Blog y Autocensura
Todo acto de escritura, también todo acto verbal con intención de significado, comporta una dosis de autolimitación. Se dicen los mensajes en condiciones de decibles y legibles. Eso predetermina el caudal de vocabulario. En el texto público del blog como diario de bitácora de lo personal además de revisar el lenguaje para su legibilidad idónea también hay algo de la autocensura en cuanto a informaciones. Desde el momento en que las cosas que se editan en ellos son seguidas por personas que te conocen eso puede generar una cierta autocensura neta, en particular cuando determinadas declaraciones de orden ideológico y sinceridades privadas pueden ser estimadas como problemas potenciales en las relaciones con quienes te siguen con sus lecturas. Si los distintos recursos de expresión siempre tuvieron condicionantes que los limitaron en su libertad total el de los blogs no va a superar eso cuando el temor a la lectura precondiciona los contenidos.
Estoy de acuerdo en que no hay que decirlo todo siempre (eso produciría repeticiones excesivas) ni a cada momento (eso no contemplaría la sensibilidad de la escucha) pero si hay que vehiculizar los mensajes y las verdades de una forma u otra cuando sea y donde sea posible. Es cierto que algunas omisiones son mas espectaculares que una reseña vulgar de la anécdota omitida -Píndaro dijo que muchas veces lo que se calla hace más impresión que lo que se dice- pero fundar una plataforma de confidencialidad con la autocensura por criterio va a dejar mucho que desear.
En la experiencia compartida de un diario de viaje (http://unviajeexistencial,blogspot.com/) en el que tomamos la vida como viaje y no solo en tanto que recorrido geográfico como tal, nos hemos enfrentado Victoria Martínez Alés y yo como coautores al hecho de dar a conocer o no determinadas confidencias íntimas o comunicar el estado de cuenta de nuestros problemas. Mi criterio es el de no poner ninguna restricción en las mutuas aportaciones dejando que cada cual alcance con su palabra los sentimientos y privacías que escoja. Las objeciones de mi colega en esta cita digital, a la sazón mi compañera de viaje y de vida, tienen que ver con un cierto proteccionismo a favor de la lectura para no dar detalles que puedan inducir a preocupación a familiares y amigos. Para no generar el paternalismo en ellos ante la descripción de panoramas complicados se anticipa, entiendo, con un proteccionismo a la adelantada evitándoles no sufrir supuestamente con determinadas lecturas. Una plataforma de crónica personal que quiera comunicar el proceso de un proyecto es antes que nada la transcripción de un proceso que se va dando sin conocer sus resultados. Es escribir antes y después de cada evento y no solo después con una realidad conclusa y una garantía de haber llegado a puerto en lo que sea. La emoción está mas en el antes que en el despues. El cronista de un blog personal escribe desde la conjetura y no tras el balance de resultados. Eso lo hace inquietante, antes que nada para el mismo escritor que no tiene la menor idea de cuando o como va a terminar aquello de lo que está hablando.
Mientras que unos criterios de edición, acotar un campo temático y una técnica de expresion parecen totalmente razonables a la hora de emprender un proyecto creativo de comunicación, definir a priori qué informaciones se pueden decir y qué otras no resulta represivo. Aún más si la restricción se extiende a conceptos non gratos o no tratables. Por otra parte la inercia restrictiva es mayor de lo que se puede estimar. Hay una estética base que desautoriza el uso de discurso lesivo de descalificación y una ética implícita que impide la apología de consignas discriminativas, con las que se trabaja sin consultarla a priori. Hay un montón de conductas que funcionan con la autorestricción permanente. La vida social no seria posible sin ellas. La vida libre cuestiona siempre la clase de represión externa a soportar y la conciencia personal la clase de auto represión generada por uno mismo. En la expresión escrita también hay las dos clases de ella. en un tiempo en que internet permite mas que nunca la libertad y circulación de opiniones, la autocensura como expresión de esa segunda clase de represión, la auto represión, pone en el candelero el tema crucial, el de los limites de la comunicación intencional.
A diferencia de una novela la crónica no puede inventar el desenlace del relato. El relato es que el es a pesar del mismo relator que lo relata. Depende de la sinceridad de cada cual y delo mucho o poco que tenga a perder ejercitándola si lo llevará mas lejos en la transparencia o no tanto.

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