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Utopía en Marcha
La invocacion del sueño utópico ha ido quedando para la literatura mientras que el disfrute de la vida alternativa va pasando por la capacidad de transgresión subjetiva de cada idealista.

21/09/2007 GMT 1

La violencia de pareja.Jesús Ricart

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 17:01

La masculinofobia ha ido in crescendo.Hay motivos estadísticos para ello. Uno de los frentes sangrientos de la guerra social en la que vivimos tan multiaspectada y rica en el folclore de la vergüenza pasa por las alcobas y los recintos domésticos. Hay maltratadores- hombres que terminan por amparar sus crímenes contra sus compañeras bajo el amparo de una ideología machista para nada erradicada de la actualidad cultural. Tal circunstancia está dando paso a una dosis de paranoia generalizada contra los hombres. La primera vergüenza para la condición masculina es conocer la existencia de otros hombres que acuden a la violencia para solventar sus conflictos sentimentales o convivenciales. Sabemos que siempre ha existido este comportamiento criminal pero desde que los medios se hacen eco de él y nos informan llevando la contabilidad puntual de cada homicidio se está dando dos observaciones que no pueden ser pasadas por alto: una que lagráficaestadística de la criminalidad enestecampo no decrece yotra que hay una cierta reserva al grupo masculino en su conjunto. Hay mujeres que en sus primeras citas se preguntan por sistema si van a ser víctimas del engaño o de la violencia con hombres que no conocen suficientemente. Difícilmente tal consideración es albergada por la mente masculina en situaciones equivalentes. Un pretendiente en su fase seductiva ha de acudir a recursos extras para minimizar la prevención de la mujer a la que quiere seducir. A la mujer le basta ser cariñosa y colocarse en posición de dispuesta para ser seductora.
El fenómeno repetido y continuado de la violencia de pareja está generando circunstancias pintorescas. El hombre indefenso no puede recurrir ni siquiera al grito. Una bofetada puntual de un hombre será considerada un maltrato en toda regla, la de una mujer el descontrol de una histérica en el peor de los casos. Un hombre refiere en cartas al director el siguiente hecho, llamó al 061 ante la creciente agresividad y descontrol de su esposa tratada de depresión y ansiedad por 20 años. Antes de llegar la ambulancia llegó la policía que con varios coches cortó la calle de su barrio. Personados en su domicilio preguntaron por repetido donde había sido golpeada la mujer. Tras eso fue internada en una unidad psiquiátrica deplorable. La vergüenza que ambos sintieron tras el episodio les hizo pensar en cambiar de barrio. Hoy día los mensajes ya no son interpretados en función de la intención con que son dichos sino según la robotización del empleado les hace entender. El sistema está poniendo toda una parafernalia escénica que en lugar de atenuar una situación de conflicto puede agravarla considerablemente.-
Jesús Caldera, titular de asuntos sociales y trabajo, dijo que el ejecutivo no daría ni un paso atrás en la tramitación de la ley sobre violencia de género contra la condición masculina a pesar de episodios de violencia de mujeres contra hombres que despuntan en una contra tendencia de perfil en el panorama de la violencia domestica, con el caso de un hombre apuñalado en Santander por su novia . A Caldera no le hacemos el menor caso. Es un hombre que hace afirmaciones que no contrasta y no es garantía de una estabilidad de opinión pero sí es un indicador de una situación de poder en tanto que es un fantoche que se mueve por los tinglados del mismo. La cosa no es afirmar algo como categoría absoluta e inamovible sino encajar y reinterpretar cada ley en sus propios límites. Proponemos que sea tomado en cuenta el concepto de violencia de pareja más que el deviolencia masculina dentro de la pareja. No se trata de disculpar a los hombres de talante violento ni de atenuarles la responsabilidad de sus agresiones sino de reestudiar la violencia como un fenómeno intergéneros. Es cuestión de años que las mujeres vayan modificando el perfil estadístico de laviolencia doméstica. En la condición femenina también-y mucho- se reproduce el esquema machista en el trato con los hijos varones, la discriminación entre hijos e hijas y la asignación clasista de roles. La violencia doméstica es una de las muchas expresiones en que se escenifica la violencia en un mundo estructuralmente violento y en una sociedad en que hace no lo suficiente para erradicarla.
La condición de pareja conyugal en sí misma es carcelaria. Ellos y ellas se toman derechos anexos a decidir sobre el futuro y la libertad de sus cónyuges. Curiosamente eso no es exclusivo de las generaciones más mayores o de las personas que vienen de culturas menos liberales como las sudamericanas sino que es inclusivo de todas las generaciones que coexisten. Chicos y chicas nacidos en tiempos de democracia también protagonizan escenas otélicas que dan miedo. Otelo es el paranoico celotípico cuyo retrato universal sigue siendo el fiel reflejo de multitud de enfermos que optan antes por la liquidación que por proporcionar la libertad de sus objetos de amor. Es la tragedia que más demuestra que el amor da lugar a epifenómenos de adhesión y odio cuando se cae en tesituras sobre su control y no se entiende ni admite que el ser amado en tanto que persona libre puede conducir su amor a otros labios.
Si la pareja es constitutivamente carcelaria las ansias de libertad existirán como tendencia permanente. Quien ejerza el rol de carcelero se tomará atributos de control y castigo sobre quien tenga más el rol de reo. Peor si sigue predominando la pareja como unidad de compromiso y de convivenciaes porque hay detrás toda una sociedad y toda una historia que la propicia como núcleo fundador de nuevas familias. En la medida que el modelo familiar, incluso en su versión más actualizada, la nuclear, vaya siendo cuestionado también el modelo de pareja estanca lo va o lo irá siendo. La pregunta no es/sería “¿quien es tu pareja?” sino por donde van tus intimidades. La evaluación psíquica de la necesidad voraz de cada individuo en recibir cariño en exclusiva no se puede hacer sin entender el mundo en guerra que compartimos del todos contra todos según la visión más hobessiana. Buscamos el amor singular porque no creemos o nos ha fallado la suposición del amor colectivo. Hipotéticamente un individuo podría o puede ser emocional y sexualmente plural, también patrimonialmente repartido en varios compromisos, si una nueva mentalidad de liberalización fuera permitida. El diseño de ese concepto debería pasar por crear relaciones educativas desde la infancia que descartaran el criterio de la posesión privatizada como viable. En el sistema social que hace de la propiedad privada una cuestión-eje es difícil que se pueda cambiar la pauta educativa en este sentido. La posesión de propiedades se extiende psíquicamente a la posesión de todo: parejas y descendientes. La libertad real en tales términos no es posible.
Indirectamente pues las reacciones violentas de cónyuges posesivos que no aceptan la libertad relacional y sexual de sus parejas están directamente determinada por una ideología dominante en una sociedad muy atrasada en el pensamiento por muy adelantada que esté en los recursos. Expuesta así la cuestión los hombres no tienen necesariamente mayor carga de responsabilidad en sus crímenes que las mujeres. (Ha habido épocas históricas en que ellas llevaron e luso de los venenos a la categoría de arte). Indiscutiblemente sí son los protagonistas directamente culpables del mayor número de asesinatos. Sus internamientos carcelarios no resuelven la situación de fondo mientras la cultura dominante de la apropiación siga siendo la que es. El homicida de su pareja es un criminal encartelado con un perfil y un expediente precisos. No tiene nada que ver con el asesino múltiple ni tampoco con el violador reiterado, generalmente enfermos atemporales completamente distintos a aquellos asesinos-reactivos puntuales o episódicos. Ante la perspectiva de excarcelación de violadores que han cumplido su condena la alarma social a partir de la caja de resonancia de sus exvíctimas trata de colocar tímidamente un debate que no es tal. Las instituciones de reclusión ponen a salvo la sociedad de sus criminales que llevaron sus transgresiones hasta límites intolerables pero no aseguran la rehabilitación de los presos en este periodo. El problema deja de ser de unos individuos para ser de las mismas instituciones penitenciarias que actúan de contenedoras pero no de reeducadoras. Un imposible, por otra parte, mientras la reeducación no sea extendida a toda la sociedad para reconstruirla.

Comentarios

Un Comentario »

  1. hola , hace 4 años una empleada que se encapricho conmigo , me denuncio por maltrato y violencia de genero, dijo que era mi mujer y eso fue suficiente para que tramitasen la acusacion por "violencia domestica"
    mi esposa ha declarado a favor mio , mi secretaria tambien ha declarado sobre el acoso que sufri y no ha servido de nada , el fiscal me pide 4 años de carcel y estoy totalmente indefenso

    ALBERTO | 07-11-2008 - 12:38:43 GMT 1 #

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