Hipotecas de por vida.
Hacia las hipotecas de vida con calendarios postmortem.
Las propuestas de supuesta ayuda financiera no cesan. ¿Le cuesta llegar a fin de mes? No se preocupe consultores financieros de Vía Hipotecaria u otras entidades se desviven para facilitarle su vida. Están apareciendo un número de firmas que arriesgan sus capitales sólo para que vd. sea más feliz. Se organizan empresas auxiliadoras para que no pase ningún apuro. Vea, vea, siga leyendo. Tan solo tiene que concentrar todos sus créditos fragmentarios en uno solo y pagarlo en cómodos plazos. Vd. paga lo que quiere. Fija la cantidad, las cotas, las maneras. A menor cantidad de pago mayor longevidad en años en zanjarlo. Una única perspectiva: se pasa la vida pagándolo, y si no puede terminarlo de pagarlo, ¡no importa! alguna cláusula subterfugial hará que sus herederos puedan seguirla pagando por vd. ¿Qué tiene de malo pasarse la vida pagando un crédito? ¿No dicen los budistas que la vida es karma, pago de deudas? Pues bien pagar un crédito es una manera capitalista de pagar el karma a perpetuidad. Personajes entrenados en vendernos el cromo hablan de las excelencias de concentrar créditos a uno solo. Los usuarios, bastante torpes en aritmética por cierto, caen como moscas ante la trampa tendida. Olvidan que la práctica de comprar créditos es bastante antigua y que la entidad que asume la recalificación de un crédito lo que hace es añadir más crédito, más pago, más intereses. Eso conduce a un proceso creciente de pagos creándose la paradoja que se puede terminar pagando más intereses en dinero global que el capital inicial solicitado. La hipoteca de cualquier tiempo es uno de los nombres de la servidumbre. El agente financiero de ahora hace básicamente lo mismo que hiciera el practicante de la usura de todos los tiempos o los prestamistas privados: aquellos tiburones que no tenían ningún miramiento en destripar a sus clientes que se demoraban en el pago y que nos ponían los pelos de punta en el cine negro americano. Lo que es un auxilio puntual (tener dinero en metálico genera una euforia momentánea) se convierte en una rueda de molino pegada al cuello al convertir el deudor en un esclavo del acreedor. Los bancos y grupos de inversión viven de la circulación de capitales e ingenian productos con los que atrapar a gente que termina trabajando para ellos. El crédito a intereses superlativos es una figuran o ética que erosiona la sociedad y termina por destruir vidas cuando asfixia a las personas que caen en sus redes y no pueden enfrentarse a su devolución o solo a hacerlo metiendo sus biografías en un culo de saco sin salida, malviviendo por trabajar, estresándose y pasando décadas como auténticos desgraciados.
Vamos hacia un modelo de créditos que se podrán heredar. Los padres que no hayan resuelto sus pagos en vida podrán aspirar al cielo si tienen la seguridad que sus hijos pagarán sus débitos por ellos. Algo comparativamente menos evolucionado que las deudas que contraían los antiguos celtas entre ellas para pagárselas en el paraíso celestial en el que creían.
Mientras no se establezca una reforma legal de lo financiero y se permita a los gestores del capital tomar el capital circulante como materia prima que ordeñar sin generar riqueza directa de otros productos básicos y trabajos como fuentes de creación, la sociedad está condenada permanentemente a ser hiperflacionaria y reduce a los trabajadores a mantenerse en la ignorancia de un querer más para pagar más olvidando que hacen de gatos tratándose de morder la cola. El panorama es deplorable y la ignorancia supina. La escena ideal es no deber nada a nadie y menos aún a un banco. ¿Pero quien puede vivir sin hipotecarse de una manera u otra en esta sociedad de canallas?

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