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Utopía en Marcha
La invocacion del sueño utópico ha ido quedando para la literatura mientras que el disfrute de la vida alternativa va pasando por la capacidad de transgresión subjetiva de cada idealista.

Categoría: FILOSOFÍA

03/12/2008 GMT 1

El hombre imperfecto

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 03:21

El hombre inevitablemente imperfecto es la coartada perfecta para no mover un dedo por él. El conservadurismo funda su vestidura ideológica en la convicción de que mas vale ajustarse a lo conocido, conservándolo tal como está que pretender imposibles para un futuro que no los otorgaría. Esos imposibles desbaratarían un presente regular o referencial y estable por unas hipótesis que podrían desequilibrarlo todo y, lo que es peor, engendrar una sociedad peor. Puesto que las historias de los países que hicieron revoluciones en el siglo Veinte, o que así se llamaron, han demostrado efectivamente que aquellos grandes futuros que prometieron se redujeron a otras versiones de la miseria humana, no faltan manantiales argumentísticos para apoyar la inactividad crítica y el bloqueo del progresismo. Quienes nos hemos pasado casi toda la vida protestando por el estado de las cosas y por las imperfecciones imperdonables en un mundo que podria admitir considerables mejoras para el bienestar de todos chocamos contra múltiples muros que nos recuerdan no solo a la realidad imperfecta sino a las multitudes imperfectas habitándolo. El hombre nace y muere imperfecto. Cuanto antes uno sepa esto antes dejará de perder el tiempo en esperar a que evolucione. A menudo me enfrento a la discusión sobre la creencia o no en el ser humano. Me retiro de ella. Creer o no creer no es la cuestión o en todo caso no es el sujeto temático de la exploración de la verdad. Hay una creencia posible en todo: reconocer su existencia. Yo creo en el individuo humano como parte del panorama existencia. Acepto su evidencia pero no creo en su potencialidad como tal ser. Es el miembro de una especie animal involuta o no tan evolucionada como en el siglo XIX se pudo creer. El narcisismo de entonces ha quedado totalmente infundado. Sus grandes proezas, sus inventos, su alta tecnología, su inteligencia, sus literaturas, sus experiencias quedan una y otra vez desacreditada con la enorme multitud de gestos antihumanos de los mismos humanos. Es así que dentro de al especie hay distintos ritmos y valores, hay humanos-personas y humanos-bestias. Muy bien, no podemos esperar otras cosas desde el momento en que habitamos el infierno y la sin razón prospera continuamente.
De hecho la dinámica lógica para los razonamientos no éticos impera por encima de la ética del razonamiento. Las palabras se ponen al servicio de las convicciones, la ciencia está al servicio de los intereses, la verdad se doblega a las mentiras necesarias, la pedagogía se doblega a las políticas de manipulación de los educandos y, en definitiva, el ser humano ha dejado de creer en el proyecto del humanismo de si mismo.
Mientras distintas cofradías y asociaciones rezan a sus credos y siguen sus programas sus vidas proyectadas dejan que desear. ¡Quien sea perfecto que dé un paso al frente! No nadie lo es. No andamos provistos de santos. Quienes accedieron a la lista bien pudieron formar parte de una política doctrinaria de expansión, pura estrategia comercial de ideologías. Muy bien si la condición humana nos obliga a una renovación continua en la imperfección ¿para qué continuar trabajando a favor de la tesis contraria? Si sé que nací y morí imperfecto ¿para qué repensar otras mil o más veces en el resto de vida que me quede esa crucial cuestión? Al quejarme de la imperfección mundana un sacerdote que tuve por vecino de habitación zanjó el tema con absoluta naturalidad: no, la perfección no es aquí donde hay que buscarla. Para él estaba claro que el cielo se la suministraría, la vida terrena era solo la sala de espera para entrar. Vale. La imperfección permanente hace de coartada para no hacer nada, para no progresar, para no proponer, para no corregir, para no evolucionar.
Tomemos el asunto con más rigor metodológico. No hay parámetros tan absolutos: perfecto-imperfecto. Me puedo auxiliar y sosegar con la idea de que ni todo es imperfección ni todo alcanza la perfección, pero ni lo imperfecto significa que sea inútil ni lo perfecto significa que sea siempre lo deseable. La gente sigue trabajando en la adversidad, esmerándose, investigando, desarrollando, a veces en las peores condiciones . A pesar de tener las derrotas aseguradas las víctimas de las coyunturas se levantan y reorganizan para seguir luchando. El ser humano tiene de grande pretender grandes objetivos o dicho de otra manera, lo que le hace grande es ambicionar futuros mejores y lo que le empequeñece es seguirse flagelando a sí mismo, aceptando sus inmundicias.
En la tesis del hombre imperfecto y, peor que eso, del hombre deliberadamente erróneo y corrupto, no poca gente funda su biografía en la desconfianza permanente, en la distancia glaciar hacia el otro, en la no lucha por un mundo mejor y en la reducción de la vida a los parámetros dominables de la proximidad. La tesis se viene añadir a las características de la misma imperfección. En tanto nazco, soy y seré imperfecto. La vida no me ha dado, da, ni dará las posibilidades para mejorar mucho más allá de lo que ya sé. La filosofía no explica el sentido de la vida pero el filósofo tampoco, porque tras concienciar sus contenidos vacíos ¿Por qué insiste en sumar años biográficos para repetir las mismas conclusiones? Lo más honesto es retirarse de un mundo de repeticionismos y de cabezas huecas como versiones dominantes. Pero ya sabemos que el discurso del suicida convierte a su subscriptor en un tipo longevo. Todavía no conozco de citas de suicidas de los domingos al atardecer en algún acantilado (¡no por favor! ¡Estrellatos sí, estrellados no!).
A la imperfección se le debe una prodigiosa fuente de conocimiento. El hombre imperfecto lucha contra sus límites continuamente, es gracias a esto que la extra-limitación forma parte de su historia, de su desiderátum y de sus posibilismos. Hay algo de trágico en la imperfección pero también algo de estimulativo en ella para superarla.

Experiencia y Saber

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 03:19

La experiencia potencia el saber. Ampliarlo pasa por ella aunque conviene matizar que hay dos formas de experiencia. Una es la que se refiere a la práctica de hechos concretos o vivencia de circunstancias, la otra la que se refiere a la práctica intelectual y la experiencia de razonamiento e indagación conceptual. Habitualmente quien más experiencias tiene y más intensamente las vive más podrá alcanzar el conocimiento. Este tampoco se refiere a un estadio absoluto en el que ya se haya dicho la última palabra. El conocimiento es un proceso abierto cuyas claves lo excitan para continuar como proceso. Las formas de tratar con él es la proyección experimental de la vida. Dicho asi la experiencia como invitación al saber no tiene un límite aunque sí el sujeto experimental que se cansa de ella. He oído a gente de distintos ámbitos, pero tal vez más de los ámbitos cultos que ya está cansada de saber tantas cosas, que ya no quiere acudir a más conferencias, participar de más debates o leer más. Cuando escucho este tipo de frases tengo la sensación de oír a individuos saturados no tanto del mundo como de sí mismos. Esta conducta de carpetazo o cierre a nuevos estímulos se da en todos lso registros. Los ex amantes no quieren volver a repetir escenas de dolor pretendiéndolas evitar al noche aceptar nuevas relaciones en su vida, o esos conductores que se han estrellado y han cogió miedo a la carretera desarrollando fobias para no volverse a montar en ningún auto. Probablemente todo campo experimental genera reveses y problemas. La experiencia del saber pasa por los desaciertos. El saber es algo que se destila a partir de muchas tentativas en cosas que no sirven o han hecho daño.
Para las tipologías caracteriales más austeras de actos y más apesadumbradas, entender el dinamismo de otras personas que siempre están trasegando con una iniciativa y otra, les costará entender sobremanera. Los pasivos criticaran a los activos de hiperactivos y estos a aquellos de inmovilistas. No creo que haya que ser un culo inquieto para dar respuesta a las inquietudes mentales. Es cierto que los excesos de actividad no siempre se corresponden con un aumento de la experiencia. Estar todas las jornadas laborales haciendo el mismo tipo de operación: poner una pieza dentro de un frigorífico en una cadena de montaje o servir cafés en una barra de bar no significa que incremente la experiencia a partir de un punto de saturación que en algunos casos se puede dar dentro de las primeras horas de hacer ese ejercicio. Si bien la actividad tiene mucho elogio y crédito no todas las actividades son tan indispensables y a menudo su repetición las desautoriza.
¿Es que no hay un límite para la actividad? Habría que trasladar la pregunta a cada acción concreta. La actividad en si misma significa experiencia pero no toda experiencia genera saber. Habrá que distinguir entre el conocimiento concreto en cuanto a un dominio especifico para saber desarrollar una actividad: construir un pieza de matricera por ejemplo y todo el saber colateral derivado de esa actividad en un determinado ámbito de trabajo, con unas condiciones, con unas relaciones de equipo y empresariales, con un salario equis y también por lo que hace al potencial de esa pieza construida. El saber se refiere a consciencia mientras el dominio concreto de algo se refiere a habilidades manuales o intelectuales para ejecutar una acción. En ambos registros hay una experiencia detrás pero mientras en un caso de la experiencia se destila un saber que transgrede los límites inmediatos del conocimiento en otro se queda dentro de éstos.
Es por eso que a priori no se puede decir de alguien que tenga mucha experiencia por el hecho de llevar muchos años dentro de una profesión o viajando por el planeta. Ciertamente ambos datos se tomarán como referencias válidas sin que se pase por la verificación de que lo sean. Desde el punto de vista de la interpretación quien carece de una cosa tiende a envidiarla y a hipervalorarla en quien la tiene. Craso error. La experiencia es algo sutil que se va demostrando tanto con el enfrentamiento a problemas concretos (intervención situacionista) como con el depósito de conocimientos generales y la destilación de una postura filosófica existencial (posicionamiento extra circunstancial).
En el caso concreto de cada acción se puede reseguir lso distintos registros con los que funciona. Desde la posición escritora una experiencia es la de escribir y otra completamente distinta la de dar a conocer lo escrito. Pensemos en Walt Witmann , el poeta que llamó a las puertas para vender su propia poesía. Sin duda es una experiencia completamente diferente la del acto creativo en solitario y la de la solicitud de reconocimiento de ese acto creativo en otro, como posible comprador de la misma. La diferencia es la que hay entre quien escribe refiriéndose al otro como un factor panorámico a quien trata con el otro como un factor presencial.
Ciertamente para el punto de vista del escritor que se nutre, como no, de sensaciones y anécdotas, el contacto con la calle lo retroalimenta para hablar de lso temas de los que se hace caja de resonancia. La experiencia no es solo la que se consigue con el contacto con los demás sino que prosigue y se cualifica en el contacto consigo mismo destilando la esencia de lo vivido. Cuando al escribir experimento un agotamiento o una falta de motivación en el decir solo me basta salir a la calle e interaccionar un poco para volver a tener temas. Es un error máximo igualar experiencia a práctica en el sentido de actividad física o presencial, la experiencia también es práctica intelectual, reflexiva, interiorista, intimista, aislada. De hecho las coordenadas de destilación de la experiencia son las intimistas, las que individúan las conclusiones elaborativas a partir de conversaciones, visitas, recuerdos y anécdotas.
Dada esa doble significación de la experiencia todavía confusa dentro del vocabulario usual, el saber es la denominación mas especifica que puede referir convenientemente la experiencia, soslayando si se trata de una experiencia de la acción o una experiencia intelectual. Lo que sabemos es que una mayor experiencia intelectual evita la duplicidad o superfluidad de la experiencia de la acción.

La muerte o la disolución.

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 03:17

La muerte o la disolución de los sentidos.
La muerte es un tema de reflexión apasionante, en particular por lo mal visto que está hablar de ella. Mencionarla convierte a su ponente en una especie de mal agorero. Se la tiene capturada, perfectamente ritualizada, el cadáver queda en actitud convenientemente presentable por los tanato-estetas hasta el punto que el difunto adopta la actitud más beatífica y sonriente de toda su vida. Si pudiera comentar la jugada diría: ahora que soy un muerto al fin he conseguido la mejor pose de sonrisa fija con la que ligar. La muerte tiene valor de parámetro: la ley implacable de la naturaleza dice que todo acaba un día u otro, los únicos interrogantes son el cuando y el donde pero el por qué, la causa, carece de relevancia a lo sumo la tiene para los baremos estadísticos. Lo interesante de la muerte segura es que iguala a todos los seres vivientes que dejan de serlo: el animal más diminuto o el más desarrollado se juntan en las cenizas, materiales cuyo color no es ni blanco ni negro, ni fu ni fa.
Riéndonos de la muerte y de sus guadañas, esqueletizándola en las fiestas de tracas i dimonis (las de los diablos en las calles catalanas con petardadas y fuegos), escribiendo sobre ella en tono no triste como pueda hacerlo ahora mismo, nos dota de sensaciones sobrenaturales haciéndonos creer que vamos a poderla vencer. La verdad es que no nos espera una lucha a muerte con la muerte sino una suave dejación para que nos venza cuando la fuerza corporal no esté para seguir chupando oxígeno o bombeando sangre. (Trataré de recordar este criterio el día que me toque espero que en una cama no hospitalaria con almohada de plumas y un edredón de vivos colores o una sábana ídem). Tengo pensada la mia: vivirla conscientemente hasta el último segundo con la persona que me quiera y a la que quiera -que me quiera y aún tenga por delante una década o más para seguir respirando- estrechándome la mano y dándonos el último adiós.
He oído decir siempre que morir es fácil y que vivir es lo difícil pero no sé de nadie que se vaya cantando un chotis al lecho de muerte.
Por el momento la cadena de establecimientos que vendan elixires de la eterna juventud no se les encuentra a la vuelta de la esquina. La gente puede ser guapa, puede hacer doctorados, viajar por todo el mundo (y últimamente a la luna) pero lo que no puede es pagarse una vida eterna. Además de poderla pagar costaría un riñón y un ojo de la cara, por bajos que fueran los plazos, la eternidad es mucho tiempo.
Quien teme a la muerte es porque no ha meditado sobre los temores asociados de tener una perspectiva de eternidad por delante. Siempre que me hablan de eternidad fanáticos de ultratumbas me dan ganas de preguntar, ¿tú a que cielo irás? Lo pregunto para no coincidir contigo. Quien no ha dado el do de pecho en la vida terrena no tiene porque darlo pasando a ser un alma pura en la vida no terrena en el supuesto de que le estuviera reservado ese lugarcito vete a saber donde. Pero volvamos a la condición cadavérica. El muerto es un proceso en descomposición si la humedad y el calor lo hinchan en unas horas lo revientan después y se convierte en fuente de otras formas de vida. Los muertos de alcurnia han tenido la oportunidad de ser momificados. Los taxidermistas de todos los tiempos fueron consiguiendo hacer prevalecer semblantes, aunque un poco apergaminados, a través de los siglos, junto, posteriormente, a las cabezas de jabalís y toros que algunos bares de cazadores y cazadores mismos ostentan con todo su mal gusto en algunos restaurants hispanos y casas señoriales dedicadas a matar por el placer sonoro del disparo definitivo.
A falta de momificación (algunos cadáveres por cierto en suelos muy áridos y faltos de toda humedad se modifican espontáneamente y quedan de una pieza sin tener que pasar por el taxidermista) tradicionalmente los familiares de los muertos levantaban estatuas, panteones, leyendas y mantenían junto a la fosa o el nicho velitas encendidas y flores frescas. La costumbre sigue. En los países bálticos al menos, los cementerios son de tumbas en el suelo y cada una es un pequeño jardincito con un banco en el que sentarse, llevarse la merienda, platicar con el muerto o recordar viejos tiempos con él/ella. El muerto no suele responder pero en vida a menudo tampoco lo hacia. Muchos muertos recordarán que la comunicación en vida quedaba reducida a asentimientos (sí, cariño; vale, okay, a la orden, bueno, tal vez...) con lo que la condición de muerto, que fundamentalmente significa la disolución de los sentidos, la incapacidad perceptiva de la realidad y la imposibilidad comunicativa, no significa una gran catástrofe en relación a las conductas que ese muerto en vida estaba reducido. Se ha dicho ya, y refrendo de nuevo, que lo peor de un vivo no es que se muera físicamente sino que ya lo estuviera durante varias etapas de su biografía, sumidos en miedos e inhibiciones, en faltas de iniciativa con total parquedad creativa y falto de toda originalidad para el goce. Los sentidos son para gozar si no sirven para eso, ¡al pozo (osario) con ellos!
Lo bueno de estar muerto es que el muerto supo hasta un instante ante de serlo que la suprema condición del morir igualaba a todos los seres humanos. ¿El reino de la igualdad? Hay que buscarlo en el reino de la oscuridad, en ese magma comunitario de las cenizas, en ese retorno a la tierra. La tierra madre, que todo lo sabe o al menos todo lo contiene en un saber latente que sus habitantes tienen que descubrir en su conocer incesante, engulle a sus cadáveres sin demasiada emoción como si fueran tapas ensartadas con mondadientes en una taberna vasca. A diferencia del ser naciente, el que es obligado a nacer, desde el primer instante, ya antes desde su residencia en el claustro materno, todo lo que tiene por delante es desigualdad con sus semejantes, una vida en el paraíso de la abundancia o una condena a la miseria extrema, una vida de lujos y sin problemas (aunque el lujo también puede constituir en sí mismo un problema) o una existencia que muerde el polvo y se ahoga en su propio detritus.
Volvamos al muerto. Un muerto se parece a otro mucho más que un vivo a otro vivo. Se diría que su condición de sujeto finiquitado finalmente lo reconcilia y mimetiza con el resto de las razas humanas. Cuanto más tiempo pase más se parecen los cadáveres. Si pasa por el incineratorio el proceso de igualación se acelerará mucho más. La única distinción es la de mantenerlos a temperatura baja en las morgues mientras esperan su identificación o que un vivo se haga cargo. De paso el muerto que salta de la capilla de rezos y cuchicheos al lanzallamas se evita diálogos infructuosos con gusanos y otros carroñeros que se lo conviertan en su bocadillo de media tarde.
Ya se ha comentado que estar muerto tiene sus ventajas. Enumeremos algunas: se dejan de pagar impuestos, no hay que votar a candidaturas que se sabe a priori que van a traicionar sus promesas, no hay que hacer de conquistador ni seductor, no hay que conseguir dinero para llegar a fin de mes, no hay que acudir a ritos religiosos para procurarse una vida eterna, no hay que vivir en ciudades estresantes, no hay que ir cada día al cuarto de baño, no hay que deshacer entuertos y malentendidos, no hay que aguantar a la plasta de la vecino del rellano,… la lista es enorme; tanto, que comparada con la lista de ventajas de estar vivo, ésta se queda muy por debajo de aquella. La verdad es que el club de los muertos no tiene que hacer gran cosa para crecer y crecer. No les faltan solicitudes. La gente se muere porque está harta de estar con vida. En algunos casos excepcionales que vive hasta cuotas centenarias, de todos modos la voluntad de sujeto puede ser la de vivir pero alguna parte de su organismo puede estar en desacuerdo. Consiguientemente la palma. Un muerto septuagenario con otro centenario tampoco se van a poner comparar quien ha vivido más y quien menos. Para empezar no tiene como comunicarse pero en ese supuesto lo comparable no es la medición en unidades de tiempo sino los contenidos existenciales logrados. Pero ni siquiera eso: a ningún muerto le apetece demostrar lo que hizo en vida, como a ningún vivo –al menos, vivo sano- pierde su energía con otro vivo gastando el tiempo de su futuro explicando sus hazañas de cuando era niño.
A pesar de las dos listas tan desiguales a favor la una de morir no vamos por iniciativa propia a ningún moritorio para que nos atiendan debidamente y nos inyecten una dosis letal (todo llegará, diré llegaría, para no ser catastrofista, cuando en un planeta con 20mil millones de personas las asambleas populares democráticas que se generen pasen por votaciones a mano alzada de quien tiene que ir al susodicho moritorio porque es una boca de mas con unos brazos inútiles para la subsistencia), antes bien confiamos en dejar nuestras contribuciones para la historia, nuestros nombres para algún diccionario que nos cite o al menos para un dossier-muestrario de esquelas (mira la de éste en lugar de un icono con una cruz tumbada sobre un hierbajo, tal como lo exponen las páginas necrológicos de los periódicos polacos, ha puesto una flor de lis como anagrama, o este otro, ha puesto el dibujo de un tótem fálico). No hace falta ser héroe o mártir o dejar una gran obra escrita o artística para dejar algo para el futuro, en todo caso el residuo de las cenizas no deja de ser una contribución al planeta.
Una vez los sentidos quedan disueltos junto a los átomos restantes, otras moléculas se aprovecharán de ellos para formar otros tejidos. La vida siempre continúa. Ese es un mérito que comparte tanto una semilla de lenteja como una bacteria. El ser humano con todas sus almas y aporías de la infinitud no tiene mejores garantías ante el fenecer que tiene preinscrito al nacer.
Morir no deja de ser una suerte, el pobre termina por compartir con el rico la fusión en el universo como parte de la materia orgánica primero e inorgánica después. La máxima aspiración del viviente es pasar a ser una piedra sabia capaz de quedarse quieta en su sitio por milenios sintiendo como pasan todos los pasos por encima de ella sin inmutarse.
Hay culturas que giran en torno a la muerte. El muerto es el protagonista en torno al que los vivos giran. Otros muertos no tienen tanta suerte y sus cadáveres quedan a medio quemar en el Ganges por falta de compra de toda la leña necesaria.
Solicitaría para mi cadáver que fuera quemado con el mínimo de envoltorio (un féretro de cartón en lugar de madera y completamente desnudo en su interior) para que mis cenizas me representaran a mí y solo a mí y no tener que compartir la eternidad con las cenizas de un ataúd hecho con aglomerado de virutas. Si pudiera ser quemado sin envoltorio alguno tanto mejor. (¿Hay algún notario en el foro de lectura para consultar esta cuestión específica? ¿Como dejar testado eso y asegurar que se cumpla? ¿Entra en contradicción con la política de incineración de los muertos?). La cultura occidental también da mucha importancia a sus muertos, tanta que se les entierra con el mejor traje de su vestuario, parece que al menos se les libera de pulseras, relojes y anillos de oro. La dentadura se les suele respetar (mal hecho, el oro es oro esté dentro de una boca o fuera de ella y si puede pagar el sustento del trimestre siguiente algo es algo. Preguntémosle al personaje de Malkievich como explorador de bocas de cadáveres en el escenario de no sé que momento de la guerra en no recuerdo qué film).
La muerte queda discretizada para que no asuste en su envergadura. Se vive la vida como si fuera a ser para siempre y se acumulan experiencias así como negocios y bienes como si se fuera a ser bicentenario para degustarlo, deglutirlo y asimilarlo todo.
Un vivo no es más que un cadáver con un préstamo existencial a un plazo dado. Esta observación búdica solo nos da una opción: tomarla con la festividad del cuerpo y la suficiente ironía del verbo para no tomárselo en serio, tampoco el patetismo existencial impuesto con sociedades imperfectas y hombres de barro que se han quedado estancados en la alfarería que los hicieron.

14/11/2008 GMT 1

Mitomanía del Amor Universal

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 18:26

Todo lo que necesitamos es amor. Es la energía existencial más altamente reputada e indiscutida. Nadie se atreve a negarlo. Amor por encima de todo. A ver, todos juntos/everybody: ellos/as aman- vosostros/as amais-nosotros/as amamos-él/ella ama-tú amas-yo amo. ¡Muy bien! Lección aprendida. El amor es entregado con el pack de una infinita variedad de propuestas que van desde el elenco de religiones a la nómina de productos cívicos de relación. Las agencias matrimoniales viven de él como producto y los antiguos burdeles eran algo más que casas de sexo. La gente busca y pide amor. Amar es lo importante. Nadie se pone voluntariamente del lado del no-amor o al menos no lo hace de una manera explícita para no formar parte de las listas de los seres odiosos. Amamos al por mayor. Somos humanistas, altruistas, practicamos la filantropía. A fuerza de repetirlo, el amor está en todas partes, hasta lo podemos encontrar bajo las piedras, apuntado con corazoncitos en las cortezas de los árboles, en las esquinas, en las calles y sus pintadas, en las tabernas...
No siempre está bien visto: la gente todavía pleitea por darse besos en público, porqué una cosa es lo que dice el marco legal y otra muy distinta lo que está dispuesta a admitir la inercia de la tradición .
Hay tanto amor, se dice, que un observador neutral se tiene que morder la lengua cuando no para de encontrar episodios de odio por doquier. En estos momentos el saldo de conflictos armados en el planeta ronda el de 30 países. Amantes de los números: no desesperéis, a medio plazo esta cifra se verá incrementada. Si hay tanto amor universal ¿cómo es que no para de haber violencias terribles, tanto a pequeña escala doméstica como lo que sucede a gran escala internacional? Algo falla. La teoría amorosa cursa no sin trampas. El amor afirmado debe ser un amor simulado. El amor declarado forma parte de las leyendas indispensables. Necesitamos creer que somos depositarios de amores ajenos y sabemos ejercer como seres sentimentales. Ese debe ser nuestro sino. Es lo que nos caracteriza como seres humanos. Forma parte de las maneras culturales de relacionarnos. ¿Si no somos capaces de amar, de qué sirve que seamos capaces de hacer otras cosas? Sin embargo, el amor tanto en su teoría como en su manera práctica de ser mostrado, viene confundido con otras prácticas: las necesidades convivenciales, la empresarialidad de las relaciones, los móviles sexuales. Por otra parte, no hay una sola clase de amor sino una vasta gama de sentimentalidades: las vinculaciones heterosexuales, las homosexuales, las paterno-filiales, las amicales y las fraternas forman parte de las categoría más conocidas. También hay el amor místico, el amor cortés, el amor entre camaradas, el amor platónico...Unas clases de amor representan líneas sentimentales mutuamente excluyentes y otras son solapadas. La verdad sentimental en toda su crudeza queda proporcionada por las indagaciones que deben permitir el libre albedrío de las respuestas para que no sean condicionadas por el criterio de lo que conviene decir. Nancy Friday transcribe un buen número de fantasías de lectoras animadas a ser confidentes desde el anonimato, algo que es más dificil obtener en los careos directos. La sexualidad de facto o su fantasía -como una expresión de la evolución de ella- concretan vínculos de intimidad y concreciones amorosas. ¿En qué proporción el amor disminuye cuando el partner no obtiene del otro lo que espera de acuerdo a la idea que se ha formado? El amor no es todo lo desinteresado que su definición permite conjeturar sino que está condicionado. No funciona de acuerdo al principio universal del amaos los unos a los otros ni cree en la pantomima de que los seres aman a todos los demás a piñón fijo. Los filántropos se hacen misántropos y los cristianos agotan sus otras mejillas para seguir aceptando malostratos. El amor tiene en la antigüedad el icono de Eros: principio de vida y de placer y en las óperas y otros documentos dramáticos una larga historia de violencias entre amantes y sus contextos.
El amor es voluptuoso, pide el goce y la correspondencia, no tiene suficiente con la declaración del te-quiero (forma verbal, por otra parte, más sincera que la de te amo) sino que necesita la seguridad del objeto amado, lo que lleva al control, a la celotipia, a la rivalidad, a la insania. El amor universal, por principio, tiene más que ver con la mitomanía que no con la constatación de los hechos. Nos amamos ¡sí! Y necesitamos amarnos, pero no hay un amor igual a otro, no hay un compañero o compañera que nos procure la misma historia de juegos y pasiones que el anterior, o que el posterior. Además, el amor no existe a priori sino que es una de las conductas de aprendizaje. Cada cultura tiene sus maneras predominantes de amar y la inercias tradicionales prefiguran los distintos roles para hacerlo. Los hombres son promocionados a la falocracia, las mujeres a la sumisión, los niños a la obediencias, los adultos hacia la fiscalidad. No se ha permitido ni permite la libre expresión de los impulsos y las necesidades de crecimiento subjetivo. La masturbación sigue siendo, tácitamente, prohibida, y cualquier contacto sexual antes de los 18 puede ser judicializado como manipulación. La sexualidad empieza con la infancia y la voluptuosidad y capacidad física para el goce es mayor en unas edades que en otras, también en un género que otro. La tesis de Mary Jane Sherfey es que los mayores deseos femeninos para las copulaciones y su capacidad orgasmática de repetirlas fue una de las razones por las que fueron segregadas como grupo dominante tras el matriarcado y trasladadas a un plano de inferioridad, dadas las dificultades masculinas en seguir su ritmo. No hay hombre moderno -por mucho que declare el amor a su compañera- que acepte que ella siga sus impulsos y cubra sus necesidades sexuales con otros varones. Nos amamos sí, pero justo hasta el punto, de que nuestro objeto de amor no se desmadre hacia otros aventurismos de placer que no nos incluyan.
El amor universal es un principio rector interesante que pronto hace aguas, cuando en las relaciones concretas y sus conflictos derivados vamos sumando gente a la lista de los indeseables o de los no depositarios de afectos. Como teoría está muy bien, como praxis cotidiana resulta impracticable. El objeto de amor además de ser depositario de los anhelos y proyectos de futuro también es tratado como una fuente de placer. De hecho el amor oscila en función de la consistencia de ésta. Las atenciones al otro están dentro de la perspectiva de obtener el propio gusto. Frith, cirujano inglés, refirió la costumbre en Qatar, en el golfo pérsico, de la colocación de bloques de sal en la vagina de la parturienta para asegurarle su estrechez y así conservar la dotación de placer para el hombre en las copulaciones posteriores. El abuso de la cirugía estética también viene acondicionar el cuerpo ante las exigencias de la mirada y del placer del otro.
El amor universal como constructo es una de las destilaciones más encomiables del pensamiento de la humanidad, otra cosa es atribuirle una pureza extática. Ni siquiera queda demostrada en aquella clase de amor supuestamente menos materialista. Teresa de Avila refiere una séptima estancia en sus meditaciones, como el último y más elevado estado de misticismo, donde se topa con un gran deseo de sufrimiento pero con un límite para ser saciada por la voluntad del señor. ¿No es eso una clase de erotismo instrumental? El amor incondicional es una instancia quimérica que la misma leyenda amorosa necesita alimentar. Puesto que el amor surge y se desarrolla en los espacios relacionales, al igual que todos los demás pasa por la negociación, la selectividad y la discriminación. No se quiere a todo el mundo ni se quiere de la misma manera a quiénes se quiere. Tampoco se quiere con la misma intensidad en las distintas fases del curso de una relación. Otro asunto es que por precepto dogmático se haga un auto de fe del amor a la generalidad difusa de los demás. En la práctica todo es sometido a correlaciones de poder y de condicionantes. Pero no a procesos estandarizados: huyo de los sexólogos y puntos de vista psicológicos que tienen tasas de años preasignados para la pasión o para el amor. Ambas energías pueden durar lo que dure la vida y el hecho de que a algunas parejas se les agoten en el año número equis de haber iniciado su relación no significa que las demás tengan que seguir su modelo. Por lo general estas teorías son más el producto de proyecciones personales de sus autores que no el resultado de investigaciones serias.
Ante los otros en general nos caben tres grandes clases de posturas: las de quienes queremos, las de quienes definitivamente no queremos (dejándolos una temporada en el casillero de los odios) y quienes nos resultan indiferentes. Para Simone Weil, lo que cuenta en la vida y de quienes nos acordamos es de quienes queremos o hemos querido; es decir, de ese minúsculo y nanocósmico grupo que realmente nos interesa y por el que estamos dispuestos a partirnos el crisma. Los demás: esos 6400 millones de personas con las que compartimos planeta y esta época entresiglos forman parte del paisaje cuando no de la distancia inalcanzable.

Las fuentes de datos

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 16:24

La Prensa como fuentes primaria y secundaria de datos.
El periódico es un órgano de expresión emblemático. Y como medio gana en veteranía a cualquier otro. Los medios posteriores no han logrado desbancarlo. Sino que su presencia en una pluralidad de ellos augura larga vida. Incluso su transformación por el tratamiento digital no pone en peligro por el momento ni la existencia de las agencias de información, ni los colectivos de redacciones, ni el periodismo de reportaje, ni los artículos de opinión. todo apoya a su continuidad y la oferta de sus firmas con nombres reconocidos, le dan una categoría excepcional y única frente a los medios por ondas. Leerlo es uno de las formas de transmisión de las noticias y es una vía tradicional y consistente de la comunicación social. el acto de su lectura es además una lectura de permiso público y perfectamente adaptada a los lugares públicos de ocio o de paso, en particular cafeterías y bares.La imagen de los viejos bares de cansinos con la colección de periódicos y su barra de madera para colgarlos y mantenerlos ordenados era emblemática de esa función. El periódico actuaba como un instrumento socializador y una fuente nutricia para todos. Sin duda es el órgano que proporciona datos ya escritos para su transcripción, que permiten la relectura y la consulta demorada, y en definitiva la archivación y/o memorización de elementos de información. Su lectura día a día es uno de los indicadores en los estudios de cultura y culturización de un país, también el tiempo de dedicación a ellos.Es una constante cotidiana para mucha gente y puede serlo para la totalidad lectora. Una inmersión en la realidad través de sus múltiples recuadros y columnas y una entrada en unos baños públicos representacionales o en una bañera de datos. Basta ir tomando nota para estar al tanto de la mayoría de cosas que son recogidas en prensa, y basta seguirla atentamente día tras día para detectar quien sigue y quien no tal ritmo,con la conversación temática de aspectos registrados en sus noticias o en sus artículos. desgraciadamente las premuras de tiempos e intereses obligan a la selección continua y un periódico es un objeto que nunca es leído totalmente. Todo lector/a es un permanente cribador de noticias que se le ofrecen, y mientras hay paginas en las que se detiene y artículos que absorbe totalmente otras pasan rápidamente ,y así como unas noticias solo son recogidas por sus titulares y sus párrafos destacados, otras son leídas hasta su punto final. hay toda una gama combinatoria de posibilidades: desde un extremo de pasar un domingo por la tarde leyendo o gozando la lectura del diario elegido del día, o a una dedicación diaria sistemática de 2 horas, a tiempos promedio mas moderados de 30 minutos, a unos pocos minutos aprovechando la caffe-pausa. Una aproximación regular a los periódicos van dando la configuración de los actores sociales y simplificando las descripciones, inicialmente complejas y densas, de situaciones reales. ¿quien puede hacer un análisis del Oriente próximo acertado y actualizado a pesar de haber estado bombardeado por noticias diarias sobre aquella zona geopolítica durante toda su vida, e ir más allá de la descripción de un conflicto de intereses territoriales entre judíos y palestinos? ¿quien puede describir el panorama de los países del Este tras la disolución de la URSS y aportar los datos de actualidad de las relaciones existentes en la constitución de nuevas naciones? ¿quien puede aportar datos precisos sobre el estado actual de los conflictos interétnicos en la zona africana de los 3 lagos dp de las noticias continuadas sobre la zona de un modo intensivo? se trata de referencias internacionales y los sesgos de apreciación serán mayores que en preguntas-tipo acerca de la realidad nacional. Los periódicos que son un reflejo representativo de la rdad en la cultura escrita tratan pálidamente de suplantarla y en cierta medida lo consiguen, pues sus protagonistas traídos a colación parecen más reales cuanto más publicados son.en todo caso sí son mas conocidos. Y todavía es tenido en cuenta el hecho de ser citado(fotografiado, referido, o metido en las redes de captura de los papparazi)como indicador de popularidad que solapa un cierto indicador de realidad. Una lectura de diario e incluso más, la lectura de varios diarios sino en paralelo sí sobre la misma fecha es un interesante ejercicio de sumergimiento en el cóctel de realidades de la que la prensa se hace representante y portadora.en última instancia la complejidad periodística lleva a que cada periódico alcance niveles metalingüísticos y autoreferidos de él mismo y de los medios comunicacionales donde participa.Lo cual lo condiciona como plataforma de innumerables fuentes y vericuetos para alcanzarlas. Los grandes periódicos del mundo están fuera del caso español y una investigación completa acerca de ellos debería sondearlos y hacerles un seguimiento exhaustivo.Pero cabe decir que en lo esencial se cumplen las pautas de solapamientos en todos. La noticia hablada o escrita es el silenciamiento de la no referida.

Diálogos Apreciativos

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 16:21

Un diálogo incluye ya por su propia naturaleza la hetero-apreciación:La apreciación de lo que dice el otro para interpretarlo debidamente.Dos hablantes pueden dialogar en tanto se hacen estimaciones recíprocas sobre lo que se dicen mutuamente. Por lo tanto sería suficiente con escribir el vocablo diálogos sin necesidad de acompañarlo de ningún apellido para referirnos a una comunicación con el presupuesto inherente de la comprensión. Podríamos, a no ser de que tal palabra ha sufrido un fuerte deterioro en tanto que se comprueba sobradamente que las conversaciones no cumplen un intercambio de inteligencias y objetividades entre dos o más logos. A menudo dos hablantes que se encuentran o citan para hablar federan sus monólogos sin pretender entender el punto de vista del otro, al que se puede vivir como contrario, opuesto o indeseable. De esta suerte el habla se puebla de actitudes de soliloquios aunque aparentemente se den en torno a mesas grupales o aparentes tertulias colectivas. Demostrar que un diálogo tan solo ha simulado serlo es muy fácil.Basta preguntar a cada participante que se haga eco o resuma lo que ha dicho el otro o los otros . La catástrofe sobreviene demasiado notoria. La gente prefiere inventar lo que cree haber entendido que no esforzarse por saber lo que ha sido dicho.
El drama no puede ser más patético.Quien tiene esta clase de mente incurre en un comportamiento altamente perverso y nocivo, ya que dará pie a poner en circulación bulos y a propagar una subcultura nefasta. Como carta de ventaja tenemos la posibilidad discriminadora entre conversaciones impostoras y conversaciones sanas y útiles. A veces basta menos de 60 segundos para intuir-y acertar-la categoría -válida o no-del hablante que tenemos enfrente.
La prédica del amor al prójimo y la universalidad sentimental se convierte en una pose patética si no se es capaz de interpretar el sentir ajeno. Para querer hay que apreciar y para apreciar hay que entender o saber aquello a lo que se aprecia. No es suficiente con aspavientos decorativos y actitudes escénicas de interés, es imprescindible poner en el lugar de objeto de atención a aquél y a aquello que se quiere comprender.
La estimación es una evaluación.Estimar a una persona pasa por estimar lo que es, lo que dice, lo que contiene, los conceptos que defiende, la estructura que le mueve, las ideas que le apasionan y comprender los dramas con los que sufre. No poder hacer el cuadro de todo ello, es estar imposibilitado para la empatía.Por lo tanto para su comprensión. el amor unipersonal y la estimación afectiva son proclamas demagógicas cuando uno es incapaz de colocarse en el lugar de aquel a quien dice querer o, lo que es peor, ni siquiera poderlo explicar, resumirlo o interpretar.
Los diálogos como vía de comunicación a través del logos mutuo permite la apreciación de las diferencias y de las posiciones.Algo que está rotundamente rechazado en la cultura que nos toca soportar donde se confunde cualquier clase de farándula palabrera con un acto de comunicación humana.en aras al espectáculo y por devoción a la eudiometría(uno de los nuevos tótemes a los que se viene venerando sin cuestionarlo)cualquier incoherencia es lícita si hay gente que la convierte en el estímulo que más le atrae.desgraciadamente a golpe de imbecilidades se subsume en la miseria intelectual a millones de personas y sigue quedando para furtivos minoritarios los trabajos de introspección y de análisis de lo que se es, lo que se dice y lo que se comunica.Aunque no hay ningún lugar santo y seguro donde por el hecho de ocuparla esta habilidad sea otorgada, ya que en todas partes es necesario hacer un esfuerzo de comprensión y un ejercicio de técnicas apropiadas para rehabilitar el valor de la comunicación humana en todo su extensión y esplendor.

Crítica Panorámica

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 16:15

Los artículos de teoría manejan contenidos que pueden permanecer en un discreto segundo plano en el compromiso social, cuando prescinden de una confrontación directa con el mundo de las cosas y de sus usos. De hecho, la ensayística es la astucia literaria para desentrañar las cosas desde un mausoleo críptico de palabras.Siendo así que puede mencionar el nombre del puerco sin que el aludido en cuestión se entere y con el manejo de una semántica un tanto ocultista. Por eso todo artículo metalingüísico adolece de la suficiente implicación pragmática.De ahí la importancia de renovar y cuantificar contenidos específicos de crítica panorámica a los hechos, las realidades, las personalidades, las coyunturas y los espacios y objetos con los que nos manejamos cada día.Todo proyecto de teoría necesita complementarse con la definición de categorías, con la elección y rechazo de objetos, con síes y noes a las ofertas que presenta la vida social.
Es imprescindible pues enfrentar el panorama global en el que nos movemos y disertamos y subseccionarlo para repasar la cantidad de elementos que nos rodean,como insumos que nos entran y como consumos que compartimos con los demás. La crítica panorámica forma parte de los buceos y viajes existenciales como seres vinculados a otros seres, como espectadores de escenas sociales y como adquisidores de los entornos en los que nos ubicamos.
La vida recapitulada o anecdotizada semana a semana o mes a mes, nos da cuenta de un montón de actividades en las que hemos participado: como comensales, televidentes, espectadores, jugadores, paseantes, compradores, lectores, viajeros, compañeros, seguidores o escuchantes. Estas y otras mas se engloban dentro de las dimensiones de usuarios y consumidores: usuarios de espacios y deglutidores de lo que pasa por nuestro equipo sensorial. aunque parezca mentira la vida que tanto tratamos de filosofar y magnamizar, se nos va por el agujero del lavadero, en el aterrizaje de las cosas concretas que nos ocupan en una suma de actividades que ocupan los dos grandes bloques de tiempo: el de los ocios y el de los negocios (o no-ocios). Repasar pues los asuntos mundanos que los constituyen camufladas de agendas culturales o de entretenimiento vale la pena, puesto que son el coladero por el que pasa nuestras esencias.
Desde siempre el mundo de la prensa y de los media ha tenido partes especializadas en críticas más o menos especializadas sobre productos, hechos y ofertas, para proponer donde ir o que hacer de la mano de expertos. Han representado las guias para hacer o no hacer, habida cuenta de que todo el mundo no tiene tiempo para recorrerlo todo para dar con lo acertado.En tal caso ¿porqué no contar con los consejos o críticas de quienes se manejan mejor o sólo más rápido en el universo de las ofertas? Puesto que los habitantes civilizados se/nos distinguen /imos por circular a toda pastilla por junglas urbanas, conviene contar con acomodadores o sus haces de luz para encontrar la butaca correspondiente.Eso teóricamente procura evitar no caer en errores repetidos o ir a lugares hortera o tragar temas que ya no tocan, o hacer lo que no apetece.Mirándolo bien,la mayor parte de la información publicada gira en torno a tal premisa. Para la mayoría, las cosas nos llegan como información de segunda o tercera mano, y decidimos en función de las cribas sufridas no del contacto sensorial con lo sucedido. Para un mundo productor de tantas sensaciones y datos, parece que no es posible hacerlo de otra manera, aunque la crítica especializada por experta que sea su autoría no deja de ser subjetiva, y cada espectador acaba siendo citado como actor por su propia conciencia para tomar decisiones propias y no aceptar por válidas las conclusiones ajenas, cuando lo ajeno se presente como concluyente. Por eso la crítica panorámica tomada por intermediarios y analistas, por ocurrente y recurrida que sea, nunca puede suplantar la experiencia directa de cada experimental con sus experimentos y el mundo en el que navega.

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