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Utopía en Marcha
La invocacion del sueño utópico ha ido quedando para la literatura mientras que el disfrute de la vida alternativa va pasando por la capacidad de transgresión subjetiva de cada idealista.

14/11/2008 GMT 1

Correo de Continuidad

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 16:14

La mayoría de personas se limitan a escribir un número de cartas personales relativamente bajo.De hecho la mayor parte de correo emitido viene condicionado por circunstancias de interés y de gestión(como las cartas de solicitud de empleo manuscritamente exigidas como un elemento de evaluación selectiva)y una parte menor queda ubicada a períodos de separación forzada (durante los reclutamientos militares).El hecho distancial permite a dos personas vinculadas emocionalmente a poner por escrito lo que no siempre es dicho en su momento por palabra, y al hacerlo dar a conocer aspectos ocultos de personalidad o la expresión de categorías que afianzan una relación. Hay otra clase de correo no necesariamente marcado por el vínculo afectuoso, donde lo preponderante es un interés cultural o literario, polemista o teórico, empresarial o gestional, y que es nutrido por períodos fecundos de comunicación. Solo una minoría de personas es capaz de llevarlo a termino y de ser auténticamente correspondiente con la correspondencia. A decir verdad todo correo no es correspondencia.Lo es a partir de que la alteridad entre emisión y recepción se va dando pautadamente. Y queda constituida como tal con un cierto mínimo numérico que puede reflejar una actitud consolidada para la creación y emisión y para la espera interesada de la respuesta y de algo más,que anime a la retroactivación. De hecho desde las tres primeras cartas ya se puede estar haciendo pronósticos sobre la factibilidad de las siguientes. Puesto que no todo el mundo está dispuesto a escribir o no encuentra las maneras para hacerlo, pronto queda al descubierto quien está dispuesto a corresponder y quien a dejar una carta sin respuesta. Evidentemente no todas las cartas admiten respuesta, y las hay que son finales que zanjan una relación escrita.Pero otras que si lo son al no derivar en acuses de recibe,quedan a su vez desaleteadas. Por eso, las que registran una continuidad por la admisión explícita de ambas partes en dársela, son una rareza proporcionalmente a la mayoría de contactos postales que puedan establecerse. A partir de cinco intercambios se puede hablar de una cierta continuidad semiestabilizada, aunque 10 es un número más apropiada para hablar de un correo estable. 10 cartas enviadas supone diez momentos de reflexión y dedicación a una información y una expresión que la otra parte espera.Esos momentos pueden estar repartidos a lo largo de 12 o 24 o más meses, con lo que se está cubriendo un período significativo de vida en longevidad.
En los volúmenes de mi correo continuo, hay corresponsales que abarcan períodos considerables de tiempo.El común denominador formal a todos es el placer por lo escrito y algunas veleidades compartidas por las artes de la escritura. de hecho,en lo personal y en lo ideológico, cada corresponsal es una persona distinta y el hecho de confidenciar equivalencias a todos no significa que entre ellos pudieran aceptárselas. El correo continuo suele proteger a las personas que hay detrás y dentro desde el punto de vista del afecto y de las emociones, pero eso no implica que todos los corresponsales formales sean necesariamente amigos como tampoco quesean unos polemistas desarrollativos. El peligro de algunas correspondencias es que se anquilosen en unos repeticionismos en los que quedan pontificadas unas expresiones y modos ritualísticos lustro tras lustro.
Aquellas relaciones especiales de correo continuado monotematizadas por sus contenidos amorosos, tienen otra categoría además de prolongadas.
El criterio de ordenación de los duplicados es por orden alfabético de sus destinatarios y por orden cronológico de cada grupo, por lo que puede originar una cierta repetición de momentos por su recorrido biográfico de cada corresponsal. El único modo de subsanarlo es con un bloque de correo exclusivamente de orden cronológico en el que los destinatarios, no importando su categoría como corresponsales continuos, especiales o puntuales, vayan siendo ensartados bajo el criterio temporal. De todos modos, mi criterio para escribir ha sido y es el de no repetir los mismos contenidos aunque se trate de destinos distintos y que entre ellos no haya flujo comunicativo.Me parece horrible estar reescribiendo una misma carta por sus contenidos para enviarla a tantas personas diferentes como reescrituras hechas. En lugar de eso, entre carta y carta, la enumeración de nuevos hechos y la vitalidad circunstancial ya me iba colocando en otros momentos emocionales e informativos diferentes que me han ido permitiendo un autoseguimiento tanto de pensamiento como de anécdotas.
Las cartas en su conjunto pero las de continuidad en particular recogen tentativas que han quedado en neotentaciones muchas veces y en frustraciones prácticas,sobre propósitos y proyectos y en definitivo sobre sueños escritos o en voz evocada. Han sido pues la caja de resonancia donde colocar iniciativas para interlocutores con lo que provocar su crítica o su apoyo y su división también puede ser criteriada por la década destinatario puesto que se da una cierta intimidad especial entre unos temas y unos corresponsales,como si todas las ideas como autor de ellas no pudiera hacerlas receptivas a todos con quienes me he escrito.

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