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Utopía en Marcha
La invocacion del sueño utópico ha ido quedando para la literatura mientras que el disfrute de la vida alternativa va pasando por la capacidad de transgresión subjetiva de cada idealista.

Archivo: Diciembre 2008

03/12/2008 GMT 1

Hipotecas de por vida.

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 03:49

Hacia las hipotecas de vida con calendarios postmortem.

Las propuestas de supuesta ayuda financiera no cesan. ¿Le cuesta llegar a fin de mes? No se preocupe consultores financieros de Vía Hipotecaria u otras entidades se desviven para facilitarle su vida. Están apareciendo un número de firmas que arriesgan sus capitales sólo para que vd. sea más feliz. Se organizan empresas auxiliadoras para que no pase ningún apuro. Vea, vea, siga leyendo. Tan solo tiene que concentrar todos sus créditos fragmentarios en uno solo y pagarlo en cómodos plazos. Vd. paga lo que quiere. Fija la cantidad, las cotas, las maneras. A menor cantidad de pago mayor longevidad en años en zanjarlo. Una única perspectiva: se pasa la vida pagándolo, y si no puede terminarlo de pagarlo, ¡no importa! alguna cláusula subterfugial hará que sus herederos puedan seguirla pagando por vd. ¿Qué tiene de malo pasarse la vida pagando un crédito? ¿No dicen los budistas que la vida es karma, pago de deudas? Pues bien pagar un crédito es una manera capitalista de pagar el karma a perpetuidad. Personajes entrenados en vendernos el cromo hablan de las excelencias de concentrar créditos a uno solo. Los usuarios, bastante torpes en aritmética por cierto, caen como moscas ante la trampa tendida. Olvidan que la práctica de comprar créditos es bastante antigua y que la entidad que asume la recalificación de un crédito lo que hace es añadir más crédito, más pago, más intereses. Eso conduce a un proceso creciente de pagos creándose la paradoja que se puede terminar pagando más intereses en dinero global que el capital inicial solicitado. La hipoteca de cualquier tiempo es uno de los nombres de la servidumbre. El agente financiero de ahora hace básicamente lo mismo que hiciera el practicante de la usura de todos los tiempos o los prestamistas privados: aquellos tiburones que no tenían ningún miramiento en destripar a sus clientes que se demoraban en el pago y que nos ponían los pelos de punta en el cine negro americano. Lo que es un auxilio puntual (tener dinero en metálico genera una euforia momentánea) se convierte en una rueda de molino pegada al cuello al convertir el deudor en un esclavo del acreedor. Los bancos y grupos de inversión viven de la circulación de capitales e ingenian productos con los que atrapar a gente que termina trabajando para ellos. El crédito a intereses superlativos es una figuran o ética que erosiona la sociedad y termina por destruir vidas cuando asfixia a las personas que caen en sus redes y no pueden enfrentarse a su devolución o solo a hacerlo metiendo sus biografías en un culo de saco sin salida, malviviendo por trabajar, estresándose y pasando décadas como auténticos desgraciados.
Vamos hacia un modelo de créditos que se podrán heredar. Los padres que no hayan resuelto sus pagos en vida podrán aspirar al cielo si tienen la seguridad que sus hijos pagarán sus débitos por ellos. Algo comparativamente menos evolucionado que las deudas que contraían los antiguos celtas entre ellas para pagárselas en el paraíso celestial en el que creían.
Mientras no se establezca una reforma legal de lo financiero y se permita a los gestores del capital tomar el capital circulante como materia prima que ordeñar sin generar riqueza directa de otros productos básicos y trabajos como fuentes de creación, la sociedad está condenada permanentemente a ser hiperflacionaria y reduce a los trabajadores a mantenerse en la ignorancia de un querer más para pagar más olvidando que hacen de gatos tratándose de morder la cola. El panorama es deplorable y la ignorancia supina. La escena ideal es no deber nada a nadie y menos aún a un banco. ¿Pero quien puede vivir sin hipotecarse de una manera u otra en esta sociedad de canallas?

Tirar del Ovillo

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 03:46

La exploración paciente de la existencia kafquiana supera toda previsión pensable para un cerebro tranquilo. Desborda las atrocidades más calenturientas de los plumíferos más recalcitrantes. Cuando tiras del ovillo puedes desencadenar una serie de acontecimientos que ponen en evidencia lo mal que está todo aunque, a veces, afortunadamente, se puede salvar algo en el último minuto. Tema de bofetada, con todos sus olores: el envío demorado, perdido, atrasado del MP3+MP4 de EPS. Tras una nota de protesta y otra más -de felicitación anticipada por su reconocimiento de error y petición de disculpas- valga esta tercera para constatar la demora persistente. El objeto se perdió en los almacenes de la compañía mensajera MEX .
El país o quien fuere que tenga el contrato con él, para esa promoción, cuyo gerente es Felipe de Luca, y su secretaria se ha tomado en serio personalmente la recuperación de nuestro objeto pagado, reenviándolo expresamente desde Madrid por avión.(Algo inaceptable por la compañía aérea por contener una pila eléctrica (¿?)) Quizás el trasiego de este objeto (de función metonímica de toda esta historia) haya costado más que el objeto mismo. Ahora tras recibirlo al día siguiente por correo no aéreo, a los 3 de la promesa de entrega tras la nota de protesta, y a las 2 semanas aproximadamente de su entrega esperable, no admitiremos como coartada, desde la teoría, que por cálculo de probabilidades a nosotros nos ha tocado la china y que ante, supuestamente por los miles de envíos de ese objeto, alguno que otro debería perderse, y hemos tenido la fatalidad de que fuera el nuestro. Pero como a la vez se han perdido, nuestros datos, además del objeto, así como nuestra paciencia parece que ha llovido sobre mojado.
Como siempre, el exceso de confianza a priori encuentra motivos de los que lamentarse a posteriori. Con todo, hemos sido tratados con corrección y hemos recibido una pequeña lluvia de llamadas para llevarnos el aparatito hasta la puerta de casa y hacer un seguimiento de la operación al detalle. Ahora que ya está en casa y en uso y empieza a cumplir su papel nos toca reconocer que hablando se consiguen resultados. Todo el mundo está interesado en que su buen nombre no quede afectado por chorradas de gestión de este tipo y finalmente, aunque tarde, quedamos satisfechos. Ni dejaremos de leer el País ni acudir a los servicios de Mex en caso necesario.

La eficacia de una nota directa.

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 03:45

El potencial de eficacia de una nota directa.
En ocasiones el poder de la palabra concreta queda demostrado cuando al señalar un error sirve para que sea subsanado. Ese ha sido el caso del MP3-MP4 comprado a El país, como una oferta promocional, y que no nos fue servido en su momento de acuerdo con su promesa. Haber enviado una nota de protesta (Cuando el error suena a fraude) no solo como Carta al director y a su magazine EPS sino también a otros medios de comunicación en paralelo hizo que inmediatamente fuera tomada en cuenta y que en 12 horas nos aseguraran el envío del objeto pagado para el siguiente lunes. Lo curioso del tema es que las personas encargadas del envío no hubieran detectado por su cuenta que había objetos pagados y no entregados (el plural es supuesto) a domicilio tal como había sido establecido y que no lo hubieran resuelto por iniciativa propia. Bueno, más vale tarde que nunca. Animamos a que se siga empleando la palabra escrita para resolver desajustes comerciales y transaccionales o del tipo que sean y no presuponer que las cosas van a resolverse espontáneamente. A menudo la función ajena necesita un empujoncito

Cuando el error suena a fraude

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 03:43

El MP3+MP4 ofrecidos por El País por 99,9 e junto a la libreta de 15 cupones por otros tantos días de consumo del periódico (del 24 de abril al 8 de mayo de este año que supone 17euros) + otros 6 euros como gastos de envío + un montón de llamadas al teléfono-máquina del 905447601 (a casi 1 euro la llamada) donde no atiende ningún operador humano, para que de una vez nos envíen el aparatito ,hace que su precio no se tan pequeño como ha sido anunciado. El resultado es que hemos hecho un gasto por un objeto del que, por lo pronto, no lo hemos recibido en el plazo acordado y nos preocupa que no podamos recibirlo.
Eso nos ha sumido en la perplejidad que el buen nombre de El País se desacredite por asuntos comerciales de esta naturaleza en que los errores de una no-entrega de algo pagado a priori suenan a fraude. Hemos aprendido la lección. No volver a confiar en ninguna otra clase de oferta. La competencia entre periódicos les lleva a una carrera con sus productos-oferta que escapan de su campo profesional. La mejor manera de rivalizar de un periódico con otro es ofreciendo buena calidad de artículos y de noticias y no una tienda de consumibles más barato de venta por correo. Olvidamos este criterio y ahora lo estamos pagando caro.

Tras el mercado de la Rebusca

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 03:41

Un curioso mercado de buscadores de los desperdicios de basuras cumple una función profiláctica en la higiene urbana. Los desechos de unos son materiales comerciables para otros. A lo que unos no sirve a otros les salva una situación o les permite conseguir un dinero con el que pasar un par de días.
Este considerable ejército de buscadores nutrido por los sin trabajo y por inmigrantes es una mezcla de recicladores variopintos entre los que no faltan ladrones que tratan de colocar con prontitud los objetos de sus robos a precios rápidos. Configuran un mercado cuatrimundista e ilegal que es itinerante. En Barcelona está en la calle Sepúlveda junto al Mercado St Antonio cuando las paradas de libros de éste comienzan a cerrar hacía las 2 de la tarde los domingos, está en los alrededores del recinto de los Encants de Les Glories, se pone en la passatge Arc de St Agustí entre carrer Hospital y el de St Pau. Siempre con las unidades de la policia urbana al acecho. Bajo la presión de redadas, decomisos y prohibiciones. Hace años que vive sometido al control policial pero el mercado no se extingue. No está anunciado. Nadie lo promociona. Es lo último de lo último en la escala de una sociedad de consumo. Y sin embargo y pese a toda la represión que recibe no va a liquidarse. Eso no va a suceder porque forma parte de los fenómenos sociales vinculados a un sistema irracional en la planificación de su economía. Esta irracionalidad se concreta en tres factores: Uno, el despilfarro creciente en la sociedad de consumo que genera un montón de objetos resultantes que pueden tener una segunda vida o segundos usos. Dos, la población inmigrante que llega y necesita un tiempo de adaptación para instalarse y la rebusca le sirven como trabajo provisional. Tres, la indisposición de pequeños comerciantes no dispuestos a establecerse como comerciantes pagando impuestos. Esta indisposición es avalada por un volumen de clientela que prefiere comprar cosas usadas en estos puestos que no en los comercios legales dadas las diferencias notorias de precios y la posibilidad de discutirlos.
El fenómeno del mercado de la rebusca se da en varias ciudades europeas. Es colateral al sistema capitalista. La represión no va a acabar con su existencia. Será infinitamente más inteligente por parte de los ayuntamientos y no solo de los de grandes conglomerados urbanos asignar unas instalaciones y explanadas para permitirlo y de alguna manera regularizarlo. De una parte permitiría que la gente que vive de él lo pueda seguir haciendo sin estar bajo la terrible tensión de emprender la huida cada vez que se acerca un policía. De otro lado, permitiría que objetos condenados a su eliminación sigan teniendo una función eficaz en otras manos. Finalmente facilitaría que clientes que buscan determinados objetos fuera del mercado oficial los puedan encontrar en aquél, por no hablar del primitivismo de sus formas y de la posibilidad de practicar el regateo, algo intolerado en el mercado legal.
El ayuntamiento está presionado por sus amos, parte de los cuales son los comercios establecidos y legales que pagan barbaridades por sus instalaciones y ventas. Éstos no ven con agrado el fenómeno del de la rebusca y otros mercados como el de los piratas de artículos electrónicos y prendas de marca. El Ayuntamiento se debe a su dictado pero también a otro parámetro que es prioritario: el de la paz social y el de evitar conflictos entre los distingos grupos humanos que habitan la ciudad.
Una regularización del mercado de la rebusca con sus ubicaciones estables y regaladas en calendario y horarios permitiría a la postre la reconducción de las policías encargadas de su control para funciones más propias de la policia para contener la delincuencia.

El Cobro por anticipado

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 03:38

El cobro por anticipado de Uni 2. 2001
UNI 2 hace honor a su nombre. Por una unidad te facturan dos. Su propaganda de 5 pts minuto tanto para llamadas provinciales como interprovinciales nos animó a contratar el servicio, por la aparente rotundidad de su slogan y la hipotética transparencia de sus facturas. Como usuarios sabemos que una parte de los quebraderos de cabeza del consumidor es verificar mensualmente el contenido de las facturas recibidas y advertir que se ajustan a la realidad. Pues bien, tras la entrega de datos vía telefónica a esta compañía quedó superclaro que la facturación sería sobre consumo realizado. Unas semanas después y antes de que hubiéramos realizado una sola llamada a través de su código de conexión ya recibimos una factura, que luego se nos aclaró que era en concepto de prepago: tal concepto había brillado por su ausencia en el momento de la subscripción del servicio. Puestos nuevamente al habla con entrenados empleados de atención al cliente, nos dimos de baja inmediatamente del servicio por considerar una falta de ética facturar por algo que no se había consumido, y de lo cual todavía era una hipótesis q lo hiciéramos. Uni2 consideraba que para darse de baja se debía enviar una carta por escrito, a lo cual nos negamos, ya que esa era una técnica para la demora del proceso. Si había sido tan fácil darse de alta por fono debían facilitar la baja por el mismo procedimiento. Lo curioso del tema, es que el banco, al que supones que es tu aliado, paga sin rechistar cualquier cosa que venga a tu nombre aunque no venga autorizada. Tiene suficiente con que el que hace el cargo disponga de tu número de dni. Con tal de mover dinero, les da lo mismo que sea con artimañas poco éticas, cuando no rayanas en la estafa. Es una lástima porqué quizás UNI2 en tanto que competidora de otras compañías venga a abaratar costos para el consumidor, pero el modo tan brutal de hacerlo, es bastante disuasorio como para no querer saber nada más de ella, de momento. El problema es que por la gestión de un servicio que finalmente no hemos utilizado hemos tenido que perder tiempo en otras gestiones: contactos con el banco para que no pague y contactos con la compañía para que nos borre. ¿A qué nos llevará esa manía de pre-pagos y facturas sobreestimadas, en las que el cliente paga primero y consume después? No les recuerda eso a aquel terrible fragmento de los guiones cinematográficos: primero dispara y después pregunta.

La Multipropiedad como fraude

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 03:32

*LA MULTI”PROPIEDAD” (TIME SHARING): UNA BUENA IDEA CONVERTIDA EN FRAUDE.
Vds se acordarán de un tiempo -no hace mucho- en que jovencitos impetuosos abordaban a transeúntes para un par de preguntas disfrazadas de encuesta sondeando hobbyes e intereses vocacionales.Unos días después una voz robótica al teléfono te felicitaba por estar elegido y te convocaba a una reunión para entregarte un paquete de viaje completamente gratis. Debías acudir a la cita con marido o con esposa.Y una vez en el lugar la hora y media podía llegarse a prolongar hasta las 3,5 aniquilándote por cao técnico hasta que dabas un anticipo para un apartamento en régimen de copropiedad (una semana de menos de 7 días por año)a cambio de un millón de ptas o algo menos. Quisimos recorrer varias de estas agencias para hacer un estudio sobre las artimañas que empleaban para comunicar su producto y tras una investigación sistemática llegamos a la conclusión que los déficits evidentes de lo que ofertaban los solapaban de la siguiente manera:
1ro:impidiendo que los dos cónyuges pudieran consultarse entre sí para llegar a un acuerdo
2do. deslumbrando con descuentos considerables de tomar una decisión de compra in situ y al momento.
3ro. vinculando una compra sin una escritura de propiedad debida, en la que tampoco quedaba claro el período de uso y las garantías de lo adquirido. Era/es un producto para ingenuos que a pesar de todo se multiplicaron y cayeron en la trampa. Para quienes aguantamos rollos a cambio de disfrutar una semana de vacaciones en uno de estos aparthoteles, en la práctica todo eran dificultades para hacer uso de lo prometido y a la hora de reclamar, la empresa había hecho missing o se desentendían del tema. Quien conseguía llegar al aparthotel haciendo valer su derecho al premio, se encontraba que en recepción no habían sido avisados de ello. En fin un fiasco total. Y el caso es que como perspectiva teórica una mulipropiedad serviría para abaratar costos y rentabilizar una propiedad repartida hipotéticamente entre 50 familias o compradores por año. Haciendo números el m2 de apartamento resultaba supercaro y el mantenimiento de las instalaciones también. Es decir a efectos prácticos la condición de propiedad no eximía del pago de esta semana,poco menos que alquilando un apartamento equivalente o unas habitaciones de hotel en la misma zona. Desgraciadamente empresas fraudulentas de ese subsector han contribuido a la desconfianza y a la prevención de la gente en complicarse en proyectos comunitarios o asociados.

Salvat Editorial

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 03:30

Salvat o el Síndrome de las enciclopedias de salón.
Basta que una vez clientees en una empresa comprándoles un producto para que periódicamente te envien información y te llamen para ofrecerte nuevos productos. Salvat es una empresa cuyo departamento de marketing hace un seguimiento sistemático de sus clientes. Has dado tus datos auténticos con toda la ingenuidad de la que has podido hacer acopio y ya estás perdido, porque siempre te estarán llamando para ofrecerte tal o cual producto. Primero lo ofrecerán por vía de la propaganda comercial que posiblemente pasará desapercibida junto a otros muchos panfletos recibidos.Luego te llamarán para ver si e interesa o no. Con Salvat cometimos el error de comprar dos enciclopedias:Odisea y Naturaleza y Vida Salvaje acompañadas de una colección limitada de dvds y un Samsung lector de regalo, en una de esas ocasiones que te invitan a una conferencia de marketing y donde sucumbimos pagando durante varios años las cuotas de algo que todavía ahora no hemos usado ni apenas hemos visto ocupando un espacio precioso de una de nuestras estanterías de teca en el salón. El Samsung empezó a ir mal después de usarlo para unos 10 dvds y los materiales adquiridos,repito, seguimos sin usarlos.Evidentemente esto no es culpa de la empresa editora sino del cliente que se deja enredar, en este caso nosotros.Un dia u otro deberemos ponernos a estudiar para amortizar aquel mas de 1/4 de millón de pesetas de aquel tiempo. Pues bien Salvat,dale que te pega, insiste de tarde en tarde haciendo llamadas y tratando de sonsacar los datos de localización de la persona por la que pregunta. En alguna ocasión ha llamado para ofrecernos el completamiento de las enciclopedias en cuestión (¡creíamos haberla comprado entera con los 10 y 8 volúmenes de cada unoa respectivamente!). Sus llamadas de teléfono, aunque amables suelen ser inoportunas y para confundir a su base de datos les desmonto los que tienen de ciertos y no les doy ninguno nuevo.
Nada a objetar sobre la calidad de las enciclopedias y las ventajas de tener tantas como se quieran. Otra consideración, que necesitaría un estudio riguroso, es cuanta gente usa sistemáticamente las enciclopedias que tiene en su salón.Salvat tiene una imagen consolidada y esta nota no pretende quitarle sus valores contributivos a la cultura.Sí, su perseverancia en multi-ofrecer sus productos.

El análisis de productos contantes

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 03:27

El análisis de la realidad y de sus productos contantes.

El análisis de la realidad pasa por el análisis de las cosas que contiene. La realidad está compuesta por un gigantesco número de cosas grandes y pequeñas que la contienen. Está claro que de todas ellas cada individuo tiene relación sólo con una pequeña parte o se las arregla para vivir con aquellas a las que por su poder adquisitivo puede alcanzar. Depende del estatuto socio-cultural de cada cual si entramos en unos circuitos de consumo u otros y probamos la calidad máxima de unos productos o la extrema insolvencia de otros. También depende de la sensibilidad recursiva de cada consumidor. El ingenio más que el dinero lo consigue todo pero parece razonable pensar que a mayores posibilidades para pujar mas condiciones para conseguir tal o cual cosa. Sin embargo la sociedad clasista de la actualidad ha diferido notoriamente de la sociedad de clases de una y más generaciones atrás en las que el elitismo y el capital líquido era privilegio de los menos. Hoy concurre una masificación de la minoritariedad de entonces. Cualquier, bien cualquiera con una fuente de ingresos regular, puede costearse cosas que antes eran atribuciones únicamente de los más ricos. Hoy las familias compran y se abastecen en los grandes mercados y almacenes a los que llegan la mayor parte de los productos. Si bien no todo el mundo viste de marca ni va a los mejores hoteles sí puede viajar a países exóticos con alojamientos asequibles y vestir ropas que emulan los diseños de aquellas marcas. En definitiva, el gran milagro del capitalismo actual ha sido el de convertir en grandes consumidores a los más desfavorecidos de antes que no tenían otra asignación que la de ser productores o al menos esto lo está consiguiendo en una mayor geoárea planetaria. La existencia social y pública y extrovertida pasa por el consumo. Quien no consume no existe o de acuerdo con un slogan creo que de Eroski, pero eso es secundario, lo podría perfectamente subscribir cualquier otra cadena, “consumo, luego existo”. La cuestión no es tan felicísima como parece. Consumir significa interactuar tanto con el producto o servicio en concreto que se adquiere o contrata como aquel o aquellos que lo favorecen, venden o proporcionan. Dada la falta de calidad en las ofertas en el mercado se puede inferir que por un cálculo simple se adivina que a mayor cantidad de interacciones comerciales con el mercado mayor cociente de desajustes, desamparos, desarreglos, fraudes o problemas se van a conseguir. Cuantas más cosas compremos más nos arriesgamos a que nos defrauden con ellas. La relación con el comercio ha variado profundamente. Antes la tienda pequeña simbolizaba un lugar atencional y de servicio con la cosa vendida que quizás venía de un huerto o de una granja o de una fábrica cercanos, incluso de la misma localidad o zona en la que era distribuida. Eso permite a la imagen bucólica en la que los tenderos se preocupaban de sus clientes y donde recíprocamente los unos y los otros se conocían por sus nombres y se interesaban por sus vidas. El peso del dinero y el afán del lucro además del peso de los monopolios fueron reduciendo al pequeño comercio tanto en su crecimiento y presencia en tanto que establecimientos como en su noción de servicio a sus clientelas. Hoy en día predomina una relación de anonimato entre quien compra y quien vende además de desconocimiento de la trayectoria que ha seguido el producto hasta llega a la cesta de la compra y el domicilio particular que lo va a consumir. Esa enajenación de todas las partes del proceso deshumaniza a los vendedores y distribuidores intermedios en sus funciones respectivas como a los compradores que quedan reducidos a consumidores con perfil de engañables. La parte final de la historia la pone el consumidor cuando se encuentra con un producto nuevo averiado o un servicio negligente. Si eso ocurriera en un porcentaje bajo de veces se podría atribuir a la mala suerte. Posiblemente 1 pieza de cada mil o 10 mil puede salir defectuosa de una maquina. Lo sospechoso es que una de cada dos veces o, peor aún, dos de cada tres, haya productos que no funcionan, que estén deteriorados o que no se correspondan con lo que prometen. Por encima de las casas y marcas más predispuestas al fraude, para decirlo menos ofensivamente, al error; concurren unos perfiles de comportamientos en los que la calidad profesional tiende a estar ausente. Demasiados productos envasados de alimentados en latas tienen un porcentaje creciente de líquido conservante que ocupa una parte considerable e innecesaria del volumen que debería ocupar el alimento. Demasiadas reparaciones domésticas o del automóvil o del ordenador dejan desarreglos potenciales que salen con una cierta demora. Demasiados artículos vienen incompletos o carecen de elementos prometidos. El fenómeno de artículos de baja calidad ha llegado al sumum cuando hay tiendas especializadas en vender artículos a bajo coste sí pero que son absolutamente inservibles o no aguantan ni un día. Evidentemente hay cosas baratas que terminan por ser más caras que las de tiendas de lujo. Pero no las tiendas para pobres ni las tiendas para ricos están a salvo de proporcionar, en tanto que cadenas de transmisión, productos objetables. En principio lo lógico es que los artículos que contienen calidad, éstos prevalezcan. Y lo cierto es que hay ropa, muebles y objetos domésticos que duran toda la vida y fuera la que fuera su inversión quedan sobradamente amortizados. También hay otros elementos que quedan agotados en una semana.
El contacto con todos ellos proporciona una rica gama de experiencias que van del acierto con la excelencia al fracaso del engaño. Fundamentalmente en la nueva etapa de la economía como generadora de beneficio monetario en si misma, el sujeto es estafable en toda regla y debe saberlo. Estar atento a cada cosa al menos le permite dejar testimonio de los nombres de productos y fabricantes asociados a prácticas inaceptables.
Keynes ya señala la llegada de una etapa en que la economía queda reducida a una simple cuestión técnica, al servicio de la política que llevar adelante .Un recorrido por el panorama del mercado y de sus productos es también un recorrido por la realidad en la que nos toca estar. Cuánto más tiempo tengamos que perder en pelearnos por revindicar condiciones de calidad a las cosas que consumamos menor tiempo nos queda para vivir la vida en sus predicados más fundamentales: lo lúdico, lo relacional, lo amical, lo intelectual y lo filosófico para pasárnosla enganchados a la cotidianeidad deplorable de sus déficits.
Un modo de crear una realidad alternativa es examinando cosa a cosa los errores de la realidad impuesta que todavía le falta mucha para limpiarse de todas sus impurezas y engaños.

El desencuentro con el objeto

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 03:24

La reflexión sobre el desencuentro interhumano no queda en una ausencia de transacciones completas entre individuos sino que va más allá dentro de un contexto global de disociación con el medio y lo que contiene. La confrontación interindividual por antipatías personales u antagonismo ideológicos no es independiente de lso registros en un contexto aun mayor de desencuentro con el objeto. El desencuentro con el objeto es la inacalcanzabilidad del contenido de las cosas o lo substancial de la presencia del otro. El objeto, persona o cosa, no es lo que aparenta ser y la posibilidad de una transacción de contenidos queda bloqueada. Cada vez que un demandante, en la categoría que sea (hablante, consumidor, viajero o explorador) se encalla en el acceso a otro por la imposibilidad de tratar con la verdad sufre un desencuentro. Este puede ser mas evidente o no, puede dejarse traslucir como un impacto sentimental o no, lo que es seguro es que su reconocimiento no deja en el desinterés a quien lo padece. Lo más interesante a reflexionar al respecto es cuando el desencuentro es mutuo por ambas partes y por el mismo razonamiento de miedo a explorar la verdad. El desencuentro con el otro es una forma particular del desencuentro con el objeto. El otro en tanto que objeto de deseo, ambición de la mirada, pulsión del contacto o estimulo para la comunicabilidad puede motivar una pequeña crisis cuando no está a la altura de si mismo ni el demandante desea estar a la suya exigiendo lo que no le va a ser dado. A partir de cada encuentro -o coincidencia que escenifica un desencuentro- la realidad se puebla de escenografía repetida del engaño. Esa relación se puede comparar con la cosa física y matérica que no está a la altura de si misma o de lo que prometen sus etiquetas o supuestos.
La vida se llena de multitud de conductas que en conjunto son divisibles entre las relaciones con otros individuos humanos y las relaciones con las cosas, desde los espacios materiales y uso de servicios al empleo de instrumentos o consumo de espectáculos e ingestas. En el análisis de los productos de mercado se revela un continuo conflicto entre el demandante y la oferta que consigue, entre el consumidor y la cosa que compra. Tal desajuste no existe cuando el uno acepta todo lo que encuentra y lo otro se repite en una tradición de engaño o de falta de calidad. Lo que sucede es que detrás de cada consumidor hay una persona con unos valores y detrás de cada oferta hay otra u otras personas con sus criterios de intervención en el mercado. Cada cosa ofertada en su largo itinerario, desde el momento de ser concebida y fabricada al momento de ser distribuida y llevada al punto de venta pasa por distintas manos y grados de especulación en los que se suele priorizar el beneficio al servicio, el dinero a ganar al esmero en el proceso, la ganancia a la elegancia o ética en la cosa entregada. El desencuentro con el objeto concreto es total y absoluto cuando el elemento adquirido no cumple con la función para la que fue, supuestamente, fabricado y, efectivamente, pedido y tiene que ser devuelto o arrinconado. Ese desencuentro no empieza en la relación comercial sino que viene desde antes, en la misma relación humana. Claro que, las relaciones humanas se originan y se continúan por motivaciones comerciales. Hay un contingente de personas en nuestras vidas que forman parte del elenco de facilitadores que nos dan cosas o nos sirven de una manera u otra a cambio de contraprestaciones: desde el taxista al zapatero, desde la doméstica que viene a casa al panadero, desde el kiosquero al jardinero de enfrente de casa, desde el guardia urbano a cualquier otra clase de tendero, desde el taquillero al bedel de la escuela. Son funciones profesionales puntuales en las que junto a la transacción material del motivo que nos ha traído a su contacto puede haber un conato de comunicación o varios conatos sucesivos sin que ninguna parte pierda su papel concreto: de un lado el cliente de otra el comerciante, fabricante o agente de servicio.
Son relaciones humanas condicionadas por las transacciones materiales y económicas, relaciones pues de orden terciario que conforman un panorama de organización de la materialidad, su recursividad y obtención completamente alejada de las relaciones de orden secundario que proporcionan la comunicación más íntima, sea en lo personal o en lo profesional o en lo ideológico. Dentro de éstas (colegas de gremio, compañeros de aula o claustro, relaciones con conferenciantes o asistentes a ellas, encuentros congresuales, espacios discursivos varios,…) las citas con la verdad teórica no suelen estar acompañadas con las citas con las verdades personales. Cada cual asiste a ellas investido de su rol particular, el conveniente para la ocasión. Lo mismo que hay mujeres que se pasan bastante rato ante el espejo probándose ropa antes de atreverse a salir a la calle también hay gente de todo tipo y condición sexual, que piensan a priori lo que tienen que hacer y decir u como comportarse antes de presentarse en sociedad para, de alguna manera, no meter la pata. Noel Clarasó recomienda que no perdamos tan bellas ocasiones de callar como a diario te ofrece la vida. Son no pocos los autores y dicentes ocurrentes que proponen el silencio y la elusión del otro cuando el otro no sirve como comunicante efectivo. La doble carrera en la que se ve involucrado el ser humano es: de una parte, acceder al saber y al conocimiento y a los contactos de mas alta envergadura intelectual; de otra parte, renunciar a actuar en consecuencia y emplear la inteligencia para adoptar conductas aceptables socialmente por estúpidas que lleguen a ser. El desencuentro está servido y garantizado desde el mismo momento en que el encuentro con parámetros de fiabilidad y verdad está proscrito.
Lo que sucede entre hablantes también sucede entre el consumidor y el producto que consume. Hay innumerables artículos comerciales en el mercado que no están a la altura de lo que dicen ser o se rompen al desenvolverlos. Su avalancha masiva ha sido tal que el producto en si no es mas que un pretexto disimulado para la estafa y el robo. En algunas ocasiones las autoridades han debido suprimir de su circulación en el mercado cientos o miles de productos (desde el sector de la farmacia al de la juguetería) que resultaban nefastos o peligrosos para el consumo humano. Hay tal cantidad de gente sin escrúpulos que detrás de un producto puede haber un fabricante desalmado que no tiene ningún problema en vender lo que sea para hacerse rico. La colocación periódica de la puesta para consumo humano de productos perjudiciales para la salud (desde el aceite de colza a la carne de vacas locas) sigue afirmando que la sociedad esta perjudicada permanentemente por el crimen organizado que no se le puede disculpar por inconsciente que el último de una lista de una trama pretenda alegar.
Toca diferenciar entre la propuesta y el contenido, entre la etiqueta y lo que verdaderamente hay.
Bachelard propuso diferenciar los hechos de los valores, otorgándole más importancia a estos que a aquellos. Un hecho puede ser un disfraz que oculta una actividad que en realidad no resuelve nada. La baguete como ejemplo de mercado nos puede socorrer prestándose como ejemplo: articulo absolutamente carente de valor alimentario que sin embargo llena el estomago y que sirve como envoltorio de un producto nutriente. No tiene nada que ver con el pan ni con una manipulación ética de la harina de trigo. Su éxito comercial sin embargo demuestra que el desencuentro del consumidor con la cosa que consume parece que no le importa demasiado al no decidir boicotearla por su falta de calidad mínima. Hay otros muchos productos que gozan de ese favor público sin que la conciencia social se plantee siquiera no ya la protesta puntual-testimonial de ello sino actuar consecuentemente boicoteando productos que no sirven ni a la salud ni al paladar a pesar de estar dentro del sector alimentario.
Si David Riesman ya recomendó tomar las frases que parecían ciertas para ponerlas en duda antes de esta idea ya se ponía en duda que toda auto atribución se correspondiera con la realidad. El producto mas honesto es aquel que recomienda un tipo de guiso con él porque pro si mismo no tiene el menor valor nutricio, tal como vi hace ya muchos años en Zúrich en un comercio con un paquete de arroz blanco con el aviso sobrescrito en el envoltorio. No se trata solo del arroz sino de otros muchos productos refinados y no solo de cosas del sector de la alimentación sino de los otros. Ante cada decisión de compra cuando se trata de productos o marcas nuevas y no conocidas el consumidor se arriesga al chasco. Pero lo peor no es eso sino que ante los productos conocidos se sigue aceptando su condición de victimidad porque no hay otra cosa mejor en la tienda o en la coyuntura mercantil determinado o dado el infradesarrollo de un país. Los paladares terminan por acostumbrase a lo peor a falta de conocer lo mejor. Se puede decir que todo es consumo: desde llevar objetos a la boca por necesidades nutricionales a levarlos a los ojos, las manos y también la boca por razones de goce. El otro, como individuo, no deja de ser un objeto que paladear (tratar), integrar (escuchar), nutrirse (si se acepta su influencia) o rechazar (cuando es adulterado).
Lo mismo que Juan Luis Vives recomienda la lentitud para adquirir amistades per una vez admitidas la constancia en retenerlas se puede recomendar de los objetos en general que están a la altura de sus promesas y etiquetas. En cierta ocasión que propuse un curso municipal para la conciencia del reciclaje de las basuras desde posiciones de preciclaje pensé en un esquema en que la relación con el objeto desde la posición del usuario no se limitaba a satisfacer una necesidad dada sino a hacerlo de una forma ética previendo sus consecuencias. Si una economía doméstica solo piensa en la saciación de un vacio olvida los nuevos vacios que potencialmente general o problemas de agresión con el medio.
Conseguir la pieza necesaria o la herramienta adecuada es la mitad de un trabajo bien hecho. Dotarse de los productos que necesitas en función de sus implicaciones también y no solo para cubrir una inmediatez es la primera medida de autoconciencia. Conseguir los objetos de mercado impecables y no solo suficientemente maqueados para dar el pego (como muchos de los de Ikea) es un goce con la psicología contextual de la que desea rodearse el consumidor y consigo mismo al disfrutar de su entorno cuando cada cosa no le falla a cada rato. Claro que para esto suele ser necesario un poder adquisitivo que lleva a las tiendas más caras. La calidad sí existe pero no como consumo de masas. Desde siempre las casas reales han podido gozar de los mejores objetos existentes pero solo pagables por los más ricos. No siempre la ostentación ha sido igual a calidad ni mucho menos a necesidad aunque sí igual a despilfarro y exhibicionismo superfluo. Claudio cuando era césar mandó descargar de toda su ornamentación en oro de una carroza expuesta en la casa del joyero que la fabricó y reconvertirlo en monedas, para librar las calles de la ciudad de su peso para no dañarlas . Claro que con acciones de este tipo se granjeó el odio y consiguió que finalmente lo asesinaran.
Volviendo a los objetos de uso cotidiano: ordenadores portátiles, teléfonos celulares, lámparas de noche, tazas de wc, cisternas de descarga de agua, termos eléctricos, calefactores, asientos, color de las paredes, colchones, almohadas, edredones, telas, vestuario, tazas de té, vasos de cristal, sartenes, cocinas, frigoríficos, candelabros, boles, cuadros y objetos decorativos entre otros cientos de cosas de una larga lista; depende de su categoría, calidad y encuentro positivo con ellos si la vida se hace mas fácil o todo lo contrario más difícil. La vida de lujo no es la que pasa por las cosas caras sino por las cosas útiles funcionales y garantizadas.
En las sociedades donde ser predomina el beneficio al servicio, la apariencia a la comunicación, lo que menos importa es la funcionalidad sino el supuesto de ella con lo que una larga lista de cosas defraudad a sus usuarios y siguiendo la lógica del desencuentro estos se defraudan a sí mismos.

El hombre imperfecto

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 03:21

El hombre inevitablemente imperfecto es la coartada perfecta para no mover un dedo por él. El conservadurismo funda su vestidura ideológica en la convicción de que mas vale ajustarse a lo conocido, conservándolo tal como está que pretender imposibles para un futuro que no los otorgaría. Esos imposibles desbaratarían un presente regular o referencial y estable por unas hipótesis que podrían desequilibrarlo todo y, lo que es peor, engendrar una sociedad peor. Puesto que las historias de los países que hicieron revoluciones en el siglo Veinte, o que así se llamaron, han demostrado efectivamente que aquellos grandes futuros que prometieron se redujeron a otras versiones de la miseria humana, no faltan manantiales argumentísticos para apoyar la inactividad crítica y el bloqueo del progresismo. Quienes nos hemos pasado casi toda la vida protestando por el estado de las cosas y por las imperfecciones imperdonables en un mundo que podria admitir considerables mejoras para el bienestar de todos chocamos contra múltiples muros que nos recuerdan no solo a la realidad imperfecta sino a las multitudes imperfectas habitándolo. El hombre nace y muere imperfecto. Cuanto antes uno sepa esto antes dejará de perder el tiempo en esperar a que evolucione. A menudo me enfrento a la discusión sobre la creencia o no en el ser humano. Me retiro de ella. Creer o no creer no es la cuestión o en todo caso no es el sujeto temático de la exploración de la verdad. Hay una creencia posible en todo: reconocer su existencia. Yo creo en el individuo humano como parte del panorama existencia. Acepto su evidencia pero no creo en su potencialidad como tal ser. Es el miembro de una especie animal involuta o no tan evolucionada como en el siglo XIX se pudo creer. El narcisismo de entonces ha quedado totalmente infundado. Sus grandes proezas, sus inventos, su alta tecnología, su inteligencia, sus literaturas, sus experiencias quedan una y otra vez desacreditada con la enorme multitud de gestos antihumanos de los mismos humanos. Es así que dentro de al especie hay distintos ritmos y valores, hay humanos-personas y humanos-bestias. Muy bien, no podemos esperar otras cosas desde el momento en que habitamos el infierno y la sin razón prospera continuamente.
De hecho la dinámica lógica para los razonamientos no éticos impera por encima de la ética del razonamiento. Las palabras se ponen al servicio de las convicciones, la ciencia está al servicio de los intereses, la verdad se doblega a las mentiras necesarias, la pedagogía se doblega a las políticas de manipulación de los educandos y, en definitiva, el ser humano ha dejado de creer en el proyecto del humanismo de si mismo.
Mientras distintas cofradías y asociaciones rezan a sus credos y siguen sus programas sus vidas proyectadas dejan que desear. ¡Quien sea perfecto que dé un paso al frente! No nadie lo es. No andamos provistos de santos. Quienes accedieron a la lista bien pudieron formar parte de una política doctrinaria de expansión, pura estrategia comercial de ideologías. Muy bien si la condición humana nos obliga a una renovación continua en la imperfección ¿para qué continuar trabajando a favor de la tesis contraria? Si sé que nací y morí imperfecto ¿para qué repensar otras mil o más veces en el resto de vida que me quede esa crucial cuestión? Al quejarme de la imperfección mundana un sacerdote que tuve por vecino de habitación zanjó el tema con absoluta naturalidad: no, la perfección no es aquí donde hay que buscarla. Para él estaba claro que el cielo se la suministraría, la vida terrena era solo la sala de espera para entrar. Vale. La imperfección permanente hace de coartada para no hacer nada, para no progresar, para no proponer, para no corregir, para no evolucionar.
Tomemos el asunto con más rigor metodológico. No hay parámetros tan absolutos: perfecto-imperfecto. Me puedo auxiliar y sosegar con la idea de que ni todo es imperfección ni todo alcanza la perfección, pero ni lo imperfecto significa que sea inútil ni lo perfecto significa que sea siempre lo deseable. La gente sigue trabajando en la adversidad, esmerándose, investigando, desarrollando, a veces en las peores condiciones . A pesar de tener las derrotas aseguradas las víctimas de las coyunturas se levantan y reorganizan para seguir luchando. El ser humano tiene de grande pretender grandes objetivos o dicho de otra manera, lo que le hace grande es ambicionar futuros mejores y lo que le empequeñece es seguirse flagelando a sí mismo, aceptando sus inmundicias.
En la tesis del hombre imperfecto y, peor que eso, del hombre deliberadamente erróneo y corrupto, no poca gente funda su biografía en la desconfianza permanente, en la distancia glaciar hacia el otro, en la no lucha por un mundo mejor y en la reducción de la vida a los parámetros dominables de la proximidad. La tesis se viene añadir a las características de la misma imperfección. En tanto nazco, soy y seré imperfecto. La vida no me ha dado, da, ni dará las posibilidades para mejorar mucho más allá de lo que ya sé. La filosofía no explica el sentido de la vida pero el filósofo tampoco, porque tras concienciar sus contenidos vacíos ¿Por qué insiste en sumar años biográficos para repetir las mismas conclusiones? Lo más honesto es retirarse de un mundo de repeticionismos y de cabezas huecas como versiones dominantes. Pero ya sabemos que el discurso del suicida convierte a su subscriptor en un tipo longevo. Todavía no conozco de citas de suicidas de los domingos al atardecer en algún acantilado (¡no por favor! ¡Estrellatos sí, estrellados no!).
A la imperfección se le debe una prodigiosa fuente de conocimiento. El hombre imperfecto lucha contra sus límites continuamente, es gracias a esto que la extra-limitación forma parte de su historia, de su desiderátum y de sus posibilismos. Hay algo de trágico en la imperfección pero también algo de estimulativo en ella para superarla.

Experiencia y Saber

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 03:19

La experiencia potencia el saber. Ampliarlo pasa por ella aunque conviene matizar que hay dos formas de experiencia. Una es la que se refiere a la práctica de hechos concretos o vivencia de circunstancias, la otra la que se refiere a la práctica intelectual y la experiencia de razonamiento e indagación conceptual. Habitualmente quien más experiencias tiene y más intensamente las vive más podrá alcanzar el conocimiento. Este tampoco se refiere a un estadio absoluto en el que ya se haya dicho la última palabra. El conocimiento es un proceso abierto cuyas claves lo excitan para continuar como proceso. Las formas de tratar con él es la proyección experimental de la vida. Dicho asi la experiencia como invitación al saber no tiene un límite aunque sí el sujeto experimental que se cansa de ella. He oído a gente de distintos ámbitos, pero tal vez más de los ámbitos cultos que ya está cansada de saber tantas cosas, que ya no quiere acudir a más conferencias, participar de más debates o leer más. Cuando escucho este tipo de frases tengo la sensación de oír a individuos saturados no tanto del mundo como de sí mismos. Esta conducta de carpetazo o cierre a nuevos estímulos se da en todos lso registros. Los ex amantes no quieren volver a repetir escenas de dolor pretendiéndolas evitar al noche aceptar nuevas relaciones en su vida, o esos conductores que se han estrellado y han cogió miedo a la carretera desarrollando fobias para no volverse a montar en ningún auto. Probablemente todo campo experimental genera reveses y problemas. La experiencia del saber pasa por los desaciertos. El saber es algo que se destila a partir de muchas tentativas en cosas que no sirven o han hecho daño.
Para las tipologías caracteriales más austeras de actos y más apesadumbradas, entender el dinamismo de otras personas que siempre están trasegando con una iniciativa y otra, les costará entender sobremanera. Los pasivos criticaran a los activos de hiperactivos y estos a aquellos de inmovilistas. No creo que haya que ser un culo inquieto para dar respuesta a las inquietudes mentales. Es cierto que los excesos de actividad no siempre se corresponden con un aumento de la experiencia. Estar todas las jornadas laborales haciendo el mismo tipo de operación: poner una pieza dentro de un frigorífico en una cadena de montaje o servir cafés en una barra de bar no significa que incremente la experiencia a partir de un punto de saturación que en algunos casos se puede dar dentro de las primeras horas de hacer ese ejercicio. Si bien la actividad tiene mucho elogio y crédito no todas las actividades son tan indispensables y a menudo su repetición las desautoriza.
¿Es que no hay un límite para la actividad? Habría que trasladar la pregunta a cada acción concreta. La actividad en si misma significa experiencia pero no toda experiencia genera saber. Habrá que distinguir entre el conocimiento concreto en cuanto a un dominio especifico para saber desarrollar una actividad: construir un pieza de matricera por ejemplo y todo el saber colateral derivado de esa actividad en un determinado ámbito de trabajo, con unas condiciones, con unas relaciones de equipo y empresariales, con un salario equis y también por lo que hace al potencial de esa pieza construida. El saber se refiere a consciencia mientras el dominio concreto de algo se refiere a habilidades manuales o intelectuales para ejecutar una acción. En ambos registros hay una experiencia detrás pero mientras en un caso de la experiencia se destila un saber que transgrede los límites inmediatos del conocimiento en otro se queda dentro de éstos.
Es por eso que a priori no se puede decir de alguien que tenga mucha experiencia por el hecho de llevar muchos años dentro de una profesión o viajando por el planeta. Ciertamente ambos datos se tomarán como referencias válidas sin que se pase por la verificación de que lo sean. Desde el punto de vista de la interpretación quien carece de una cosa tiende a envidiarla y a hipervalorarla en quien la tiene. Craso error. La experiencia es algo sutil que se va demostrando tanto con el enfrentamiento a problemas concretos (intervención situacionista) como con el depósito de conocimientos generales y la destilación de una postura filosófica existencial (posicionamiento extra circunstancial).
En el caso concreto de cada acción se puede reseguir lso distintos registros con los que funciona. Desde la posición escritora una experiencia es la de escribir y otra completamente distinta la de dar a conocer lo escrito. Pensemos en Walt Witmann , el poeta que llamó a las puertas para vender su propia poesía. Sin duda es una experiencia completamente diferente la del acto creativo en solitario y la de la solicitud de reconocimiento de ese acto creativo en otro, como posible comprador de la misma. La diferencia es la que hay entre quien escribe refiriéndose al otro como un factor panorámico a quien trata con el otro como un factor presencial.
Ciertamente para el punto de vista del escritor que se nutre, como no, de sensaciones y anécdotas, el contacto con la calle lo retroalimenta para hablar de lso temas de los que se hace caja de resonancia. La experiencia no es solo la que se consigue con el contacto con los demás sino que prosigue y se cualifica en el contacto consigo mismo destilando la esencia de lo vivido. Cuando al escribir experimento un agotamiento o una falta de motivación en el decir solo me basta salir a la calle e interaccionar un poco para volver a tener temas. Es un error máximo igualar experiencia a práctica en el sentido de actividad física o presencial, la experiencia también es práctica intelectual, reflexiva, interiorista, intimista, aislada. De hecho las coordenadas de destilación de la experiencia son las intimistas, las que individúan las conclusiones elaborativas a partir de conversaciones, visitas, recuerdos y anécdotas.
Dada esa doble significación de la experiencia todavía confusa dentro del vocabulario usual, el saber es la denominación mas especifica que puede referir convenientemente la experiencia, soslayando si se trata de una experiencia de la acción o una experiencia intelectual. Lo que sabemos es que una mayor experiencia intelectual evita la duplicidad o superfluidad de la experiencia de la acción.

La muerte o la disolución.

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 03:17

La muerte o la disolución de los sentidos.
La muerte es un tema de reflexión apasionante, en particular por lo mal visto que está hablar de ella. Mencionarla convierte a su ponente en una especie de mal agorero. Se la tiene capturada, perfectamente ritualizada, el cadáver queda en actitud convenientemente presentable por los tanato-estetas hasta el punto que el difunto adopta la actitud más beatífica y sonriente de toda su vida. Si pudiera comentar la jugada diría: ahora que soy un muerto al fin he conseguido la mejor pose de sonrisa fija con la que ligar. La muerte tiene valor de parámetro: la ley implacable de la naturaleza dice que todo acaba un día u otro, los únicos interrogantes son el cuando y el donde pero el por qué, la causa, carece de relevancia a lo sumo la tiene para los baremos estadísticos. Lo interesante de la muerte segura es que iguala a todos los seres vivientes que dejan de serlo: el animal más diminuto o el más desarrollado se juntan en las cenizas, materiales cuyo color no es ni blanco ni negro, ni fu ni fa.
Riéndonos de la muerte y de sus guadañas, esqueletizándola en las fiestas de tracas i dimonis (las de los diablos en las calles catalanas con petardadas y fuegos), escribiendo sobre ella en tono no triste como pueda hacerlo ahora mismo, nos dota de sensaciones sobrenaturales haciéndonos creer que vamos a poderla vencer. La verdad es que no nos espera una lucha a muerte con la muerte sino una suave dejación para que nos venza cuando la fuerza corporal no esté para seguir chupando oxígeno o bombeando sangre. (Trataré de recordar este criterio el día que me toque espero que en una cama no hospitalaria con almohada de plumas y un edredón de vivos colores o una sábana ídem). Tengo pensada la mia: vivirla conscientemente hasta el último segundo con la persona que me quiera y a la que quiera -que me quiera y aún tenga por delante una década o más para seguir respirando- estrechándome la mano y dándonos el último adiós.
He oído decir siempre que morir es fácil y que vivir es lo difícil pero no sé de nadie que se vaya cantando un chotis al lecho de muerte.
Por el momento la cadena de establecimientos que vendan elixires de la eterna juventud no se les encuentra a la vuelta de la esquina. La gente puede ser guapa, puede hacer doctorados, viajar por todo el mundo (y últimamente a la luna) pero lo que no puede es pagarse una vida eterna. Además de poderla pagar costaría un riñón y un ojo de la cara, por bajos que fueran los plazos, la eternidad es mucho tiempo.
Quien teme a la muerte es porque no ha meditado sobre los temores asociados de tener una perspectiva de eternidad por delante. Siempre que me hablan de eternidad fanáticos de ultratumbas me dan ganas de preguntar, ¿tú a que cielo irás? Lo pregunto para no coincidir contigo. Quien no ha dado el do de pecho en la vida terrena no tiene porque darlo pasando a ser un alma pura en la vida no terrena en el supuesto de que le estuviera reservado ese lugarcito vete a saber donde. Pero volvamos a la condición cadavérica. El muerto es un proceso en descomposición si la humedad y el calor lo hinchan en unas horas lo revientan después y se convierte en fuente de otras formas de vida. Los muertos de alcurnia han tenido la oportunidad de ser momificados. Los taxidermistas de todos los tiempos fueron consiguiendo hacer prevalecer semblantes, aunque un poco apergaminados, a través de los siglos, junto, posteriormente, a las cabezas de jabalís y toros que algunos bares de cazadores y cazadores mismos ostentan con todo su mal gusto en algunos restaurants hispanos y casas señoriales dedicadas a matar por el placer sonoro del disparo definitivo.
A falta de momificación (algunos cadáveres por cierto en suelos muy áridos y faltos de toda humedad se modifican espontáneamente y quedan de una pieza sin tener que pasar por el taxidermista) tradicionalmente los familiares de los muertos levantaban estatuas, panteones, leyendas y mantenían junto a la fosa o el nicho velitas encendidas y flores frescas. La costumbre sigue. En los países bálticos al menos, los cementerios son de tumbas en el suelo y cada una es un pequeño jardincito con un banco en el que sentarse, llevarse la merienda, platicar con el muerto o recordar viejos tiempos con él/ella. El muerto no suele responder pero en vida a menudo tampoco lo hacia. Muchos muertos recordarán que la comunicación en vida quedaba reducida a asentimientos (sí, cariño; vale, okay, a la orden, bueno, tal vez...) con lo que la condición de muerto, que fundamentalmente significa la disolución de los sentidos, la incapacidad perceptiva de la realidad y la imposibilidad comunicativa, no significa una gran catástrofe en relación a las conductas que ese muerto en vida estaba reducido. Se ha dicho ya, y refrendo de nuevo, que lo peor de un vivo no es que se muera físicamente sino que ya lo estuviera durante varias etapas de su biografía, sumidos en miedos e inhibiciones, en faltas de iniciativa con total parquedad creativa y falto de toda originalidad para el goce. Los sentidos son para gozar si no sirven para eso, ¡al pozo (osario) con ellos!
Lo bueno de estar muerto es que el muerto supo hasta un instante ante de serlo que la suprema condición del morir igualaba a todos los seres humanos. ¿El reino de la igualdad? Hay que buscarlo en el reino de la oscuridad, en ese magma comunitario de las cenizas, en ese retorno a la tierra. La tierra madre, que todo lo sabe o al menos todo lo contiene en un saber latente que sus habitantes tienen que descubrir en su conocer incesante, engulle a sus cadáveres sin demasiada emoción como si fueran tapas ensartadas con mondadientes en una taberna vasca. A diferencia del ser naciente, el que es obligado a nacer, desde el primer instante, ya antes desde su residencia en el claustro materno, todo lo que tiene por delante es desigualdad con sus semejantes, una vida en el paraíso de la abundancia o una condena a la miseria extrema, una vida de lujos y sin problemas (aunque el lujo también puede constituir en sí mismo un problema) o una existencia que muerde el polvo y se ahoga en su propio detritus.
Volvamos al muerto. Un muerto se parece a otro mucho más que un vivo a otro vivo. Se diría que su condición de sujeto finiquitado finalmente lo reconcilia y mimetiza con el resto de las razas humanas. Cuanto más tiempo pase más se parecen los cadáveres. Si pasa por el incineratorio el proceso de igualación se acelerará mucho más. La única distinción es la de mantenerlos a temperatura baja en las morgues mientras esperan su identificación o que un vivo se haga cargo. De paso el muerto que salta de la capilla de rezos y cuchicheos al lanzallamas se evita diálogos infructuosos con gusanos y otros carroñeros que se lo conviertan en su bocadillo de media tarde.
Ya se ha comentado que estar muerto tiene sus ventajas. Enumeremos algunas: se dejan de pagar impuestos, no hay que votar a candidaturas que se sabe a priori que van a traicionar sus promesas, no hay que hacer de conquistador ni seductor, no hay que conseguir dinero para llegar a fin de mes, no hay que acudir a ritos religiosos para procurarse una vida eterna, no hay que vivir en ciudades estresantes, no hay que ir cada día al cuarto de baño, no hay que deshacer entuertos y malentendidos, no hay que aguantar a la plasta de la vecino del rellano,… la lista es enorme; tanto, que comparada con la lista de ventajas de estar vivo, ésta se queda muy por debajo de aquella. La verdad es que el club de los muertos no tiene que hacer gran cosa para crecer y crecer. No les faltan solicitudes. La gente se muere porque está harta de estar con vida. En algunos casos excepcionales que vive hasta cuotas centenarias, de todos modos la voluntad de sujeto puede ser la de vivir pero alguna parte de su organismo puede estar en desacuerdo. Consiguientemente la palma. Un muerto septuagenario con otro centenario tampoco se van a poner comparar quien ha vivido más y quien menos. Para empezar no tiene como comunicarse pero en ese supuesto lo comparable no es la medición en unidades de tiempo sino los contenidos existenciales logrados. Pero ni siquiera eso: a ningún muerto le apetece demostrar lo que hizo en vida, como a ningún vivo –al menos, vivo sano- pierde su energía con otro vivo gastando el tiempo de su futuro explicando sus hazañas de cuando era niño.
A pesar de las dos listas tan desiguales a favor la una de morir no vamos por iniciativa propia a ningún moritorio para que nos atiendan debidamente y nos inyecten una dosis letal (todo llegará, diré llegaría, para no ser catastrofista, cuando en un planeta con 20mil millones de personas las asambleas populares democráticas que se generen pasen por votaciones a mano alzada de quien tiene que ir al susodicho moritorio porque es una boca de mas con unos brazos inútiles para la subsistencia), antes bien confiamos en dejar nuestras contribuciones para la historia, nuestros nombres para algún diccionario que nos cite o al menos para un dossier-muestrario de esquelas (mira la de éste en lugar de un icono con una cruz tumbada sobre un hierbajo, tal como lo exponen las páginas necrológicos de los periódicos polacos, ha puesto una flor de lis como anagrama, o este otro, ha puesto el dibujo de un tótem fálico). No hace falta ser héroe o mártir o dejar una gran obra escrita o artística para dejar algo para el futuro, en todo caso el residuo de las cenizas no deja de ser una contribución al planeta.
Una vez los sentidos quedan disueltos junto a los átomos restantes, otras moléculas se aprovecharán de ellos para formar otros tejidos. La vida siempre continúa. Ese es un mérito que comparte tanto una semilla de lenteja como una bacteria. El ser humano con todas sus almas y aporías de la infinitud no tiene mejores garantías ante el fenecer que tiene preinscrito al nacer.
Morir no deja de ser una suerte, el pobre termina por compartir con el rico la fusión en el universo como parte de la materia orgánica primero e inorgánica después. La máxima aspiración del viviente es pasar a ser una piedra sabia capaz de quedarse quieta en su sitio por milenios sintiendo como pasan todos los pasos por encima de ella sin inmutarse.
Hay culturas que giran en torno a la muerte. El muerto es el protagonista en torno al que los vivos giran. Otros muertos no tienen tanta suerte y sus cadáveres quedan a medio quemar en el Ganges por falta de compra de toda la leña necesaria.
Solicitaría para mi cadáver que fuera quemado con el mínimo de envoltorio (un féretro de cartón en lugar de madera y completamente desnudo en su interior) para que mis cenizas me representaran a mí y solo a mí y no tener que compartir la eternidad con las cenizas de un ataúd hecho con aglomerado de virutas. Si pudiera ser quemado sin envoltorio alguno tanto mejor. (¿Hay algún notario en el foro de lectura para consultar esta cuestión específica? ¿Como dejar testado eso y asegurar que se cumpla? ¿Entra en contradicción con la política de incineración de los muertos?). La cultura occidental también da mucha importancia a sus muertos, tanta que se les entierra con el mejor traje de su vestuario, parece que al menos se les libera de pulseras, relojes y anillos de oro. La dentadura se les suele respetar (mal hecho, el oro es oro esté dentro de una boca o fuera de ella y si puede pagar el sustento del trimestre siguiente algo es algo. Preguntémosle al personaje de Malkievich como explorador de bocas de cadáveres en el escenario de no sé que momento de la guerra en no recuerdo qué film).
La muerte queda discretizada para que no asuste en su envergadura. Se vive la vida como si fuera a ser para siempre y se acumulan experiencias así como negocios y bienes como si se fuera a ser bicentenario para degustarlo, deglutirlo y asimilarlo todo.
Un vivo no es más que un cadáver con un préstamo existencial a un plazo dado. Esta observación búdica solo nos da una opción: tomarla con la festividad del cuerpo y la suficiente ironía del verbo para no tomárselo en serio, tampoco el patetismo existencial impuesto con sociedades imperfectas y hombres de barro que se han quedado estancados en la alfarería que los hicieron.

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