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Utopía en Marcha
La invocacion del sueño utópico ha ido quedando para la literatura mientras que el disfrute de la vida alternativa va pasando por la capacidad de transgresión subjetiva de cada idealista.

14/11/2008 GMT 1

El cartelismo

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 16:59

El cartelismo: La propaganda que se tapa a sí misma.

Hay diseños de carteles singulares, tanto de publicidad como de propaganda políticas que han integrado el inconsciente colectivo y pasan a la posteridad como señales de unas épocas. Hay otros, la mayoría, que vienen a integrar los miles de toneladas de celulosa dedicadas a la transmisión de unas consignas o de unos mensajes que con dificultad se abren paso hasta la atención de un público, cada vez más saturada de propaganda de todos los tipos.
El lugar para los carteles suele ser espacios convenidos que los ayuntamientos prefijan para así librar a otros espacios públicos (mobiliario urbano) además de las fachadas de edificios privados.Puesto que no son tantos los paneles, ni los cilindros de hormigón dedicados a ello, se puede calcular las limitaciones de superficie dada las ingente cantidad de entidades, grupos, partidos y marcas anunciadoras de tal o cual efemérides. Cada entidad entenderá que su propuesta es la más importante y reclamará para sí el espacio que es de todos.
A diferencia de épocas pretéritas en que había una cierta consideración por el cartel ajeno, cuando menos el que era vigente, ahora los cartelistas arrasan o suelen arrasar con todo lo que está previsto para sostener información gráfica y es autorizado por el legislador local.De tal manera que no es raro ver como unos encoladores van a pocas horas de distancia de otros tapando lo que los anteriores han pegado. el colmo, queda alcanzado cuando un mismo grupo de encoladores tapa lo que 24 horas antes han colgado en nombre de otra entidad. Ese comportamiento estandarizado ocasiona que el anunciante no se limita a utilizar uno o dos carteles por sitio indicado, sino que tapan literalmente el sitio para así, por la vía de la cantidad y de mas superficie conseguir mayor impacto. Una aproximación clínica al fenómeno da varias conclusiones:
1. el cartelismo necesita cuantificarse con tamaños grandes (dina2)y repetirse porque el público está saciado de tanto bombardeo gráfico.
2. La carrera competencial por el uso-abuso del espacio público de propaganda lleva a las conductas recíprocas de irrespeto.
3. El público, ese público de anhelos y desvelos, se entera menos a más avalancha de textos.
Pero la crítica no puede evitar el reconocimiento de que un póster tiene poder, y algunos por su llamatividad y carisma consiguen ser reproducidos y copiados sin que sus autores se lo propongan. carteles como “la garra del invasor italiano pretende esclavizarnos” de la España republicana de 1937 , el “Mr.Tambourine man” de Martin Sharp en 1967 ,el “Never mind the bollocks” el culo de Levi´s en 1973 o el “hello boys” de Wonderbra de 1994 , entre otros muchos carteles, países y épocas, recogidos en una exposición monstruo de 10mil posters por el museo Victoria y Albert londinense que demuestra que todavía hay un poder persuasivo del póster, aunque la calle de la agitación diaria demuestre lo contrario cuando el póster multicolor y artístico degenera en un cartela escueto de consignas monocromo y desilustrado.

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