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Utopía en Marcha
La invocacion del sueño utópico ha ido quedando para la literatura mientras que el disfrute de la vida alternativa va pasando por la capacidad de transgresión subjetiva de cada idealista.

18/10/2007 GMT 1

Preguntando por el titular del número de teléfono.

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 14:10

Al día siguiente de solicitar la portabilidad de número de mi móvil de una compañía (Movistar) a otra (Yoigo) recibo una llamada de alguien que se nota en seguida como un inexperto en el campo del marketing telefónico. Pregunta por la persona titular del número en nombre de la compañía Movistar para hacer la comprobación de una serie de datos. Entablamos una conversación curiosa. Le digo que no voy a darle los datos si primero no me dice por quien pregunta. Durante unos preciosos minutos de mi tiempo hablo con un tipo pegado a un protocolo (enchufado a unas frases hechas, interpreta mi pareja que asiste a la –digamos- charla) sin que entienda que no es correcto pedir datos por teléfono a alguien de quien ni siquiera sabe su nombre. Le informo que en tanto que cliente de la compañía los datos ya los tienen y no es cuestión de confiar en quien llama, puesto que podria ser el caco de la esquina que se hubiera encontrado el número. El tipo queda aturdido cuando le digo que no parece que habitemos el mismo planeta tierra y que renuncio a reeducarlo ya que por encima de su protocolo de empresa está el protocolo universal de preguntar por alguien si quiere ofrecer o comprobar algo.
Obcviamente, lo sé y estoy molesto por ello, que también en telefonía móvil se hace lo que desde hace años se viene haciendo desde empresas privadas que ofrecen cualesquiera clase de servicios y productos no solicitados, preguntando por el ama de casa o por el señor, cogiendo números de las páginas amarillas o de donde sea. Si tengo tiempo disponible reciclo esta clase de llamadas como petates de arena para darles unos cuantos puñetazos y patadas, en sentido figurado claro, para demostrarles a los desgraciados que les toca hacer este empleo que no todos somos tontos para agunatar sus maneras ni sus intromisiones en nuestra paz doméstica o de despacho.En ésta ocasión posiblemente sí ha sido Movistar quien ha hecho la llamada. De esa compañía ya tenemos referencias sobradas de su gestión manipuladora. Es probable que llamen para contraofertar lo que sea ante la orden ya cursada de darme de baja. En el mundo comercial no hay treguas. Todo quisqui está a la que salta para mantener su cuotas de mercado. Los clientes y usuarios pertenecemos a un ejército de pasmados aguantando ataques por aquí y por allá de maneras veladas por la falta de calidad del servicio y de los productos. De un lado dependemos de los recursos de aparatos y servicios de los que el mercado es una cantera creciente, de otro nos colocamos en la posición de ser víctimas en tanto nos arriesgamos a ser bombardeados por impertinencias múltiples. Podemos enunciar una tesis del asunto: el grado de victimidad de un cliente es directamente proporcional a la necesidad de acudir a servicios y tiendas de comercio. Cuantas mas servicios y compras de cosas necesite contratar o hacer más víctima es

21/09/2007 GMT 1

¿Un error de 1000kms?

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 17:06

Fuimos al Foro Espiritual de Estella en su segundo año para conocer nuevos amigos y escuchar voces de antiguas y clásicas sensibilidades. Después de un par o tres de días por las aulas de conferencias, el polideportivo de los cantos y las convivencias en el comedor, en el camino de vuelta a casa nos enfrentamos a la siguiente reflexión ¿Había merecido la pena ocupar la carretera durante tantas horas enviando partículas contaminantes a la atmósfera para hacer lo que habíamos hecho? ¿Qué ganábamos reuniéndonos gentes próximas a una forma pacifista de tratar unos temas, procedentes de distintas partes del país que no íbamos a convencernos de nada y prácticamente no habíamos aprendido más de lo sabido? No dejamos que nuestras neuronas nos aguaran la fiesta siguiendo por esta línea incisiva. Estella es una ciudad preciosa con un parque extraordinario en el que te puedes tumbar al césped y actualizar romanticismos si tienes a alguien que te acompañe en ratos de paseos y sosiegos. Tiene espacios tranquilos y rincones bonitos.
El foro por su parte, con el apoyo institucional, puede ser un sello distintivo de la ciudad. Por unos días gente de la farándula religiosa surca sus calles. Los blancos o los azafranes de las túnicas, los trajes de lino, las telas de la India, los turbantes o las barbas sedosas, los sones de los chamanes, ponen añadidos al cromatismo local. Pero nuestras mentes no nos dejaban en paz: ¡confesadlo!,Con el pretexto del foro os habéis montado un viaje superfluo. Habéis ido hasta allí para justificar el trayecto. Podíais evitároslo. 1000 kms por un par de conferencias interesantes y un par de recitales ¿no son demasiados? En realidad solo hubo una conferencia realmente interesante que dio motivos para que la elogiáramos. Lo demás: más de lo mismo, de los tópicos, del todos-somos-buenos, de vaguedades y abstracciones como la de la conciencia universal el deseo de la paz mundial. La función vinculante del foro para hacer cambios personales y organizacionales, se puede decir que fue nula. Hoy en día ya no se va a los sitios para alumbrar nuevos hijos históricos. Se va porque la movida pasa por ellos. En la nueva era hay no pocas cosas que rezuman a viejos tiempos. En Estella y su foro las transacciones místicas de las que se hablaban en los círculos de energía o en las ruedas de varios credos o confesiones quedaban algo desmentidas por la calle comercial en el parque. Ahí una tienda junto a otra ofrecían músicas envasadas, tejidos y trajes caros, revistas promocionales y literatura especifica de cada grupo. Su semblante fue el de un mercado cualquiera. No nos dio la sensación que sus mercaderes fueran personas más puras que cualesquiera otras o que desistieran de sus altos precios para divulgar sus ideas.
Las caras más beatíficas circulaban con sus poses carismáticas. Observando atentamente a los seguidores del evento se podía adivinar distintas beatitudes: de las más monjiles a las más, a las más... a las más entrecomillables. Una de las conferencias a la que acudimos, que no llevaba título, la mujer al cargo después de agradecer aquella incodicionalidad en la asistencia habló de que era la portavoz de un espíritu y a continuación pasó a leer una carta simplona que supuestamente le había dictado. Huimos a los cinco minutos. En otra, al cargo de un tipo vestido de sij llenó la pizarra de palabras en sánscrito. Le discutimos un par de conceptos contradictorios. Cuando coincidimos con el titular del dictum en la calle se hizo el longuis como si no nos conociera.
En otro espacio, el paraninfo de la escuela de música, con una docena de representantes confesionales, se empezó con más de media hora de demora. Uno de los últimos en llegar fue un anciano que hablaba de la tradición sufí -que luego actuaría en el polideportivo dejando ir sarcasmos en contra de otras confesiones-.Este hombre y otro más joven vestido de igual forma que le hacia de traductor del inglés parecían una ballena y su ballenato y sus pintas no pasaban desapercibidas. Todo era complaciente. Todo el mundo habló bien. Estábamos ante un arco de sabios. Nadie reprochó a nadie sus tardanzas. El futuro del foro dependía que cada cual tapara los pecados de sus vecinos de tarima.
Los católicos inventaron un gran instrumento: el de la confesión para descargar de culpa a sus feligreses, el foro ni siquiera necesitaba ese recurso todo encajaba perfectamente. El tipo de público estaba instalado en el perdón permanente y en la sonrisa hierática de cualquier museo de cera.
Los que hablamos nos sentimos más o menos bien con nuestras inquietas almas, los que fueron a danzar, a conocer, a escuchar, se convencieron que fue un buen asunto. Los análisis dicen que el foro tiene futuro. Cualquier lugar heterogéneo y poli cromático lo tiene si no trata de tocar demasiado sustancialmente los grandes temas. Las religiones más convencidas de que son aparatos de manipulación como los Evangelistas o los testigos de Jehová no estaban. Un párroco local católico sí. Los círculos de música en el césped, las danzas compartidas, las manos entrelazadas, todo esto reavivó antiguas imágenes de paz y amor. En el tú a tú, el asunto era otro. Un residente de la localidad, un navarro de los puros, se acercó al rollo patatero de un chamán anoréxico que hablaba del creer y le increpó: Yo no puedo creer si no sé. Solo puedo creer en lo que sé y si sé algo ya no necesito creer en ello, me basta con saberlo –le dijo más o menos- El tipo aludido se fue por las ramas en la respuesta y el navarro no le soportó la falta de inteligencia en su respuesta y se fue. Entretanto las sonrisas burlonas de su intervención de las adeptas que en circulo y sentadas en el suelo rodeaban a ese mesías en minúsculo, le decidieron para irse a otra parte. Fue una de las pocas personas con la que nos detuvimos a hablar –no con el chamán sino con el navarro que no se dejó manipular- y su conversación una de las más ilustrativas de aquel fin de semana.
Nuestro vehículo siguió rodando por el asfalto de una tirada hasta casa. De pronto nos había cogido la prisa el domingo por la tarde y decidimos no quedarnos una noche más para vivir la ciudad en su verdad de un lunes por la mañana y preguntarles a vecinos espontáneos que percepción tenían de aquel foro. Nosotros le auguramos un futuro. Muchas ciudades tienden a rubricar sus nombres aglutinando nuevos referentes. Nuestra estimación fue que pasarían los años y eso quedaría ahí como una efemérides con el sello de lo espiritual sin intención de fondo en espiritualizar la ciudad por unos días, aun menos plantear un nuevo instrumento asociativo unificado que estuviera por encima de todo dogma doctrinario y de todo grupo estanco. La sociedad necesita sus farándulas y nosotros no íbamos a interrumpir esa dinámica imperiosa de los consumos de cualquier clase de cosa con tal que moviera una clase de promoción u otra. No descartábamos en volver a ir y plantear otras conferencias o en intervenir en debates, o en gozar de los conciertos o en tener unos días para cambiar de escenario habitual. Lo que no podíamos era justificarnos de ninguna manera por nuestro despilfarro de combustible y malbaratamiento de la atmósfera para satisfacer nuestras inquietudes. Hay quien se siente muy orgulloso por haber llevado su verbo crítico a los foros más importantes del mundo pasando por la Asamblea de las naciones unidas (una organización que necesita 20 años para editar una ley básica de protección a los derechos de los indígenas entre otras demoras vergonzantes) y tener su curriculum lleno de vuelos para ir por las universidades o las conferencias satisfaciendo sus egos creyéndose que lo que ellos dicen es palabra sagrada que exige sus presencias olvidando que el texto es una cosa con valor en si mismo indistintamente del portador. Es cierto que dentro de la sociedad de consumo hay también el consumo de presencias. Sin determinados nombres o caras hay un sector del público que no escucha, pero esa es otra dependencia a atajar. Seamos francos: vamos a los sitios, sea aesuchcar o adar ponencias para satisfacer nuestros egos. La alternativa no es la de quedarse en casa y n o hacer nada sino la de evaluar a priori lo que pueden hacer o dar de sí determinados espacios que ya están hipotecados en su libertad interna desde el momento de su concepción.
La respuesta a la pregunta del titulo de este relato es que efectivamente fue un error. No necesitábamos ir para saber lo sucedido pero de no haber ido no habría sido escrito esto y nos habríamos perdido los ratos entre bastidores que gozamos allí. La verdad es que nos dejamos empujar a hacer muchas cosas de las que podríamos perfectamente prescindir pero que al hacerlos crea un halo energético que hace que nos sintamos bien pensando que hemos hecho algo grande. En esa olla espejista nos dejamos atrapar en plena cocción de visionarios de todas clases fusionados en una expectativa para lo que no hay definición común ni –lo más importante- decisión de lucha.

Recicladero de dioses .

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 17:05

Si bien Lhasa, la capital del Tibet, significa en tibetano la tierra de los dioses y es considerada como la ciudad más sagrada por China, Mongolia, Bután, Nepal, Ladasdkh y los tibetanos, después de Bodh Gaya donde Buda alcanzó la iluminación, lo cierto es que no hay tierra sin dioses ni ciudad sin oratorios. La literatura deífica es abundante y las conversaciones intencionales sobre divinidades requieren de verdaderos expertos en su vistosidad, folclorismo y creación. La enorme variedad de sus referencias hace pensar más en un interminable menú de nombres y en un festín de atributos que le son asignados que no en el dios-único que las religiones monoteístas de masas insisten. Hay tantos dioses en el imaginario popular que nadie tiene motivos para sentirse huérfano de ellos. Por si alguien lo olvida, hay consignas pintadas de tono taxativo en furgonetas evangelistas que afirman “dios te ama” o a veces el texto dice Jesús te ama”. Una leyenda de esta clase tal vez neutralice por un rato la depresión de un infeliz que la lea absolutamente perdido en el área metropolitana, que necesita urgentemente relaciones sociales y algún tipo de apoyo afectivo. Muchas sectas van creciendo a base de ofrecer esos dividendos a individuos perdidos y desorientados que van a llamar a sus puertas en busca de consuelo. La consigna funciona porque el parque religioso es un sector comercial de éxito. Y, ciertamente, no poca gente encuentra amistades o parejas entre ritos y devociones. Eso tiene un itinerario que viene de lejos. Antiguamente el espacio comunitario fundamental en infinitud de asentamientos poblacionales era la iglesia. Era ahí el único sitio del poblado donde se agrupaba la gente en torno a un rito o entorno a la palabra colectiva. Todavía ahora podemos encontrar iglesias en aldeas selváticas como en la zona lacandona donde son el único sitio de congregación humana. En torno a la parroquia de los domingos la gente iba a orar pero también a mirarse, a evaluarse, a encontrarse, a hablar entre ella a la salida del servicio y a coligarse.
Las religiones y sus dioses han tenido en litigio a los seres humanos como sus pobres seguidores por milenios. No se ha alcanzado ni hay perspectiva de que se alcance un consenso universal de los credos y una redefinición unitaria de un creador universal. Antes bien cualquier sospecha de una conversación teológica a la vista es motivo para no cruzarse con ella. La humanidad infantilizada en su conjunto sigue necesitando de padres universales que le den coberturas y coartadas para su existencia. En la actualidad imaginar una humanidad sin dioses es inconcebible. Dentro de unos milenios, de continuar existiendo nuestra especie, las personas no necesitarán referir este tema ni escribir o leer esta clase de artículos, no necesitarán creer en vidas eternas ni acudirán a las armas para enfrentarse entre ellas como enemigas según si son infieles o no, creyentes o no. Habrán asumido que el debate central no es si hay vida después de la muerte sino si se vive realmente antes de ella. No vivir éticamente la vida dada en virtud de una hipotética posterior para el espíritu deja a los cruzamientos humanos al azar de voluntades y factores extraños no controlados de una manera protagonista.
Vivir nuestras biografías como procesos dignos de creación nos plantea la tesitura de reciclar viejos y caducos valores, entre ellos los de las creencias y las adoraciones. La idea de un Parlamento antirreligioso o de Templos de uso unitario para distintas fez, son ideas geniales que no van a reducir en el futuro el volumen de ideologías aunque sí pudieran liquidar las imágenes (algo de lo que se resentiría la imaginería artística). Las efemérides para afirmar el respeto mutuo a los distintos credos sin superarlos es un gran absurdo metodológico. De lo que se trata es de construir y fortalecer comportamientos prácticos de respeto recíproco sin tener que ir a foros para fariseamente darse golpes en el pecho para afirmar que se hace.

Detrás de cada nominación de un fenómeno, de un hecho o de un misterio, hay una tradición que ha tratado de interpretar los efectos para los que no siempre ha tenido una capacidad analítica acudiendo al parámetro de lo sobrenatural. La explicación causal ha sido algo relativamente tardía en los seres humanos. Ésta arrebata a la sensibilidad sus recursos al misterio y al amparo. El análisis causalista nos deja sin padres, sin protección, sin dioses que nos esperen, sin paraísos a los que ir. Nos deja sin esperanza en el sentido que el catolicismo da a esta palabra. Tal como la ciencia antagoniza con la religión es desautorizando sus presupuestos, y aunque haya formas para-religiosas de creer con fe ciega en lo científico, desde esta área se proponen métodos que dejan en segundo plano el creer para poner en primer lugar el saber. Se puede creer en lo que se sabe y en cambio no saber por qué se cree. Se examina los distintos tipos de creencias desde el estudio de los fenómenos pero quienes creen no suelen compartir lo que se sabe de ellos.
Los dioses tienen sus séquitos de creyentes que van de los más crédulos e incondicionales a los más hipotéticos que no renuncian del todo a ellos “por si acaso”. Su recurrencia en todas las latitudes hace que los tomemos en serio. Todo lo humano es muy serio incluido por tanto todo aquello de lo que hay de devoción sea o no racional. El rito y la ceremonia están por todas partes, la credulidad parece que sigue creciendo a pesar la presunción de las crisis de fe y de las religiones. Nos encontramos con una abundantísima nómina de dioses al gusto de todos mezclando la mitología y la teoría del dios-único. El que la teología que los elabora no alcance el rango de científica no impide que siga prodigándose como otra dedicación discursiva plenamente en curso. En su discursividad no entramos quienes tenemos de cosas más interesantes de las que ocuparnos que de nuestros supuestos gestores de los que nos quede en una situación post mortem.¡Qué terrible sería tener que tratar con espíritus o almas de aquellos con quienes en la vida terrena y corporal tuvimos conflictos graves e irresolutos! Mucho más con nuevas autoridades celestes que nos metieran en un lugar u otro en función de si les cayéramos bien o no. Esos y otros muchos supuestos tienen más que ver con la fabulación imaginativa que no con el misticismo. Las religiones se han nutrido de feligresías dadas al cromo, a la iconografía, a las leyendas y a los cuentos para adultos. Convertidas en grandes organizaciones para el enredo cuando no para la manipulación ideológica dejan a cada creyente en el rol del ritualista quitándole su pasión mística si es que en algún momento la tuvo.
La vida sin religión es posible admitiendo otros recursos explicativos para los hechos y para los misterios. Admitiendo también la imposibilidad explicativa para todo en todo momento. Eso nos coloca en un lugar difícil de sostener al no tener la suficiente convicción sobre la continuidad espiritual.
La vacuidad es una interacción entre el yo y el vacío. Una de las experiencias más dramáticas. La tesis del vacío sin embargo está en todas partes. Un átomo contiene más partes de vacío que partes sólidas. El universo contiene más parte de espacio no ocupado por nada que lo que está ocupada por planetas, estrellas o meteoros. El cuerpo une la materia con la antimateria. El pensamiento tiene aun más agujeros por llenar que preguntas explicadas.
Andre Gide nos propuso que aceptáramos la búsqueda de la verdad pero que rechazáramos a la postulación de quien ya tenia una. Él dijo de si no aportar ninguna doctrina y propuso la duda de todo. Pascal dijo que el asunto de la felicidad se reduce a la capacidad para mantenerse quietos en un espacio. Necesitar salir continuamente en pos de la búsqueda del otro es tanto como demostrar una falta de estabilidad del yo consigo mismo. La inquietud además de sinónimo de interés lo es de déficit y de incapacidad de concentración y de contemplación. Ser provinciano, lugareño, pequeño, forma parte de la humildad (que nada tiene que ver con la humillación). Kant no tuvo que salir de Konisberg para saber más del mundo que la mayoría de nosotros habiendo viajado por él.
Los dioses como representaciones explicativas dela necesidad en distintas épocas de tener amparos están indiscutiblemente ahí. Forman parte de las tradiciones culturales y de las creencias. No nos molestan, pueden seguir ahí por los siglos de los siglos. Que cada cual encienda sus inciensos o sus ceras a las figuras que le complazcan permitiendo que cada cual evolucione a su ritmo para que no tenga necesidad de tales ofrendas (tanto las velas y los inciensos son algo que seguimos encendiendo los no-creyentes sin invocar a nadie en especial). No es incompatible la convivencia social de los ateos más radicales con los crédulos más acríticos, siempre que los unos ni los otros traten de imponer su visión a los otros. Las religiones y sus dioses por principio no nos molestan. Todo lo contrario. Forman parte de la literatura histórica y del folclore popular. Llenan de fiestas las calles o a propósito de sus credos las ciudades viven efemérides de pantomimas e incluso lujurias. Otro asunto es que en nombre de tal o cual dios se nos haga creer nuestra condición de infieles y seamos perseguidos por tal o cual religión que quiera imperar sobre nuestras conciencias, modelándonos al gusto de sus jefaturas.
Las experiencias sociales de países con estados aconfesionales demuestran que los actos de los credos rebrotan una y otra vez o no se han dejado eliminar nunca del todo. Más bien parece que hay un regurgitamiento de formas y fórmulas de devoción que creíamos superadas. La tendencia a agradecer o a maldecir la vida a una superioridad extraterrena que se halla supuestamente detrás de todos los telones sigue formando parte de las escenas públicas. Los distintos credos se engañan recíprocamente además de engañar cada uno por separado a sus seguidores sobre el dios-único, el hacedor de la vida, de los mundos y de todas las cosas. La creación de tal creencia y su extensión ha ido dejando a la humanidad sin responsabilidad propia. Todo lo que sucede depende de la voluntad divina, luego entonces nadie es realmente responsable de sus actos. El ateismo empuja al ser humano a la mayoría de edad empujándole a crecer frente a la religiosidad que lo mantiene en la cuna de la inexperiencia.
El pensamiento ateo no tiene porque ser liquidador de todas las antiguas formas de creencia. Se desarrolla sin que el planteamiento del reciclaje de dioses sea la cuestión central. Independientemente del debate sobre la existencia o no de tal o cual figura sobrenatural, el hecho de su creación imaginaria significa que tiene un plano de registro existencial. Su referencialidad la hace existir, la renueva, la redescribe, la resitúa. En nuestra cultura existen muchos personajes literarios inventados y de máxima trascendencia popular que siguen existiendo en la mente pública y en el recordatorio. No dan lugar a dilemas sobre si existen o no, ni nadie les niega el derecho a que sean citados por su valor representativo. Todo el mundo sabe que han sido generados por la invención dotándoles de un tipo de personalidades distintas y superiores a las que se suelen encontrar en la vida ordinaria. Los dioses también son personajes inventados por las culturas para dotar de satisfacción a sus necesidades en momentos de su evolución. No hay porque ponerlos en duda en ese sentido. Es más apropiado hablar de dioses en plural que no de un dios-único en singular. Incluso las religiones monoteístas tienen para la denominación de un solo dios distintos nombres, determinados por las distintas propiedades que se le dan. Jehová (elevado),Sitael (esperanza),Deus (alabado) Haniah(refugio), Orsy (sabiduría), Agla (uno y trino), Hannah (justo), Zeut (maestro) y tantos otros para el caso de los nombres hebraicos dados a su dios, y Albasit (abastecedor),Almudil (opresor) Alkabir (altísimo), Algahhar(irresistible) ,Alfattáh (juez), Alqauí (fortísimo), Almuta´ali(sublime), Annur (alumbrador), Aççabur (omnipaciente) y muchos más para el nombre de su allah.
En el panorama histórico-mundial de lo religioso viene concurriendo de un lado los agrupamientos, asociacionismos, sectas, ideologías y corrientes que, en número de unos 5000, se reparten la adoración e interpretación de una nómina de dioses de cuyo inventario no dispongo del dato que los sume. La prodigiosa capacidad organizativa para lo uno e inventiva para lo otro del ser humano es admirable. Hay dioses para todos los gustos y situaciones: Tsao chun o dios de la cocina es una divinidad taoísta cuya imagen es instalada en la proximidad de la chimenea o cocina a la que se le encomienda la felicidad del hogar y la consecución de las riquezas. Dolma es rezada por los tibetanos como la madre de todos los budas, permitiendo obtener riquezas e hijos, además de evitar las catástrofes y los peligros. Ahura Mazda fue adorado como dios oficial por el pueblo iraní que contó con Zaratustra (Zoroastro) como su legislador religioso fundando el mazdeísmo que seria mas conocido como la que llevaría su nombre. La reforma islámica hizo desaparecer el zoroastrismo cuyo poder de influencia se extendió al mitraísmo, el gnosticismo y el maniqueísmo. Kali es la diosa consorte de Siva que al ser creadora del tiempo también simboliza la destrucción del mundo. Es representada con un collar de calaveras en su cuello y su falda está formada por brazos cortados. Los dioses son temidos como en este último caso o utilizados directamente para conseguir propósitos materiales muy determinados como en los dos primeros casos. A una divinidad se le reza y adora por motivos materiales: para conseguir buenas cosechas, para quedarse fuera del alcance de la fatalidad o para recibir el favor de una vida paradisíaca postmortem.
En torno a todo el fenómeno religioso hay motivos banales y propósitos vulgares cuando no mezquinos para salvar egoístamente la propia alma aunque el mundo siga en sus tinieblas y sufrimientos.
Los credos crean estados multipragmáticos de relaciones y de experiencias. Las religiones sugieren en los más adeptos estados de éxtasis (del griego ekstasis=quedar fuera de sí) que se supone de conciencia desindiviualizada y de aproximación a la divinidad. El Rig Veda refiere los viajes de los ascetas dejando el cuerpo en tierra y las ceremonias vudú dejan a sus seguidores montados por el loa enajenados de sus cuerpos.
Desde el budismo como filosofía por encima de las religiones se puede entender que los enemigos principales del ser humano están dentro de sí mismo, en su falta de conciencia. Su liberación pasa por la liberación de la ignorancia.
Prajña, denomina en sánscrito a la sabiduría pero no intelectual sino la de la experiencia espiritual que libera de la ignorancia y la ilusión. Es el tercer y supremo nivel de la vida budista. Distingue dos clases diferentes de prajña o pañña que se corresponden a dos estados o estadios distintos de conciencia: el de la verdad relativa o convencional que hace concurrir la inteligencia en la comprensión de lo fenoménico y la que corresponde a la sabiduria que le toca moverse en el terreno de la dualidad. La verdad superior es alcanzada con el despertar por encima de las contradicciones no resueltas en el plano material pero condensadas y reducidas en el plano espiritual.
El análisis teórico y empírico de los dioses y sus fieles no añade más contradicciones al ser humano que las que ya tiene cuando trata de vivir su existencialidad en una sola vía. El plantel de dioses es perfectamente integrable en la inmensa producción mitológica de las mentalidades necesitadas de fabulación. No hay posibilidad de entender los mecanismos de las verdades tangibles y demostrables sin entender los mecanismos del imaginario y la necesidad de producción de personalidades ficticias.
Cualquier dios o personaje empleado para la parafernalia religiosa plantea el reto de su reciclaje tomándole sus atributos para antropo-formalizarlos. Al personaje-dios que se le rezaba se le desdeifica cuando aquello que se le atribuya pasa a formar parte de los posibles prácticos de su adorador. También se le desdeifica cuando se sabe que tales atributos no son posibles. En ambos casos la aportación científica permite acabar con tantas vendas en los ojos de los que oran y no laboran.

La violencia de pareja.Jesús Ricart

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 17:01

La masculinofobia ha ido in crescendo.Hay motivos estadísticos para ello. Uno de los frentes sangrientos de la guerra social en la que vivimos tan multiaspectada y rica en el folclore de la vergüenza pasa por las alcobas y los recintos domésticos. Hay maltratadores- hombres que terminan por amparar sus crímenes contra sus compañeras bajo el amparo de una ideología machista para nada erradicada de la actualidad cultural. Tal circunstancia está dando paso a una dosis de paranoia generalizada contra los hombres. La primera vergüenza para la condición masculina es conocer la existencia de otros hombres que acuden a la violencia para solventar sus conflictos sentimentales o convivenciales. Sabemos que siempre ha existido este comportamiento criminal pero desde que los medios se hacen eco de él y nos informan llevando la contabilidad puntual de cada homicidio se está dando dos observaciones que no pueden ser pasadas por alto: una que lagráficaestadística de la criminalidad enestecampo no decrece yotra que hay una cierta reserva al grupo masculino en su conjunto. Hay mujeres que en sus primeras citas se preguntan por sistema si van a ser víctimas del engaño o de la violencia con hombres que no conocen suficientemente. Difícilmente tal consideración es albergada por la mente masculina en situaciones equivalentes. Un pretendiente en su fase seductiva ha de acudir a recursos extras para minimizar la prevención de la mujer a la que quiere seducir. A la mujer le basta ser cariñosa y colocarse en posición de dispuesta para ser seductora.
El fenómeno repetido y continuado de la violencia de pareja está generando circunstancias pintorescas. El hombre indefenso no puede recurrir ni siquiera al grito. Una bofetada puntual de un hombre será considerada un maltrato en toda regla, la de una mujer el descontrol de una histérica en el peor de los casos. Un hombre refiere en cartas al director el siguiente hecho, llamó al 061 ante la creciente agresividad y descontrol de su esposa tratada de depresión y ansiedad por 20 años. Antes de llegar la ambulancia llegó la policía que con varios coches cortó la calle de su barrio. Personados en su domicilio preguntaron por repetido donde había sido golpeada la mujer. Tras eso fue internada en una unidad psiquiátrica deplorable. La vergüenza que ambos sintieron tras el episodio les hizo pensar en cambiar de barrio. Hoy día los mensajes ya no son interpretados en función de la intención con que son dichos sino según la robotización del empleado les hace entender. El sistema está poniendo toda una parafernalia escénica que en lugar de atenuar una situación de conflicto puede agravarla considerablemente.-
Jesús Caldera, titular de asuntos sociales y trabajo, dijo que el ejecutivo no daría ni un paso atrás en la tramitación de la ley sobre violencia de género contra la condición masculina a pesar de episodios de violencia de mujeres contra hombres que despuntan en una contra tendencia de perfil en el panorama de la violencia domestica, con el caso de un hombre apuñalado en Santander por su novia . A Caldera no le hacemos el menor caso. Es un hombre que hace afirmaciones que no contrasta y no es garantía de una estabilidad de opinión pero sí es un indicador de una situación de poder en tanto que es un fantoche que se mueve por los tinglados del mismo. La cosa no es afirmar algo como categoría absoluta e inamovible sino encajar y reinterpretar cada ley en sus propios límites. Proponemos que sea tomado en cuenta el concepto de violencia de pareja más que el deviolencia masculina dentro de la pareja. No se trata de disculpar a los hombres de talante violento ni de atenuarles la responsabilidad de sus agresiones sino de reestudiar la violencia como un fenómeno intergéneros. Es cuestión de años que las mujeres vayan modificando el perfil estadístico de laviolencia doméstica. En la condición femenina también-y mucho- se reproduce el esquema machista en el trato con los hijos varones, la discriminación entre hijos e hijas y la asignación clasista de roles. La violencia doméstica es una de las muchas expresiones en que se escenifica la violencia en un mundo estructuralmente violento y en una sociedad en que hace no lo suficiente para erradicarla.
La condición de pareja conyugal en sí misma es carcelaria. Ellos y ellas se toman derechos anexos a decidir sobre el futuro y la libertad de sus cónyuges. Curiosamente eso no es exclusivo de las generaciones más mayores o de las personas que vienen de culturas menos liberales como las sudamericanas sino que es inclusivo de todas las generaciones que coexisten. Chicos y chicas nacidos en tiempos de democracia también protagonizan escenas otélicas que dan miedo. Otelo es el paranoico celotípico cuyo retrato universal sigue siendo el fiel reflejo de multitud de enfermos que optan antes por la liquidación que por proporcionar la libertad de sus objetos de amor. Es la tragedia que más demuestra que el amor da lugar a epifenómenos de adhesión y odio cuando se cae en tesituras sobre su control y no se entiende ni admite que el ser amado en tanto que persona libre puede conducir su amor a otros labios.
Si la pareja es constitutivamente carcelaria las ansias de libertad existirán como tendencia permanente. Quien ejerza el rol de carcelero se tomará atributos de control y castigo sobre quien tenga más el rol de reo. Peor si sigue predominando la pareja como unidad de compromiso y de convivenciaes porque hay detrás toda una sociedad y toda una historia que la propicia como núcleo fundador de nuevas familias. En la medida que el modelo familiar, incluso en su versión más actualizada, la nuclear, vaya siendo cuestionado también el modelo de pareja estanca lo va o lo irá siendo. La pregunta no es/sería “¿quien es tu pareja?” sino por donde van tus intimidades. La evaluación psíquica de la necesidad voraz de cada individuo en recibir cariño en exclusiva no se puede hacer sin entender el mundo en guerra que compartimos del todos contra todos según la visión más hobessiana. Buscamos el amor singular porque no creemos o nos ha fallado la suposición del amor colectivo. Hipotéticamente un individuo podría o puede ser emocional y sexualmente plural, también patrimonialmente repartido en varios compromisos, si una nueva mentalidad de liberalización fuera permitida. El diseño de ese concepto debería pasar por crear relaciones educativas desde la infancia que descartaran el criterio de la posesión privatizada como viable. En el sistema social que hace de la propiedad privada una cuestión-eje es difícil que se pueda cambiar la pauta educativa en este sentido. La posesión de propiedades se extiende psíquicamente a la posesión de todo: parejas y descendientes. La libertad real en tales términos no es posible.
Indirectamente pues las reacciones violentas de cónyuges posesivos que no aceptan la libertad relacional y sexual de sus parejas están directamente determinada por una ideología dominante en una sociedad muy atrasada en el pensamiento por muy adelantada que esté en los recursos. Expuesta así la cuestión los hombres no tienen necesariamente mayor carga de responsabilidad en sus crímenes que las mujeres. (Ha habido épocas históricas en que ellas llevaron e luso de los venenos a la categoría de arte). Indiscutiblemente sí son los protagonistas directamente culpables del mayor número de asesinatos. Sus internamientos carcelarios no resuelven la situación de fondo mientras la cultura dominante de la apropiación siga siendo la que es. El homicida de su pareja es un criminal encartelado con un perfil y un expediente precisos. No tiene nada que ver con el asesino múltiple ni tampoco con el violador reiterado, generalmente enfermos atemporales completamente distintos a aquellos asesinos-reactivos puntuales o episódicos. Ante la perspectiva de excarcelación de violadores que han cumplido su condena la alarma social a partir de la caja de resonancia de sus exvíctimas trata de colocar tímidamente un debate que no es tal. Las instituciones de reclusión ponen a salvo la sociedad de sus criminales que llevaron sus transgresiones hasta límites intolerables pero no aseguran la rehabilitación de los presos en este periodo. El problema deja de ser de unos individuos para ser de las mismas instituciones penitenciarias que actúan de contenedoras pero no de reeducadoras. Un imposible, por otra parte, mientras la reeducación no sea extendida a toda la sociedad para reconstruirla.

02/07/2007 GMT 1

El espiritu en la entelequia corporal.

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 18:56

Lowen asegura que la cultura que habitamos aleja a nuestros cuerpos como fuente de sentimientos y de espiritualidad. Los programas de aptitud física están pensados no para perfeccionar el cuerpo sino para tratarlo como una máquina que dé mejores resultados y así cubrir la expectativa de la vida como una carrera.
Alexander Lowen, creador del concepto de bioenergética, siguiendo la enseñanza e influencia de Wilhelm Reich, creador del concepto de Orgánica u Orgona, considerada como la fuerza primordial del universo, y del cual toma la noción sostiene en La Espiritualidad del cuerpo , que no se puede definir la enfermedad como la ausencia de salud ya que es una perspectiva negativista porque contempla el cuerpo en su dimensión mecánica en términos mecanicistas, pensando que sus piezas pueden ser sustituidas como las de un automóvil. El mecanicismo terapéutico consigue algunos éxitos milagrosos aparentes. Entiende que dolencias casi pandémicas como las lumbalgias son tratadas por ortopedistas sin entender holística o realmente el origen de este mal.”La comprensión no siempre conduce a la curación pero sin ella es imposible devolverle a una persona su salud íntegra” . Lowen en su libro presenta casos verdaderamente sorprendentes en los que sus cuadros físicos eran el resultado del impacto nefasto de sus relaciones deplorables con padres o gente muy significativa en su vida. Hace un recorrido por distintas formas de tratar el cuerpo y de instruirlo.
Interpreta la boca es la primera parte corporal en desarrollarse gracias a la succión. La observación de la imposibilidad funcional de extender los labios en forma libre y plena, también podríamos añadir en dar besos con mandíbulas tensas y caras contraídas respondería a una desatención infantil en ésta área.
Observa como los padres no toleran la ira infantil. La ven como un potencial que les amenaza su poder. Lowen no aclara si a las criaturas hay que tolerarlas en todas sus manifestaciones o ponerles alguna clase de límites. Cuando a un niño se le reprende por llorar y debe tragarse las lágrimas se le está convirtiendo en un individuo nefasto, potencialmente inadaptado en la vida adulta.
Su tesis crucial es que la intensidad y profundidad de los sentimientos se expresan en términos corporales. Algo de observación simple: el SAT síndrome de la articulación temporomaxilar. “siempre hay una tensión muscular crónica en el cuerpo, existen impulsos naturales inconscientemente bloqueados” . El bloqueo puede representar una inhibición contra un gesto para transgredir unos límites.
Se opone a la técnica sicoanalítica del diván o de contar experiencias traumáticas. Su resolución –dice- que no pasa por la palabra. Sin embargo maneja a continuación un concepto muy freudiano al decir que las dolencias, que aquí en su libro llama, físicas como la neurastenia, la hipocondría y la ansiedad están relacionadas con un trastorno de la función sexual.
Bioenergía significa la energía de la vida. Concibe la personalidad como una estructura piramidal, en cuya base se dan los procesos energéticos que generan en un seguimiento de fases: 1.Movimientos, 2.sentimientos y 3. pensamientos que conducen a un yo cupular. En toda la naturaleza los procesos están contenidos dentro de membranas que economizan sus resultados para que no se disipen en el medio externo. El protoplasma puede no ser inteligente pero actúa como si lo fuera. La misma observación podremos hacer de cuantiosas formas de vida por primitivas o infradesarrolladas que nos parezcan. A mayor crecimiento físico y cronológico le corresponde mayor estabilidad en los gestos; tanto, que su rigidez se convierte en hipertónica. A más edad más espiritualidad por tener mas conciencia de todo el entorno.
El cuerpo es una compleja zona de reactancias en función del trato e intervenciones que recibe. Reich demostró que el placer en la zona erógena aumentaba los fluidos y la estimulación dolorosa los retraía.
El interés de Lowen por el cuerpo le lleva a encontrar causas en el aparato psíquico. El problema de salud mayoritaria de nuestra cultura es la depresión; está detrás de otros muchos déficits.
Las formas de conducta caracterizadas por un continuo afán de probar la propia valía va unida a una ira reprimida que se manifiesta en una constante irritabilidad. Eso son billetes para a depresión y la afección cardiaca.
Decir “no puedo” es admitir el fracaso; por eso hay gente que se niega a esa tesitura. En el análisis de la apariencia Lowen dice que la piel grisácea y blanquecina indica falta de riego y la áspera, seca o fría un trastorno circulatorio y energético. Ambos efectos tienen una traducción emocional. En caso de temor la sangre se retira de la superficie.
Se hace eco de que la mayoría de programas destaca la necesidad de la respiración profunda.
A mayor relajación una mayor calidad de respiración. El aire no entra nunca en la cavidad abdominal son los pulmones los que se expanden hacia abajo. El abdomen interviene en el llanto profundo.
La rigidez denota una falta de plenitud en la vida. El hecho de no sentir una parte del cuerpo significa que se adolece de zonas de placer. Eso suele pasar en individuos que confinan la sexualidad a la genitalidad. Contener la respiración indica que se está conteniendo un pensamiento o un sentimiento. En lugar de invitar a hablar hay que invitar a respirar, eso desbloquea la barrera incomunicativa. La respiración profunda tiene el valor de liberar sentimientos reprimidos. La respiración profunda puede ocasionar parestesia o hiperventilación: hormigueo, espasmos carpianos. La explicación es que esa respiración mete demasiado co2 en la sangre.
Llorar es un mecanismo primordial para aflojar la tensión. Hay que revisar el concepto de respirar por la boca o por la nariz. Sostiene que hay una considerable confusión sobre la bondad de una en oposición a la otra.
¿Por qué uno se tiene que mostrar siempre inteligente? Cuestiona la necesidad de mantener siempre el control sobre uno mismo. Sugiere a sus oyentes que respiren para seguir con la concentración de lo que se está hablando.
Se puede interpretar algunos actos y records como correr maratones o levantar pesas por la falta de aptitudes en otros campos y a los que se aferran sus concursantes porque necesitan autoafirmarse.
La gama de actos decididos por la volición es incomparablemente menor que los involuntarios. El cuerpo está en constante movimiento incluso dormido. La especialidad en dominio corporal acrecienta la gracia, dice, al menos en apariencia. Lowen cita el caso de bailarines desgarbados a la hora de andar normal. El resguardo también es un deseo corporal. No se puede decir lo mismo de otra clase de deseos no corporales, la codicia, el afán del dinero, atesorar riquezas o poder.”El individuo voluntarioso es altivo”...”No llorara ni suplicará que le amen”.
La esquizofrenia cursa con hipersensibilidad. Algunos pueden tener experiencias extrasensoriales.
Las pautas de obligación de la comida son peores que permitir según que atracones o indigestas.
La tiranía del tiempo va en contra de la armonía. Cita la experiencia de ser él adelantado por todo el mundo al andar por la calle al llegar a una ciudad, hasta que su ritmo, inadvertidamente, lo pone en consonancia con el de los demás. Una buena pauta es la de caminar con la mayor lentitud posible aunque no sea en momentos específicos de paseo. La relación del yo con su cuerpo encierra el conflicto entre el sentimiento y el pensamiento. “Toda emoción es una sensación, pero no toda sensación es una emoción” Un determinado dolor es localizable mientras que una emoción, un enfado, por ejemplo engloba a todo el cuerpo.
La resonancia con los demás pasa por la resonancia con el interior mismo. La bipolaridad sentimental combina la distorsión de los extremos ”El odio es amor congelado”. Muchos padres reaccionan ante sus hijos desobedientes con tal rigidez porque ellos tampoco consiguieron vencer la autoridad que los desmovilizó cuando eran niños. Considera que las palizas infantiles en zonas erógenas como las nalgas pueden ser consideradas como una forma de abuso sexual. El individuo humillado no puede mantener la cabeza erguida, signo del espíritu libre e independiente.
Es importante expresar la cólera para liberar sentimientos reprimidos. La tensión corporal puede ser tan severa que ocasiona deformidades que llegan a requerir una intervención quirúrgica. El orgasmo compartido es un facilitador de fusión haciendo sentir la pertenencia a un solo cuerpo.
El acto sexual lo considera como la esencia de la creatividad. Considera, sin embargo, que el contacto genital con la madre desde el punto de vista del hijo resulta atemorizador. La atracción sexual disminuye y se inserta cada vez más en el mundo exterior a la familia.. Cualquiera que sea la respuesta sexual del niño será auto inhibida porque lo expondrá al temor de la reprobación, vergüenza o de la humillación. A pesar de su responsabilidad en ello los padres culpan a los niños de sus respuestas sexuales aunque para así exonerar su propia culpa en ello. La autodefensa infantil pasa por desconectar el amor de lo sexual para mantener el amor de sus padres. Las sensaciones sexuales se coartan cuando son consecuencia de la humillación, el ultraje, el dolor o el peligro. La tensión ubicada en el sacro, base de la columna vertebral causa la mayoría de lumbalgias. Colocar la pelvis adelantada es un gesto sexualmente agresivo. Todos los temores afectan a la base pélvica. Un susto repentino causa en esta zona una aguda contracción.
La mayoría de personas se desploma al sentarse encima de su sacro y cóccix en lugar de hacerlo en sus tuberosidades ixquiaticas de las nalgas. Eso significa una actitud de retraimiento similar a la del niño retraído que busca un rincón desde el que protegerse de los demás.
Una vez que está enraizado el individuo no necesita propulsarse hacia arriba le bastará permitir que el suelo le sostenga.
La personalidad es siempre vulnerable al proceso de escisión debido al conflicto entre mente racional y cuerpo animal, “entre el impulso de dominar y la necesidad de pertenecer”.
Las personas rígidas tienen una fuerte voluntad, lo cual no es equivalente de salud.”Todo individuo en nuestra cultura sufre de algún grado de escisión” La voluntad y el voluntarismo son dos cosas diferentes.”No hay nada que superar en la vida salvo nuestro temor a la vida misma”. Objeta ese exceso de vivir con la cabeza y no con el cuerpo. Cada cara propala al mundo lo que se siente a no ser que se quiera ocultar este sentir. La expresión falsa puede ser detectada por el observador especializado. Lowen dice algo contundente: no haber visto nucna a una persona con aire de alegria que no estuviera fingiendo.
El cáncer es otra enfermedad relacionada con la depresión de los sentimientos. No se puede luchar por la salud cuando se está escindido en los propios sentimientos. La mayoría de los problemas personales tiene su origen entre el sentir y el pensar. Una actividad mental frenética alrededor de los problemas personales que no contemple eso no va a encontrar ninguna solución. La tranquilidad de espíritu pasa por tener fe en los sentimientos.
Un principio básico bioenergético es que un individuo pierde contacto con cualquier parte de su cuerpo que sostenga una tensión muscular consciente.
Es difícil dejar la fluencia de los ceñimientos reprimidos sin una conducción terapéutica. La experiencia terapéutica es un camino difícil hacia el autoconocimiento y la salud como si de la guía de Virgilio a Dante por el infierno y el purgatorio se tratara.
En Oriente el amor y las creencias animistas sirven de fe curativa para las dolencias del cuerpo. El odio vuelve a una persona fría y dura tal como lo hace la muerte. La mente humana está constantemente activa en la búsqueda de la seguridad. Ningún pensamiento puede ser bueno para una persona a menos que lo sea también para su cuerpo.”el villano del libreto es siempre el yo, y su necesidad de controlar la vida”. El yo que es una gran construcción de la conciencia y de la voluntad se puede convertir en el principal enemigo del cuerpo cuando lo doblega a imperativos antinaturales.
“Una persona armoniosa es una persona con principios: su conducta honesta gobernada por la conveniencia”. Cita el código de Moisés que complace ala mayoría de la gente, juntando mandamientos muy distintos entre sí: como el de no cometer adulterio y obedecer a los padres o como el de no levantar falso testimonio. El valor de este de un modo casi intemporal no da una coartada para que aquellos otros tengan igual valor.
Los adultos suelen tener la capacidad de postergar la gratificación de sus deseos a diferencia de los niños más inmediatistas. “La capacidad de postergar la gratificación o su corolario, la capacidad de tolerar el dolor o la frustración, es una función del yo”
El perfil del sociópata no distingue el bien del mal, binomio del que no se deshace. Los individuos que desarrollan fachadas musculares encierran niñitos vulnerables. El narcisismos es la herencia de una cultura que premia metas como el poder o el éxito.”Todos claudicamos ocasionalmente y traicionamos la confianza depositada en nosotros” Ninguno de nosotros puede confiarlo todo en sus sentimientos. El cuerpo es un compuesto.
Una conclusión muy bonita para librarse de los nudos tensionales es la idea de Reich que cuenta Lowen que se la dio como consejo: “si no puedes decir la verdad no digas nada”.Sin duda, la mayor cantidad de parapetos corporales que se nos instalan se forman por las mentiras a las que estamos obligados a compartir.

22/06/2007 GMT 1

Forma y Erotización.

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 10:20

cara enmascarada

El prodigioso volumen de demanda de la cirugía estética hace de la forma una de las cuestiones principales de la estética. Las indagaciones en este campo que viene produciendo estropicios con resultados de muerte en intervenciones, que en principio son vendidas como sencillas y no-complicadas, arrojan una visión de ese lado oscuro de la medicina práctica más interesada en los beneficios económicos que no en la salud de las personas. No abundaré en las criticas a los matasanos por ese asunto. Cada solicitante debe tomar sus precauciones si quiere correr los riesgos para hacerse una rinoplastia o un engrandecimiento de mamas. Psicológicamente resulta más interesante evaluar el hecho en sí mismo de la demanda y lo que lleva a cada persona a pedir un cambio de su aspecto. Las razones para ello son tópicas: gustarse a uno mismo y gustar a los demás. En todas partes al cuerpo se le decora por fuera, lo cual indica una intervención en la forma. La prerrogativa de modelarlo por dentro no es mas que una prolongación -con una mayor implicación física-de una actitud bastante generalizada. El público femenino es la cantera principal de las solicitudes de modificaciones corporales. Cuando una mujer en una modificación de partes de sus cuerpos que no le gustan es probable que se convierta ya en el perfil ideal de sujeto dispuesto y acrítico para que un comercial del tema la embauque con sus propuestas. Quizas entre para consultar lo que le costará un implante de mamas y saldrá con un programa completo de renovación del cuerpo con tres o cuatro operaciones al precio de una o dos. Hay visitas a centros de cirugía plástica que en lugar de ser consultas profesionales y rigurosas son solo demandas a la carta de cuerpos esculturales ante los que el equipo médico –es un decir- se aviene sin hacer ninguna evaluación protocolaria ni informar de los riesgos que se corren. Se ha frivolizado la ingerencia en la anatomía.
No es raro que tras cientos de miles de intervenciones de esta clase una cierta cantidad de comas, resultados imprevistos e incluso muertes se produzcan por no hablar de que el estreno de unas nuevas mamas no dan la felicidad a sus orgullosas portadoras.
Pero si existe tal demanda de bisturí –incluso se ha llegado a hablar de adicción a él- es porque subyace la demanda latente de un tipo de formas físicas. Hay cuerpos que gustan y otros que no, hay caras que atraen y otras que no, hay figuras llamativas y otras revulsivas. Sin embargo esa división no remite a una postura universal y sistemática. A puede ser bello para B pero no para C y C que se creía atractivo puede ser rechazado por D y aceptado por B. El panorama de gustos es multivariado. Los senos conectan simbólicamente con la fecundidad y con la necesidad de abundancia el pene elongado con una imagen de potencia, el vientre plano con la firmeza, la nariz pequeña con la dulzura, las orejas pegadas con el equilibrio, las caderas contorneadas con la esfericidad y la perfección. Antes de que un observador de facto reflexione sobre lo que le gusta más o menos, quien le atrae o quien no, su sistema perceptivo ya ha hecho elecciones. Basta llegar a un sitio por primera vez lleno de gente, sea una fiesta, un restaurante o una playa para que a los pocos minutos uno sepa donde están ubicadas las figuras corporales que le resultan más interesantes. Esto se expresa de una manera sutil ya que todo el mundo aparenta no tener curiosidad y se centra en lo suyo dedicando tan solo miradas fugaces o de soslayo a los demás. En las culturas restrictivas el contacto visual funciona a un nivel de sutilidad máxima. Por eso en el lugar de las miradas lo que más impera es la inferencia de lo que el otro es a partir de una rápida ojeada. La mirada sostenida, reposada y continuada es recluida a otros espacios como el de los espectáculos. Un espectador de teatro, de cine, de televisión tiene tanto de voyeur como el que va a una sala de cabaret, de streptease o de sexo explícito. La calle es también el otro gran escenario de la vida donde ver pasar a gente y tomar nota de los detalles. Hay quien lo tiene como única distracción diaria viéndola pasar al otro lado de los cristales de sus ventanas. No hay tanta diferencia entre la pantalla del televisor doméstico y la ventana por lo que hace al rol de la mirada.
La mirada con descaro es reprobable, por eso el voyeur está agazapado en una distancia u otra. Pero desde el momento en que todos somos observadores somos miradores (es decir voyeurs, sacándole la connotación de perversidad a la que ha ido acompañada tal palabra). Perversión o no, quien mira se entera más de lo que hay que quien no lo hace, lo mismo que quien escucha o quien toca. En la manera de mirar ya hay un tipo de discriminación. Los ojos se complacen más con unos cuerpos que con otros. Cada persona sospecha o sabe a lo largo de miles de micro-interacciones con las demás a lo largo de su vida si su imagen gusta o no gusta. No necesariamente tienen que haberle dicho que es fea o haber notado el asco en la cara de los demás, ha bastado sentir si es depositaria de ese interés ajeno o no. En una época en el que la saturación de estímulos es brutal nadie mira realmente a nadie salvo como sombras o volúmenes en desplazamiento. Raramente hoy los hombres giran sus caras para tomar medida visual de la belleza con la que se acaban de cruzar, algo bastante habitual unas décadas atrás. Ni tampoco es de buen gusto al hablar con alguien bajar la mirada hasta su escote o su zona genital, de la misma manera que otras miradas de clasistas las bajaban hasta la altura de los zapatos.
A pesar de todo eso la demanda de formas específicas no para de crecer y los cuidados del look, las horas de gimnasio, la adquisición de aparatos milagrosos que aumentaran la masa muscular o la toma de píldoras de adelgazamiento mueven millones de euros y millones de inquietudes. Algunas de las patologías más conocidas y peligrosas como la anorexia también es una demanda de la forma específica con el agravante de una auto percepción distorsionada por parte de cada demandante. Eso lleva paradójicamente a formas corporales horripilantes que llevan a sus victimas al borde de la inanición y en los casos graves a la muerte. En esa casuística se ve claramente la influencia nefasta de un tipo de modelos visuales a seguir. Comparativamente nos sirve para entender que la demanda de formas físicas no es tan unitaria como a primera vista parecería. La extrema delgadez consigue los resultados opuestos a los que insconscinetemente pretendia, los de gustar, para convertirse en una imagen espectral de rechazo. Otro tipo de intervenciones anulan los rastros de una personalidad característica anterior. Un italiano con la nariz cambiada dejaría de ser un italiano, Frida Khalo sin su hirsutismo dejaría de ser la Frida retenida en la memoria colectiva. Dentro de la personalidad individual está también el cuerpo que la detenta con sus exhuberancias unas veces y con sus déficits otras. Esa idea abre paso al relativismo y a la defensa de que toda forma vale dentro de una multivariedad de ellas y que no hay forma que tenga que privarse del goce. La evidencia de la práctica demuestra que no es así. Las mujeres y los hombres más bellas/os tienen más oportunidades de ser contratadas/os laboralmente para tareas de cara al público que no las/los que no lo son. Por lo que hace a la intimidad concreta hay formas erotizantes y otras que actúan como inhibidoras. Ante la misma libido de un sujeto A, la apariencia física más sensual, redondeada, bonita, voluptuosa del sujeto B conseguirá unas reacciones mayores que las de un sujeto C obeso, poco agraciado, envejecido o feo. Es algo que se comprueba continuamente. El ajuste de las personas tiene un complejo código de señales que darán paso a un acoplamiento o no. Estos códigos vienen directamente determinados por la escala de valores sociales a la que se pertenece. El sujeto más libidinoso con el deseo intachable e ideal seria el que no permitirá ser víctima de las formas ajenas y se pudiera acoplar a cualesquiera con las que se mezclara. Esto no va así. La naturaleza intuitiva lleva más a unas que a otras y la cultura remata unas tendencias priorizándolas. Por otra parte una persona privada del sentido de la vista reacciona al contacto táctil de un modo más similar ante quien la toca, sea de un sexo u otro, de una edad u otra.
La tesis reduccionista de que la belleza es algo interno y el físico o el semblante es lo de menos suele estar más en la boca de quien tiene problemas con su cuerpo o imagen que no quien esta totalmente orgulloso de ella. La variedad fenoménica de las formas hace que no todas tengan el mismo nivel de atractivo y algunas ni siquiera tengan el mínimo. Se puede sospechar que se dan problemas personales con la propia forma cuando alguien rechaza salir en las fotos o proporcionarlas. El paso de los años en el cuerpo hace estragos. El resultado último evolutivo e insoslayable para todos es el de la decrepitud. La personalidad de las arrugas supera a cualquier otra anterior. Eso no hace mas que confirmar una de las certezas de la materia con la que se hizo la revolución del conocimiento unos siglos atrás. Newton escribió los Principia,1687 que contiene las leyes de la gravitación universal. Uno de los acontecimientos más importante de la historia de la ciencia hasta la actualidad. Todo tiende a caer hacia el centro de gravedad que lo atrapa. Esa es el poder de atracción mayor por encima de la identificación visual con las formas sensuales. Saberlo no quita el hecho conceto de que nos sentimos más cómodos con unas formas que con otras y vemos nuestras libidos más excitadas con unos cuerpos que con otros. Saberlo es un acto de sinceridad que arroja una terrible verdad: la de poder estar supeditados al poder de unasf ormas sin estar al tanto de la verdad de las personas que son portadoras de ellas. Inevitablemente todo pasapor la forma, es decir todo tieneuna forma, O al menos esa tesis esta validada por lo que sabemos del mundo tridimensional en el que estamos viviendo. Hay formas que nos envuelven y otras que nos apartan. Eso también vale para los animales, para las plantas, para los objetos. Cumplen una función de adaptación, supervivencia y éxito en el dominio en sus entornos. Otro asunto es la sentimentalidad que generan. El deseo por unas formas y su consecución no trae en paralelo una sentimentalidad determinada. Antes bien la ternura puede ser incluso superior para otras formas más desfavorecidas.

20/06/2007 GMT 1

La aventura de publicar poesía

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 23:23

Decir que la poesía gusta, viste en ciertos ambientes. Es una seña de identidad, una etiqueta. La predilección poética suele estar emparentada con la gente sensible, las personas dulces y delicadas . Ante la pregunta ¿te gusta la poesía? Antes de entregar un ejemplar de un poema o un número de este magazine, la mayoría de gente interlocutada se siente predispuesta a regalarme un sí. Yo sé que la poesía no sólo no gusta a la mayoría, sino que resulta a veces ardua y difícil para la minoría que se quiere acercar a sus entresijos. La poesía es uno de los nombres de la locura, y no cabe extrañarse por la doble respuesta que ocasiona: la de la admiración y la de la aprehensión.
El loco, como el poeta, se atreve a decir cosas sin pasar por el frontal de la represión. El uno reclama su derecho a la locura ante el mundo de la Ratio, que quiere solo permitir lo normativo; el otro no escribe desde el análisis sino desde la pulsión de sus manos, aplicando la percepción y el sentir a todo cuánto recibe, cueste lo que cueste y caiga quien caiga. El poeta es un niño grande que no ha perdido la perplejidad ante las cosas descubiertas, que dice con la convicción del primer día te amo a aquello que ama, y que rebusca las palabras en el Olimpo de los misterios hasta dar con el mensaje que pretende. Eso sólo le da la categoría de una personalidad excepcional en un mundo de bombas y griteríos, sujetos malencarados y disgustos por moneda permanente de intercambio. Como excreción y oasis de sosiego en medio de las arenas de los gladiadores, lo poético se presenta como lo amigo, como la dosis homeopática para dar un respiro al cuerpo y a la psique, como un regalo de paz. Por eso, en el fondo de cada competidor por su vida, remansa un poeta, alguien al menos que quisiera la bondad de las palabras y enterrar las hachas de guerra. Por eso, y seguramente por algo más, pero sobre todo por eso, ante la pregunta de “¿Te gusta la poesía?” se condiciona la respuesta a que sea afirmativa, aunque el interrogado no haya leído más de un libro de poemas o el último le haya quedado muy atrás en sus lecturas. Pero es por eso, y por la convicción de la ternura fosilizada en las gentes, que vale la pena lanzar la proclama de la poética y anunciarla como la bandera más guerrera. Eso no significa que tras el reparto de poco más de un millar de ejemplares, las huestes del imperio formen fila pidiéndonos la palabra mágica, antes bien, los textos se difuminan entre espejos sin que sepamos quienes se miran al derecho o ni siquiera quiénes se miran. Esa es nuestra aventura: publicar la poesía de sentimientos y resentimientos para sacarla fuera como una catarsis, arrancada de los dosieres de otros tiempos, con la vanidad de creer que vale algo, aunque mucha de ella ni el marchamo de estilo detenta.
Esa es nuestra aventura, invitar desde el silencio a que rebusques entre tus trastos viejos para validar tus secretos, para que al volcarlos piel adentro de otros, veas que los sentires nos unen a todos en lo humano, aunque nuestras políticas y guerras nos desunan por siempre. Mientras nos queden trastos y textos y los cuartos con los que enfrentar lo impreso, podrás encontrar este modesto panfleto que a cada número te trae 2 artículos que no son ninguna canción y 20 poemas no nerudianos . Acompáñanos en su lectura y nosotros te acompañaremos en tu cóctel de soledad y finura.

Entre el Poema y su Poeta.

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 23:18

Habría que diferenciar entre poema y poeta. La figura específica de éste no es un matiz específico de su género literario. Tiene antes la categoría de artista que la de ilustrado.
Siempre y en todas partes hay que diferenciar entre autoría y producción, entre la parte elaborante y el objeto creado o insertado en un más allá, aunque inmediato, que ya tiene vida propia y un grado de separación de quien lo ha creado. Es la tradicional división entre "el autor y su obra" según rezaban los cánones clásicos en la estructuración sumarial de los textos biográficos.
Y hay que diferenciar también entre poesía y discurso emocional. El poema puede ser un instante que resuma cientos de horas individuales, o la elaboración sangrada y lenta que sintetice epopeyas de épocas, colectividades y pueblos enteros.
El poema, es en todo caso siempre hitos al lenguaje y a la lengua. Es la avanzadilla del metalenguaje. El pronóstico de sucesos y la descripción, siempre un poco más lejos, de las formas de los momentos.
Un conjunto de poemas escritos y reunidos en un dossier de páginas troqueladas y juntadas por anillamiento son alianzas de futuros eternos, en un ritus implícito, donde el papel perforado con la correspondiente herida temeraria que se lleva por delante sílabas demasiado próximas al borde del soporte, queda para otra temporada de elaboraciones ociosas y formales, que permitan correcciones ortográficas y presentaciones documentadas. Algunas veces un poema traspapelado, metido como hoja doblada dentro de un libro, o para los coleccionistas más curiosos, dentro de una caja, es un congelado curioso, que al paso del tiempo su relectura puede cruzar todos los túneles del tiempo y traer a colación emociones antiguas nunca del todo perdidas.
Las experiencias que he tenido trasladando manuscritos a la dimensión digital no se han reducido al trabajo técnico de la corrección y de la tecnografía. Han supuesto también buceos por momentos en los que transité en cuerpo y alma. La lectura de un antiguo poema me lleva al retrato emocional de cuando fuera escrito. Me reencuentro entre sus palabras. Tiene más valor que contemplar una antigua foto de la que comentas aspectos físicos y sonrisas. Un poema es un retrato del alma para el que no hay cámara, ni siquiera kirlian, que la pueda capturar al detalle.

Por ahora en el juntamiento de léxico aparece un factor indefinible que irrumpe. Alguien se atreve a decir que es el canal de sus inspiraciones de origen incierto. Su irrupción hay que entenderla como momentos singulares que se confunden en golpes de emoción. Cuando el caos sentimental aprieta o la ilusión de la sensibilidad está cerca las manos se ponen a escribir y sucede lo que se espera: surge un texto ¿Autoría? Demostrativamente quien pone las manos y el ingenio. Especulativamente, todo aquello que ha hecho su instante de aparición estelar y de influencia en las neuronas del recepcionista que sagazmente reconvierte en un momento dado en un producto más o menos coherente. Pero la coherencia no es necesariamente un reto. El poeta se permite la incompletud deliberada en el poema. Siempre tendría tiempo de explicarlo si alguien le pregunta lo que quiso decir o porqué lo dijo. En la práctica el poema viaja más allá del tiempo del autor que lo hizo y a geografías donde nunca estuvo. No sólo eso, el poema cobra vida propia, se emancipa de quien lo creara, y contiene más fuerza de mensaje y más polivalencia incluso con el que fuera concebido. El poema adquiere la madurez cuando es otro que lo hace suyo, lo instrumenta, lo exprime y lo aplica a otras situaciones. El poema se hace santo cuando salva a alguien distinto y lejano para el que fuera escrito. El poema al fin se hace pócima y elixir cuando devuelto a la lectura de quien lo creara unos años antes lo resucita y levanta.

18/06/2007 GMT 1

Llamamiento a los hombres.

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 19:04

Llamamiento a los hombres. N. Estebenz Nogal.
Hace tiempo que la era del machismo está de retirada. Mejor dicho está absolutamente desacreditado. El piropo barriobajero y la frase poco ocurrente son indicadores de analfabetos colgados de la parra. La violencia verbal y los campos domésticos tomados como rings de puñetazos, mucho más. Hubo un tiempo de elogios bonitos con los que donjuanes originales agasajaban las bellezas al pasar. Hoy hemos vuelto a las miradas de soslayo, al reservismo, a la insinuación. Las chicas se siguen desarrollando más rápidamente que los chicos, cuando estos todavía son niños aquellas ya son medias mujeres. Los críos empiezan su andadura como palurdos tratando de estrenarse con adolescentes más liberadas. Aquello que sale en algunas películas de desvirgar a un muchacho llevándolo a los brazos de una mujer adulta o de una prostituta que le enseñe la puerta grande de la vida eso ha quedado para los secretos de los episodios nacionales. Lo más habitual es que un crío pase unos cuantos años antes de ser recibido en el paraíso terrenal y eso le marca para siempre. El futuro hombre que será llevará siempre el trauma de haber llegado tarde y a menudo mal ala vida sexual.
Algunas cosas no han cambiado tanto: ellas hacen sus círculos y grupos, ellos los suyos. La coeducación o enseñanza mixta no ha acabado con esa propensión de cada género a hacer de clan. Las inseguridades quedan demostradas en una edad en que durante los patios de los centros escolares circulan más verdades que en las aulas en las clases. A los chicos les gustan los juegos duros, la pelota, las carreras, a las chicas más el sosiego, la charla. Una vez adultos las mujeres saben más de todo, se interesan más por las cosas, acuden a las reuniones de vecinos, organizan la logística doméstica, son mnultiempleadas en un montón de cosas trabajando dentro y fuera de sus casas. Los hombres se apoltronan en los sofases, crían panzas a base de lingotazos de cervezas y en poco más de veinte años de pareja son pitopáusicos o casi. Cuando ellas todavía piden guerra y tienen deseos sexuales ellos están para ser llevados al desguace.
Los hombres tienen siglos detrás que los han extenuado: vistieron corazas de hierro, fueron a todas las guerras, se embarcaron en aventuras peligrosas, hicieron de mineros arrancando minerales de las grutas de la tierra, hicieron de esclavos levantando pirámides o monumentos a los caídos por dios y por lo que fuera, se subieron a los andamios para matarse a dos por día, en eso debe estar la media española, en accidentes laborales; aprendieron a conducir antes vehículos a motor o bicicletas y con sus barítonas voces impusieron la ley en casa y también en la calle. Los más negados para otros asuntos vistieron uniformes y dieron tortazos. Una buena porción se dedicó a las tareas industriales. Los más espabilados se sacaron carreras universitarias y ocuparon puestos de ejecutivos en empresas. Los más sementales hicieron de patriarcas, los más guapos no pararon de ligar. Y es que ser hombre llevaba mucho trabajo. Era el encargado de las tareas físicas más duras y de defender como el cabeza de familia que era a su mujer e hijos ante todo peligro externo. De niño no ha tenido los permisos para ser niña: no podia jugar con muñecas, no podia llorar, tenía que aguantar la vida tal como venía. Era preparado para ser hombre, es decir para ser un abnegado servidor de las costumbres. Fue educado para invitar a las mujeres, para tomar la iniciativa en propuestas de todo tipo y la más fundamental la de proponerles matrimonio. Todos los hombres sabían que casarse era una temeridad por la pérdida de libertad que suponía pero la tradición se ha continuado prodigando. Mientras tanto las mujeres evolucionaron: exigieron su derecho al voto, cambiaron sus fajas por bragas o tangas, sus corsés por sujetadores, sus faldas por pantalones y su rol de sumisas al dictado masculino por su propia y brillante autoridad en un mundo que corría a favor de la igualdad.
La igualdad entre hombres y mujeres sigue sin existir pero al menos son más respetadas sus diferencias. Mientras las mujeres van accediendo a cargos de mayor prestigio y económicamente más rentables hay hombres que empiezan a renunciar a su rol tradicional. Este es un llamamiento a los hombres para que reconsideréis vuestra posición. Es a todas luces evidente que el género masculino, el que llena masivamente plazas de toros y de fútbol en medio de unos frenesíes de histerias y neurosis colectivas cuyo contagio alcanza a pocas mujeres no puede ser el sexo de la fuerza condición que en otros tiempos se le atribuyó, antes bien demuestra su mente débil, su incapacidad para otros placeres más efectivos aunque no sean tan espectaculares. Los hombres siempre necesitaron ocupar los palcos de unos espectáculos deplorables donde corría el sudor de los deportistas o la sangre en la época de los gladiadores. Las mujeres aguardaban en casa haciendo la comida, ocupándose de los niños. Ahora que miles de años de historia de dominio masculino han demostrado lo poco que ha valido su poder para cambiar el mundo para mejor, es la hora del gran relevo. ¡Hombres de todas las latitudes y puestos, abandonad vuestras responsabilidades! Dejad que las mujeres vayan reemplazándoos. La razón histórica os libra de toda conciencia, de toda responsabilidad y pago. Dejad que el feminismo diferencial de las mujeres las lleve a la dirección social, política y económica de todos los asuntos. Se dice que son más pacíficas y menos dadas a las libaciones de sangres, que al ser madres no están dispuestas a enviar sus hijos a la guerra, que al tener mentes holistas son más capaces de entender las cosas globalmente. ¡Sí! Dejadlas que os quiten de en medio. Pasad a la logística doméstica. Regad las plantas, preparad paltos exquisitos, haced cursos de cocina si es preciso, sacad el perro a pasear, ir cada día de tiendas aunque sea para comprar una sola lata de cerveza, una ensiamada y media docena de huevos. Dejad que ellas salgan primero de la cama, que pongan los despertadores a las 7 o a las 6, o antes. Quedaros encamados con ese último sueño tan rico del duermevela matutino.
¡Hombres de todos los reinos, colores y condiciones sed hombres de la nueva era! ¡Olvidad que vuestras anatomías son volumenes unidos a penes. Pensad con la cabeza y no con el culo!. ¡Hombres, rescatad algo de la inocencia infantil de un pasado en el que ante vosotros se habría la hipótesis de un futuro de libertad. Hombres, no tratéis de demostrar lo que no sois, lo que no conseguiréis. No os metáis en hipotecas que no os van a dejar levantar cabeza mientras viváis. No permitáis que os asignen a roles de chupatintas, mentecatos, subordinados sin voz, inútiles con pies o recaderos! Dejad de ir por los templos de la sensualidad como conquistadores. ¡Que os conquisten! Si alguien quiere algo ¡que os busque! ¡No os entrampéis con ceremonias católicas o gestiones judiciales de compromisos maritales a perpetuidad! No confundáis el amor y deseo por vuestras parejas con la subordinación a sus demandas clasistas. ¡Hombres del siglo XXI revolucionaros contra los cincuenta siglos pasados que os contemplan! Haced lo que ninguna generación varonil hizo antes: dejad que las mujeres se ocupen de vosotros, que sean las cabezas de familia, que sean las que lleven los pantalones –por mal que suene eso-, que traigan la pasta a casa, que os mantengan, que os mimen, que os reenamoren. Hombres, ¡sed niños! Que no os cunda la vergüenza: que sean ellas quienes se suban a los andamios, se pongan los monos de mecánica o las corbatas, sí vuestras hermanas, esposas e hijas. Dadles el testigo del relevo, quedaos en casa, en vuestra calle; dedicaros a la tertulia, a los paseos por el parque, a la retaguardia. No hay nada que una mujer no pueda hacer de lo que un hombre hace. Lo que es mas no hay nada de lo que un hombre hace que no pueda hacerlo una mujer y mucho mejor. Es cuestión de que tenga esta oportunidad. Pues muy bien proporcionádsela. No seas los primeros en ponerles trabas en sus ascensos meteóricos al poder.
Ellas tienen ese derecho indiscutible tras la marginación por siglos de historia y vosotros ¡reconocedlo! Estáis agotados, vais frenéticos por la vida, conducís atropelladamente, sois victimas de cánceres y ataques cardiovasculares. Morís antes que vuestras compañeras de especie. Daros un respiro. Iros a los balnearios. Que las mujeres ocupen la inmensa mayoría de escaños parlamentarios, que sean presidentas las futuras gobernantas del país, que los ejércitos solo tengan soldadas y que a los hombres se os prohíba toda actividad productiva. Es un llamamiento que va más allá de un simple cambio de roles. Los hombres –unos perfectos inútiles según repetidas y sabias voces- poco pueden hacer más que no sea deambular y hacer de ociosos, las mujeres –una autenticas estrategas- pueden ocuparse de ellos, tenerlos como sus fuentes seminales frescas en caso de necesidad objetiva y como gatitos a punto de jugar. Pero cuidaos hombres de no ser utilizados para seguir poblando el planeta de nuevas generaciones de seres infelices e infectos por las nuevas patologías que se avecinan. Aceptad la consigna del goce pero no la de las cargas. Es el fin de la división de prerrogativas entre deberes y derechos que tanto empeño tuvieron en vociferar los fascismos. Las generaciones de la abundancia no pueden continuar esquilmando al planeta les basta con vivir de los beneficios acumulados, de las cosas construidas, e ir masticando pausadamente los compuestos de los graneros llenos.
Hombres, dejad de dar la lata con teoremas sobre la sociedad de todos, la riqueza, la velocidad y la plusproducción. ¡Al carajo con tanto reto! Dad el turno a las mujeres que tienen prisa en ocupar cargos, conseguir sueldos estupendos, vestir uniformes y mandar en el país, sin duda, con más esquisitez que vosotros. ¡Quedaros en casa! Podéis empezar practicando juegos de naipes y de dominó en los cafetines o simplemente id de paseo y de playa entre semana. Al principio tendréis la sensación de hacer campana luego os acostumbraréis. Hombres, ¿no os dais cuenta que la vida no es currar continuamente ni empeñar los dias, los meses y los años para que las empresas triunfen y vosotros sigas tan pobres como siempre? en el mejor de los casos algunos os podréis enriquecer: pasar a ser todo aquello que siempre deseasteis: nombres públicos, personajes respetados, acaudalados millonarios y ¿todo eso os va a dar más felicidad? No. La felicidad pasa por la ociosidad sin sentirse delincuente por ello. ¡Se pueden hacer tantas cosas si uno encuentra tiempo para ello! Dentro de cada obrero en una cantera hay un escultor en bruto, dentro de cada trabajador hay un ingeniero, dentro de cada empleado hay un pozo de narraciones. ¿Por qué perder el tiempo haciendo cada día las mismas cosas? Dejad vuestros puestos a quien ha sido excluido por su condición sexual de ellos. Hombres que no os venzan las malas lenguas. No seréis menos hombres por cambiar vuestros roles. Es casi imposible que un hombre adulto reaprenda funciones domésticas como planchar o coser pero surgirán alternativas. Habrá cursos de confección para hombres y encuentros de psicoterapia masculina para hacer jerséis de lana con el punto bobo como praxis de relajación. ¡Hombres, haced de mujeres! ¡Esa sí será una modificación radical en el trato humano!

Taller de Sexualidad Holística. Una noción.

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 13:53

La sexualidad es el campo más condicionado del ser humano. Pertenece a la zona de los tabúes. A la vez es la cantera de la especulación máxima. La cultura se ocupa en decidir cómo y para qué ha de ser. Es prohibida en su propia naturaleza e instrumentada como un procedimiento reproductivo o como un placer controlado según épocas y momentos. Raramente se la deja a su libre albedrío explotándola como una inagotable cantera para la expectación y para el espectáculo, pasando de la ansiedad y particularidades de cada relación privada al consumo de las escenas atrevidas como mercancía visual. Puesto que es escondida a la vista está asociada a una especie de mal oculto o en otro aspecto, de premio que solo se concede en exclusiva a quien se lo merece. Las parejas comprometidas hacen residir su funcionalidad en un pacto de monopolización mutua. La inclusividad de la preferencia de cada cual se transforma en la exclusión de todo personaje ajeno.
No pocas distorsiones de la conducta social encuentran su origen en una relación errónea tanto con el campo de su concepto como con el acercamiento a sus primeras prácticas. La gente llega a la sexualidad por la vía de la masturbación en un tiempo en que podría estar aprendiéndola con interacciones concretas. A menudo estas empiezan entre adolescentes que hacen sus primeros tanteos y salen de su virginidad simultáneamente. Otra vía, la de un adulto introduciendo al púber o al adolescente en la vida sexual tiene mala prensa. Vladimir Nabukov en Lolita ya demostró el deseo latente del adulto por el cuerpo en la edad de la eclosión hormonal y de su simpatía natural. Por su parte, desde el punto de vista del ser en la época de las exploraciones sensuales, el adulto es una figura totalmente misteriosa al respecto. La gente crece sin conocer las cosas más cotidianas y primarias a su alrededor. Una visión holista de la sexualidad introduciría el conocimiento y practica de esta desde sus primeras manifestaciones con las prevenciones educativas y respetuosas necesarias para que la psicología evolutiva de cada persona estuviera armada con el conocimiento en lugar de quedar desarmada por el miedo. En la sociedad adulta las técnicas para el placer y el trato no carcelario de la intimidad erótica reconfigurarían una nueva personalidad relacional sin la agresividad sutil de la posesión del partner.

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