evaluados de acuerdo con las formas con que han sido entregados. Hay imágenes clave que descansan en el imaginario colectivo y en el inconsciente intervinculante. ¿quién no tiene hipervalorados los agasajos, los regalos y los elogios? ¿cómo comparar el regalo de un ramo de rosas a un diskette que contenga una animación policroma sobre flores? ¿cómo igualar una declamación escenificada a una gran pantalla que reproduzca el mismo texto aunque sea con una mejor dicción y acústica? ¿cómo admitir que el mundo condensa sus formas vertiginosamente, tecnologizándolas, futurizándolas? Eso no quita que prevalezcan una misma clase de actitudes en lo fundamental, aunque en lo secundario toda forma superada incide en la modificación de la actitud anterior. El disquete de plástico que puede pasar a contener ks y Megas, consiguiendo concentrar metros cúbicos de volúmenes de otros tiempos poligrafiados o impresos, representa hoy a nivel popular lo que ya nos había venido anticipando un cierto discurso de la información, cuando senos hablaba de lo secreto y de los microfilms, en una filmografía jamesbondiana. ¿porqué seguir prefiriendo las actitudes clásicas, cuando la postmodernidad nos proporciona mucho más en menor espacio? La concentración informativa se justifica y defiende por sí misma, aunque la alegoría de a pluma estilográfica (o del grafo con plumilla para el tintero)tenga un valor nostálgico insuperable. el mundo crece vertiginosamente en un espacio limitado. Solo por eso, todo tiende a la concentración: también los objetos de los que disponemos. Necesitamos hacer más cosas con menos tamaños infraestructurales, lo que no impide que haya tantas o más herramientas y posibilidades que antes. Reconociendo esa ley como explicativa de un fenómeno social ¿por qué negarse a reconocer que el habla también tiende a tener un tratamiento concentracionista, y que la comunicación condensada por digitalización y en binarios electrónicos no es menos comunicación-todo lo contrario-a pesar de su forma futurista? En consecuencia, los textos e imágenes sobre soporte papel tienden a ser sustituidos por los ídem sobre pantalla proporcionados por los diskettes como transporte informático. Seguramente ningún interlocutor que espera el acto poético, o la carta escrita o el dibujo a mano, o el regalo tangible se encontrará cómodo recibiendo cualquiera de esas cosas contenidas en un flopy. El choque puede ser tan brutal que incluso se negará a recibirlo, o de hacerlo, a tratar de usarlo. Todavía ahora, la entrega de un texto escrito tiene más fuerza visual que la de un diskette, aunque lo segundo pueda contener más información que lo primero. De la misma manera, parece más destrucción perder un libro que se sigue considerando un objeto sólido y demostrativo por sí mismo que un flopy, que no se sabe a simple vista lo que contiene . La noción que se pueda tener de valor y pérdida es también muy expresivo de las distintas mentalidades y velocidades de superación que convergen y coexisten. Todo apunta a la concentración de las informaciones y a la praxis ineludible de la informatización de la filosofía del existir. No porque sea explicada a través del uso cada vez más hegemónico de los ordenadores, sino porque estos se presentan como la metáfora explicativa de lo que es la condición humana y hacía donde evoluciona. Ciertamente, entrar en esa esfera requiere arrestos y capacidad tanto técnica como intelectual. Es un proceso para el que todo el mundo no es apto y en consecuencia, emergen las actitudes y reacciones que se oponen a esos avances, por temor a que la inteligencia artificial supere a la natural. Es un temor que no tiene sentido porque ya ha sido contrastado de que tal superación está siendo dada. La lógica del ordenador a menudo supera la lógica de su usuario y mientras éste entra en cólera por no saberse mover en el espacio digital, aquel sigue pautas perfectamente programadas y previsibles. Si no interpreta adecuadamente su cólera, o si ni siquiera quiere pasar por la frustrante experiencia de su incompetencia, probablemente adoptará la actitud oposicionista de negar el uso de la informática y la modificación de formas del habla, haciendo simbólicamente lo que ya habían hecho clásicas actitudes irracionales más que anarquizantes, durante la revolución industrial al acabar con prodigiosas máquinas por que quitaban puestos de trabajo. ahora que estamos en plena revolución electrónica expansiva, se repite el ciclo de aquellas actitudes, no tanto por los episodios de destrucción de sistemas electrónicos - que también los hay- sino por no imperar un criterio racional frente a la tecnocracia creciente. Si la imagen ha sido conservada por espacio de un siglo sobre celuloide y la escritura nos ha sido legada en soportes hábiles para aguantar grafías desde siglos antes de Gutenberg; todo indica con la perspectiva de las bibliotecas virtuales y el volumen de transfers entre comunicantes conectados a la triple dobleuve, que la mayor cantidad de habla se irá archivando en el plástico y pasando por la instancia virtual. El plástico de un cd rom y de otros productos posteriores que contengan imágenes han pasado a constituirse en los iconos de este momento de entresiglos. Si la modernidad se ha caracterizado por la industria y el consumo de plásticos en todos los objetos de la vida industrial y cotidiana, la comunicación y la información no podían substraerse de concentrarse en ellos en tanto que materiales prácticos. Pronto en el volumen de un encendedor de bolsillo cabrá más información de la que podía manejar una persona a lo largo de toda su vida.

Meneame
del.icio.us