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Utopía en Marcha
La invocacion del sueño utópico ha ido quedando para la literatura mientras que el disfrute de la vida alternativa va pasando por la capacidad de transgresión subjetiva de cada idealista.

12/11/2008 GMT 1

El policía mensajero

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 10:46

Una parte de las citaciones judiciales están siendo enviadas por un mensajero uniformado: a saber un número de las Policías Locales. Al parecer el método anterior del correo certificado no daba suficiente seguridad de ser recibido o retirado a tiempo por la persona citada. De esa manera un juzgado quiere remontar las montañas de sus papeleos avanzando en celeridad, ordenando ocupar parte del tiempo horario de la policía municipal, haciendo funciones ordinarias de mensajería. Posiblemente cabrían otras opciones, como recurrir a las empresas privadas de mensajería, pero no siempre queda la posibilidad de reutilizar el tiempo de servicio (con bastantes contenidos ociosos hay que recordar)del municipal para hacer de cartero. Esto induce a varias objeciones de entrada. ¿Porqué asumir funciones que pertenecen a la profesión clásica de correos? ¿A que reponde sino a una coacción presencial el envío de un policía en lugar del texto simplemente? Sí este, las cédulas de citación., ya de por sí están redactadas con un género semántico propio del chantaje, la presencia del uniformado(=el obediente de órdenes)las refuerza como citaciones prepotentes y de presión. Probablemente la industria administrativa de lo que unos han atribuido en llamar justicia, se ve abocada en un sumidero de papelajos y de temas, de cuyas cuerdas tiradas, dan gruesos dossieres y sumarios. Una manera de ventilar los despachos es asegurando la presencia de los citados en los días y horas indicados, como si todo el mundo debiera dar con el espinazo en los suelos ante los dictados de las magistraturas. Pero los funcionarios de los juzgados olvidan lo básico y es que cada persona a tiene su propio calendario y agenda, y no está dispuesto a variar sus programas con preavisos de 24 horas o del mismo día para comparecer ante un exhorto-penal o una tramitación que un juzgado hace de otro. La sutilidad de la cuestión roza la chifladura cuando el concepto del aviso es una referencia numérica, una cifra barra año, de la que no se tiene noticia o sospecha, es decir, que puede suceder que el citado antes de saber lo que está ocurriendo ya sea tratado como un sospechoso de algo, tanto por la presencia de ese avisador municipal, como por su lenguaracidad, que al no encontrarlo da informaciones al vecindario acerca del contenido del mensaje que solo competía a su destinatario. ¿Si esto no son ejercicios de anticonstitucionalidad, que es entonces lo anticonstitucional?
La administración de justicia tiene suficientes motivos para estar desacreditada ante la sociedad. En última instancia un juez deviene un ser mecánico que hace una lectura lineal de los códigos para aplicar las correspondientes sanciones a partir de las solicitudes fiscales. Si tradicionalmente el pueblo siempre ha visto en las leyes “cosas de los poderosos”, ahora no tiene menos razones para dejar de hacerlo. Se quiere cumplir funciones de equidad y justicia recurriendo a instrumentaciones coactivas, tanto en la semántica como en la vía del mensaje sin atender el vacío ampliado entre esa parte del estado y una mayoría social.

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