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Utopía en Marcha
La invocacion del sueño utópico ha ido quedando para la literatura mientras que el disfrute de la vida alternativa va pasando por la capacidad de transgresión subjetiva de cada idealista.

03/12/2008 GMT 1

Hipotecas de por vida.

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 03:49

Hacia las hipotecas de vida con calendarios postmortem.

Las propuestas de supuesta ayuda financiera no cesan. ¿Le cuesta llegar a fin de mes? No se preocupe consultores financieros de Vía Hipotecaria u otras entidades se desviven para facilitarle su vida. Están apareciendo un número de firmas que arriesgan sus capitales sólo para que vd. sea más feliz. Se organizan empresas auxiliadoras para que no pase ningún apuro. Vea, vea, siga leyendo. Tan solo tiene que concentrar todos sus créditos fragmentarios en uno solo y pagarlo en cómodos plazos. Vd. paga lo que quiere. Fija la cantidad, las cotas, las maneras. A menor cantidad de pago mayor longevidad en años en zanjarlo. Una única perspectiva: se pasa la vida pagándolo, y si no puede terminarlo de pagarlo, ¡no importa! alguna cláusula subterfugial hará que sus herederos puedan seguirla pagando por vd. ¿Qué tiene de malo pasarse la vida pagando un crédito? ¿No dicen los budistas que la vida es karma, pago de deudas? Pues bien pagar un crédito es una manera capitalista de pagar el karma a perpetuidad. Personajes entrenados en vendernos el cromo hablan de las excelencias de concentrar créditos a uno solo. Los usuarios, bastante torpes en aritmética por cierto, caen como moscas ante la trampa tendida. Olvidan que la práctica de comprar créditos es bastante antigua y que la entidad que asume la recalificación de un crédito lo que hace es añadir más crédito, más pago, más intereses. Eso conduce a un proceso creciente de pagos creándose la paradoja que se puede terminar pagando más intereses en dinero global que el capital inicial solicitado. La hipoteca de cualquier tiempo es uno de los nombres de la servidumbre. El agente financiero de ahora hace básicamente lo mismo que hiciera el practicante de la usura de todos los tiempos o los prestamistas privados: aquellos tiburones que no tenían ningún miramiento en destripar a sus clientes que se demoraban en el pago y que nos ponían los pelos de punta en el cine negro americano. Lo que es un auxilio puntual (tener dinero en metálico genera una euforia momentánea) se convierte en una rueda de molino pegada al cuello al convertir el deudor en un esclavo del acreedor. Los bancos y grupos de inversión viven de la circulación de capitales e ingenian productos con los que atrapar a gente que termina trabajando para ellos. El crédito a intereses superlativos es una figuran o ética que erosiona la sociedad y termina por destruir vidas cuando asfixia a las personas que caen en sus redes y no pueden enfrentarse a su devolución o solo a hacerlo metiendo sus biografías en un culo de saco sin salida, malviviendo por trabajar, estresándose y pasando décadas como auténticos desgraciados.
Vamos hacia un modelo de créditos que se podrán heredar. Los padres que no hayan resuelto sus pagos en vida podrán aspirar al cielo si tienen la seguridad que sus hijos pagarán sus débitos por ellos. Algo comparativamente menos evolucionado que las deudas que contraían los antiguos celtas entre ellas para pagárselas en el paraíso celestial en el que creían.
Mientras no se establezca una reforma legal de lo financiero y se permita a los gestores del capital tomar el capital circulante como materia prima que ordeñar sin generar riqueza directa de otros productos básicos y trabajos como fuentes de creación, la sociedad está condenada permanentemente a ser hiperflacionaria y reduce a los trabajadores a mantenerse en la ignorancia de un querer más para pagar más olvidando que hacen de gatos tratándose de morder la cola. El panorama es deplorable y la ignorancia supina. La escena ideal es no deber nada a nadie y menos aún a un banco. ¿Pero quien puede vivir sin hipotecarse de una manera u otra en esta sociedad de canallas?

Tirar del Ovillo

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 03:46

La exploración paciente de la existencia kafquiana supera toda previsión pensable para un cerebro tranquilo. Desborda las atrocidades más calenturientas de los plumíferos más recalcitrantes. Cuando tiras del ovillo puedes desencadenar una serie de acontecimientos que ponen en evidencia lo mal que está todo aunque, a veces, afortunadamente, se puede salvar algo en el último minuto. Tema de bofetada, con todos sus olores: el envío demorado, perdido, atrasado del MP3+MP4 de EPS. Tras una nota de protesta y otra más -de felicitación anticipada por su reconocimiento de error y petición de disculpas- valga esta tercera para constatar la demora persistente. El objeto se perdió en los almacenes de la compañía mensajera MEX .
El país o quien fuere que tenga el contrato con él, para esa promoción, cuyo gerente es Felipe de Luca, y su secretaria se ha tomado en serio personalmente la recuperación de nuestro objeto pagado, reenviándolo expresamente desde Madrid por avión.(Algo inaceptable por la compañía aérea por contener una pila eléctrica (¿?)) Quizás el trasiego de este objeto (de función metonímica de toda esta historia) haya costado más que el objeto mismo. Ahora tras recibirlo al día siguiente por correo no aéreo, a los 3 de la promesa de entrega tras la nota de protesta, y a las 2 semanas aproximadamente de su entrega esperable, no admitiremos como coartada, desde la teoría, que por cálculo de probabilidades a nosotros nos ha tocado la china y que ante, supuestamente por los miles de envíos de ese objeto, alguno que otro debería perderse, y hemos tenido la fatalidad de que fuera el nuestro. Pero como a la vez se han perdido, nuestros datos, además del objeto, así como nuestra paciencia parece que ha llovido sobre mojado.
Como siempre, el exceso de confianza a priori encuentra motivos de los que lamentarse a posteriori. Con todo, hemos sido tratados con corrección y hemos recibido una pequeña lluvia de llamadas para llevarnos el aparatito hasta la puerta de casa y hacer un seguimiento de la operación al detalle. Ahora que ya está en casa y en uso y empieza a cumplir su papel nos toca reconocer que hablando se consiguen resultados. Todo el mundo está interesado en que su buen nombre no quede afectado por chorradas de gestión de este tipo y finalmente, aunque tarde, quedamos satisfechos. Ni dejaremos de leer el País ni acudir a los servicios de Mex en caso necesario.

La eficacia de una nota directa.

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 03:45

El potencial de eficacia de una nota directa.
En ocasiones el poder de la palabra concreta queda demostrado cuando al señalar un error sirve para que sea subsanado. Ese ha sido el caso del MP3-MP4 comprado a El país, como una oferta promocional, y que no nos fue servido en su momento de acuerdo con su promesa. Haber enviado una nota de protesta (Cuando el error suena a fraude) no solo como Carta al director y a su magazine EPS sino también a otros medios de comunicación en paralelo hizo que inmediatamente fuera tomada en cuenta y que en 12 horas nos aseguraran el envío del objeto pagado para el siguiente lunes. Lo curioso del tema es que las personas encargadas del envío no hubieran detectado por su cuenta que había objetos pagados y no entregados (el plural es supuesto) a domicilio tal como había sido establecido y que no lo hubieran resuelto por iniciativa propia. Bueno, más vale tarde que nunca. Animamos a que se siga empleando la palabra escrita para resolver desajustes comerciales y transaccionales o del tipo que sean y no presuponer que las cosas van a resolverse espontáneamente. A menudo la función ajena necesita un empujoncito

Cuando el error suena a fraude

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 03:43

El MP3+MP4 ofrecidos por El País por 99,9 e junto a la libreta de 15 cupones por otros tantos días de consumo del periódico (del 24 de abril al 8 de mayo de este año que supone 17euros) + otros 6 euros como gastos de envío + un montón de llamadas al teléfono-máquina del 905447601 (a casi 1 euro la llamada) donde no atiende ningún operador humano, para que de una vez nos envíen el aparatito ,hace que su precio no se tan pequeño como ha sido anunciado. El resultado es que hemos hecho un gasto por un objeto del que, por lo pronto, no lo hemos recibido en el plazo acordado y nos preocupa que no podamos recibirlo.
Eso nos ha sumido en la perplejidad que el buen nombre de El País se desacredite por asuntos comerciales de esta naturaleza en que los errores de una no-entrega de algo pagado a priori suenan a fraude. Hemos aprendido la lección. No volver a confiar en ninguna otra clase de oferta. La competencia entre periódicos les lleva a una carrera con sus productos-oferta que escapan de su campo profesional. La mejor manera de rivalizar de un periódico con otro es ofreciendo buena calidad de artículos y de noticias y no una tienda de consumibles más barato de venta por correo. Olvidamos este criterio y ahora lo estamos pagando caro.

Tras el mercado de la Rebusca

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 03:41

Un curioso mercado de buscadores de los desperdicios de basuras cumple una función profiláctica en la higiene urbana. Los desechos de unos son materiales comerciables para otros. A lo que unos no sirve a otros les salva una situación o les permite conseguir un dinero con el que pasar un par de días.
Este considerable ejército de buscadores nutrido por los sin trabajo y por inmigrantes es una mezcla de recicladores variopintos entre los que no faltan ladrones que tratan de colocar con prontitud los objetos de sus robos a precios rápidos. Configuran un mercado cuatrimundista e ilegal que es itinerante. En Barcelona está en la calle Sepúlveda junto al Mercado St Antonio cuando las paradas de libros de éste comienzan a cerrar hacía las 2 de la tarde los domingos, está en los alrededores del recinto de los Encants de Les Glories, se pone en la passatge Arc de St Agustí entre carrer Hospital y el de St Pau. Siempre con las unidades de la policia urbana al acecho. Bajo la presión de redadas, decomisos y prohibiciones. Hace años que vive sometido al control policial pero el mercado no se extingue. No está anunciado. Nadie lo promociona. Es lo último de lo último en la escala de una sociedad de consumo. Y sin embargo y pese a toda la represión que recibe no va a liquidarse. Eso no va a suceder porque forma parte de los fenómenos sociales vinculados a un sistema irracional en la planificación de su economía. Esta irracionalidad se concreta en tres factores: Uno, el despilfarro creciente en la sociedad de consumo que genera un montón de objetos resultantes que pueden tener una segunda vida o segundos usos. Dos, la población inmigrante que llega y necesita un tiempo de adaptación para instalarse y la rebusca le sirven como trabajo provisional. Tres, la indisposición de pequeños comerciantes no dispuestos a establecerse como comerciantes pagando impuestos. Esta indisposición es avalada por un volumen de clientela que prefiere comprar cosas usadas en estos puestos que no en los comercios legales dadas las diferencias notorias de precios y la posibilidad de discutirlos.
El fenómeno del mercado de la rebusca se da en varias ciudades europeas. Es colateral al sistema capitalista. La represión no va a acabar con su existencia. Será infinitamente más inteligente por parte de los ayuntamientos y no solo de los de grandes conglomerados urbanos asignar unas instalaciones y explanadas para permitirlo y de alguna manera regularizarlo. De una parte permitiría que la gente que vive de él lo pueda seguir haciendo sin estar bajo la terrible tensión de emprender la huida cada vez que se acerca un policía. De otro lado, permitiría que objetos condenados a su eliminación sigan teniendo una función eficaz en otras manos. Finalmente facilitaría que clientes que buscan determinados objetos fuera del mercado oficial los puedan encontrar en aquél, por no hablar del primitivismo de sus formas y de la posibilidad de practicar el regateo, algo intolerado en el mercado legal.
El ayuntamiento está presionado por sus amos, parte de los cuales son los comercios establecidos y legales que pagan barbaridades por sus instalaciones y ventas. Éstos no ven con agrado el fenómeno del de la rebusca y otros mercados como el de los piratas de artículos electrónicos y prendas de marca. El Ayuntamiento se debe a su dictado pero también a otro parámetro que es prioritario: el de la paz social y el de evitar conflictos entre los distingos grupos humanos que habitan la ciudad.
Una regularización del mercado de la rebusca con sus ubicaciones estables y regaladas en calendario y horarios permitiría a la postre la reconducción de las policías encargadas de su control para funciones más propias de la policia para contener la delincuencia.

El Cobro por anticipado

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 03:38

El cobro por anticipado de Uni 2. 2001
UNI 2 hace honor a su nombre. Por una unidad te facturan dos. Su propaganda de 5 pts minuto tanto para llamadas provinciales como interprovinciales nos animó a contratar el servicio, por la aparente rotundidad de su slogan y la hipotética transparencia de sus facturas. Como usuarios sabemos que una parte de los quebraderos de cabeza del consumidor es verificar mensualmente el contenido de las facturas recibidas y advertir que se ajustan a la realidad. Pues bien, tras la entrega de datos vía telefónica a esta compañía quedó superclaro que la facturación sería sobre consumo realizado. Unas semanas después y antes de que hubiéramos realizado una sola llamada a través de su código de conexión ya recibimos una factura, que luego se nos aclaró que era en concepto de prepago: tal concepto había brillado por su ausencia en el momento de la subscripción del servicio. Puestos nuevamente al habla con entrenados empleados de atención al cliente, nos dimos de baja inmediatamente del servicio por considerar una falta de ética facturar por algo que no se había consumido, y de lo cual todavía era una hipótesis q lo hiciéramos. Uni2 consideraba que para darse de baja se debía enviar una carta por escrito, a lo cual nos negamos, ya que esa era una técnica para la demora del proceso. Si había sido tan fácil darse de alta por fono debían facilitar la baja por el mismo procedimiento. Lo curioso del tema, es que el banco, al que supones que es tu aliado, paga sin rechistar cualquier cosa que venga a tu nombre aunque no venga autorizada. Tiene suficiente con que el que hace el cargo disponga de tu número de dni. Con tal de mover dinero, les da lo mismo que sea con artimañas poco éticas, cuando no rayanas en la estafa. Es una lástima porqué quizás UNI2 en tanto que competidora de otras compañías venga a abaratar costos para el consumidor, pero el modo tan brutal de hacerlo, es bastante disuasorio como para no querer saber nada más de ella, de momento. El problema es que por la gestión de un servicio que finalmente no hemos utilizado hemos tenido que perder tiempo en otras gestiones: contactos con el banco para que no pague y contactos con la compañía para que nos borre. ¿A qué nos llevará esa manía de pre-pagos y facturas sobreestimadas, en las que el cliente paga primero y consume después? No les recuerda eso a aquel terrible fragmento de los guiones cinematográficos: primero dispara y después pregunta.

La Multipropiedad como fraude

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 03:32

*LA MULTI”PROPIEDAD” (TIME SHARING): UNA BUENA IDEA CONVERTIDA EN FRAUDE.
Vds se acordarán de un tiempo -no hace mucho- en que jovencitos impetuosos abordaban a transeúntes para un par de preguntas disfrazadas de encuesta sondeando hobbyes e intereses vocacionales.Unos días después una voz robótica al teléfono te felicitaba por estar elegido y te convocaba a una reunión para entregarte un paquete de viaje completamente gratis. Debías acudir a la cita con marido o con esposa.Y una vez en el lugar la hora y media podía llegarse a prolongar hasta las 3,5 aniquilándote por cao técnico hasta que dabas un anticipo para un apartamento en régimen de copropiedad (una semana de menos de 7 días por año)a cambio de un millón de ptas o algo menos. Quisimos recorrer varias de estas agencias para hacer un estudio sobre las artimañas que empleaban para comunicar su producto y tras una investigación sistemática llegamos a la conclusión que los déficits evidentes de lo que ofertaban los solapaban de la siguiente manera:
1ro:impidiendo que los dos cónyuges pudieran consultarse entre sí para llegar a un acuerdo
2do. deslumbrando con descuentos considerables de tomar una decisión de compra in situ y al momento.
3ro. vinculando una compra sin una escritura de propiedad debida, en la que tampoco quedaba claro el período de uso y las garantías de lo adquirido. Era/es un producto para ingenuos que a pesar de todo se multiplicaron y cayeron en la trampa. Para quienes aguantamos rollos a cambio de disfrutar una semana de vacaciones en uno de estos aparthoteles, en la práctica todo eran dificultades para hacer uso de lo prometido y a la hora de reclamar, la empresa había hecho missing o se desentendían del tema. Quien conseguía llegar al aparthotel haciendo valer su derecho al premio, se encontraba que en recepción no habían sido avisados de ello. En fin un fiasco total. Y el caso es que como perspectiva teórica una mulipropiedad serviría para abaratar costos y rentabilizar una propiedad repartida hipotéticamente entre 50 familias o compradores por año. Haciendo números el m2 de apartamento resultaba supercaro y el mantenimiento de las instalaciones también. Es decir a efectos prácticos la condición de propiedad no eximía del pago de esta semana,poco menos que alquilando un apartamento equivalente o unas habitaciones de hotel en la misma zona. Desgraciadamente empresas fraudulentas de ese subsector han contribuido a la desconfianza y a la prevención de la gente en complicarse en proyectos comunitarios o asociados.

Salvat Editorial

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 03:30

Salvat o el Síndrome de las enciclopedias de salón.
Basta que una vez clientees en una empresa comprándoles un producto para que periódicamente te envien información y te llamen para ofrecerte nuevos productos. Salvat es una empresa cuyo departamento de marketing hace un seguimiento sistemático de sus clientes. Has dado tus datos auténticos con toda la ingenuidad de la que has podido hacer acopio y ya estás perdido, porque siempre te estarán llamando para ofrecerte tal o cual producto. Primero lo ofrecerán por vía de la propaganda comercial que posiblemente pasará desapercibida junto a otros muchos panfletos recibidos.Luego te llamarán para ver si e interesa o no. Con Salvat cometimos el error de comprar dos enciclopedias:Odisea y Naturaleza y Vida Salvaje acompañadas de una colección limitada de dvds y un Samsung lector de regalo, en una de esas ocasiones que te invitan a una conferencia de marketing y donde sucumbimos pagando durante varios años las cuotas de algo que todavía ahora no hemos usado ni apenas hemos visto ocupando un espacio precioso de una de nuestras estanterías de teca en el salón. El Samsung empezó a ir mal después de usarlo para unos 10 dvds y los materiales adquiridos,repito, seguimos sin usarlos.Evidentemente esto no es culpa de la empresa editora sino del cliente que se deja enredar, en este caso nosotros.Un dia u otro deberemos ponernos a estudiar para amortizar aquel mas de 1/4 de millón de pesetas de aquel tiempo. Pues bien Salvat,dale que te pega, insiste de tarde en tarde haciendo llamadas y tratando de sonsacar los datos de localización de la persona por la que pregunta. En alguna ocasión ha llamado para ofrecernos el completamiento de las enciclopedias en cuestión (¡creíamos haberla comprado entera con los 10 y 8 volúmenes de cada unoa respectivamente!). Sus llamadas de teléfono, aunque amables suelen ser inoportunas y para confundir a su base de datos les desmonto los que tienen de ciertos y no les doy ninguno nuevo.
Nada a objetar sobre la calidad de las enciclopedias y las ventajas de tener tantas como se quieran. Otra consideración, que necesitaría un estudio riguroso, es cuanta gente usa sistemáticamente las enciclopedias que tiene en su salón.Salvat tiene una imagen consolidada y esta nota no pretende quitarle sus valores contributivos a la cultura.Sí, su perseverancia en multi-ofrecer sus productos.

El análisis de productos contantes

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 03:27

El análisis de la realidad y de sus productos contantes.

El análisis de la realidad pasa por el análisis de las cosas que contiene. La realidad está compuesta por un gigantesco número de cosas grandes y pequeñas que la contienen. Está claro que de todas ellas cada individuo tiene relación sólo con una pequeña parte o se las arregla para vivir con aquellas a las que por su poder adquisitivo puede alcanzar. Depende del estatuto socio-cultural de cada cual si entramos en unos circuitos de consumo u otros y probamos la calidad máxima de unos productos o la extrema insolvencia de otros. También depende de la sensibilidad recursiva de cada consumidor. El ingenio más que el dinero lo consigue todo pero parece razonable pensar que a mayores posibilidades para pujar mas condiciones para conseguir tal o cual cosa. Sin embargo la sociedad clasista de la actualidad ha diferido notoriamente de la sociedad de clases de una y más generaciones atrás en las que el elitismo y el capital líquido era privilegio de los menos. Hoy concurre una masificación de la minoritariedad de entonces. Cualquier, bien cualquiera con una fuente de ingresos regular, puede costearse cosas que antes eran atribuciones únicamente de los más ricos. Hoy las familias compran y se abastecen en los grandes mercados y almacenes a los que llegan la mayor parte de los productos. Si bien no todo el mundo viste de marca ni va a los mejores hoteles sí puede viajar a países exóticos con alojamientos asequibles y vestir ropas que emulan los diseños de aquellas marcas. En definitiva, el gran milagro del capitalismo actual ha sido el de convertir en grandes consumidores a los más desfavorecidos de antes que no tenían otra asignación que la de ser productores o al menos esto lo está consiguiendo en una mayor geoárea planetaria. La existencia social y pública y extrovertida pasa por el consumo. Quien no consume no existe o de acuerdo con un slogan creo que de Eroski, pero eso es secundario, lo podría perfectamente subscribir cualquier otra cadena, “consumo, luego existo”. La cuestión no es tan felicísima como parece. Consumir significa interactuar tanto con el producto o servicio en concreto que se adquiere o contrata como aquel o aquellos que lo favorecen, venden o proporcionan. Dada la falta de calidad en las ofertas en el mercado se puede inferir que por un cálculo simple se adivina que a mayor cantidad de interacciones comerciales con el mercado mayor cociente de desajustes, desamparos, desarreglos, fraudes o problemas se van a conseguir. Cuantas más cosas compremos más nos arriesgamos a que nos defrauden con ellas. La relación con el comercio ha variado profundamente. Antes la tienda pequeña simbolizaba un lugar atencional y de servicio con la cosa vendida que quizás venía de un huerto o de una granja o de una fábrica cercanos, incluso de la misma localidad o zona en la que era distribuida. Eso permite a la imagen bucólica en la que los tenderos se preocupaban de sus clientes y donde recíprocamente los unos y los otros se conocían por sus nombres y se interesaban por sus vidas. El peso del dinero y el afán del lucro además del peso de los monopolios fueron reduciendo al pequeño comercio tanto en su crecimiento y presencia en tanto que establecimientos como en su noción de servicio a sus clientelas. Hoy en día predomina una relación de anonimato entre quien compra y quien vende además de desconocimiento de la trayectoria que ha seguido el producto hasta llega a la cesta de la compra y el domicilio particular que lo va a consumir. Esa enajenación de todas las partes del proceso deshumaniza a los vendedores y distribuidores intermedios en sus funciones respectivas como a los compradores que quedan reducidos a consumidores con perfil de engañables. La parte final de la historia la pone el consumidor cuando se encuentra con un producto nuevo averiado o un servicio negligente. Si eso ocurriera en un porcentaje bajo de veces se podría atribuir a la mala suerte. Posiblemente 1 pieza de cada mil o 10 mil puede salir defectuosa de una maquina. Lo sospechoso es que una de cada dos veces o, peor aún, dos de cada tres, haya productos que no funcionan, que estén deteriorados o que no se correspondan con lo que prometen. Por encima de las casas y marcas más predispuestas al fraude, para decirlo menos ofensivamente, al error; concurren unos perfiles de comportamientos en los que la calidad profesional tiende a estar ausente. Demasiados productos envasados de alimentados en latas tienen un porcentaje creciente de líquido conservante que ocupa una parte considerable e innecesaria del volumen que debería ocupar el alimento. Demasiadas reparaciones domésticas o del automóvil o del ordenador dejan desarreglos potenciales que salen con una cierta demora. Demasiados artículos vienen incompletos o carecen de elementos prometidos. El fenómeno de artículos de baja calidad ha llegado al sumum cuando hay tiendas especializadas en vender artículos a bajo coste sí pero que son absolutamente inservibles o no aguantan ni un día. Evidentemente hay cosas baratas que terminan por ser más caras que las de tiendas de lujo. Pero no las tiendas para pobres ni las tiendas para ricos están a salvo de proporcionar, en tanto que cadenas de transmisión, productos objetables. En principio lo lógico es que los artículos que contienen calidad, éstos prevalezcan. Y lo cierto es que hay ropa, muebles y objetos domésticos que duran toda la vida y fuera la que fuera su inversión quedan sobradamente amortizados. También hay otros elementos que quedan agotados en una semana.
El contacto con todos ellos proporciona una rica gama de experiencias que van del acierto con la excelencia al fracaso del engaño. Fundamentalmente en la nueva etapa de la economía como generadora de beneficio monetario en si misma, el sujeto es estafable en toda regla y debe saberlo. Estar atento a cada cosa al menos le permite dejar testimonio de los nombres de productos y fabricantes asociados a prácticas inaceptables.
Keynes ya señala la llegada de una etapa en que la economía queda reducida a una simple cuestión técnica, al servicio de la política que llevar adelante .Un recorrido por el panorama del mercado y de sus productos es también un recorrido por la realidad en la que nos toca estar. Cuánto más tiempo tengamos que perder en pelearnos por revindicar condiciones de calidad a las cosas que consumamos menor tiempo nos queda para vivir la vida en sus predicados más fundamentales: lo lúdico, lo relacional, lo amical, lo intelectual y lo filosófico para pasárnosla enganchados a la cotidianeidad deplorable de sus déficits.
Un modo de crear una realidad alternativa es examinando cosa a cosa los errores de la realidad impuesta que todavía le falta mucha para limpiarse de todas sus impurezas y engaños.

El desencuentro con el objeto

utopiaenmarxa@hotmail.com @ 03:24

La reflexión sobre el desencuentro interhumano no queda en una ausencia de transacciones completas entre individuos sino que va más allá dentro de un contexto global de disociación con el medio y lo que contiene. La confrontación interindividual por antipatías personales u antagonismo ideológicos no es independiente de lso registros en un contexto aun mayor de desencuentro con el objeto. El desencuentro con el objeto es la inacalcanzabilidad del contenido de las cosas o lo substancial de la presencia del otro. El objeto, persona o cosa, no es lo que aparenta ser y la posibilidad de una transacción de contenidos queda bloqueada. Cada vez que un demandante, en la categoría que sea (hablante, consumidor, viajero o explorador) se encalla en el acceso a otro por la imposibilidad de tratar con la verdad sufre un desencuentro. Este puede ser mas evidente o no, puede dejarse traslucir como un impacto sentimental o no, lo que es seguro es que su reconocimiento no deja en el desinterés a quien lo padece. Lo más interesante a reflexionar al respecto es cuando el desencuentro es mutuo por ambas partes y por el mismo razonamiento de miedo a explorar la verdad. El desencuentro con el otro es una forma particular del desencuentro con el objeto. El otro en tanto que objeto de deseo, ambición de la mirada, pulsión del contacto o estimulo para la comunicabilidad puede motivar una pequeña crisis cuando no está a la altura de si mismo ni el demandante desea estar a la suya exigiendo lo que no le va a ser dado. A partir de cada encuentro -o coincidencia que escenifica un desencuentro- la realidad se puebla de escenografía repetida del engaño. Esa relación se puede comparar con la cosa física y matérica que no está a la altura de si misma o de lo que prometen sus etiquetas o supuestos.
La vida se llena de multitud de conductas que en conjunto son divisibles entre las relaciones con otros individuos humanos y las relaciones con las cosas, desde los espacios materiales y uso de servicios al empleo de instrumentos o consumo de espectáculos e ingestas. En el análisis de los productos de mercado se revela un continuo conflicto entre el demandante y la oferta que consigue, entre el consumidor y la cosa que compra. Tal desajuste no existe cuando el uno acepta todo lo que encuentra y lo otro se repite en una tradición de engaño o de falta de calidad. Lo que sucede es que detrás de cada consumidor hay una persona con unos valores y detrás de cada oferta hay otra u otras personas con sus criterios de intervención en el mercado. Cada cosa ofertada en su largo itinerario, desde el momento de ser concebida y fabricada al momento de ser distribuida y llevada al punto de venta pasa por distintas manos y grados de especulación en los que se suele priorizar el beneficio al servicio, el dinero a ganar al esmero en el proceso, la ganancia a la elegancia o ética en la cosa entregada. El desencuentro con el objeto concreto es total y absoluto cuando el elemento adquirido no cumple con la función para la que fue, supuestamente, fabricado y, efectivamente, pedido y tiene que ser devuelto o arrinconado. Ese desencuentro no empieza en la relación comercial sino que viene desde antes, en la misma relación humana. Claro que, las relaciones humanas se originan y se continúan por motivaciones comerciales. Hay un contingente de personas en nuestras vidas que forman parte del elenco de facilitadores que nos dan cosas o nos sirven de una manera u otra a cambio de contraprestaciones: desde el taxista al zapatero, desde la doméstica que viene a casa al panadero, desde el kiosquero al jardinero de enfrente de casa, desde el guardia urbano a cualquier otra clase de tendero, desde el taquillero al bedel de la escuela. Son funciones profesionales puntuales en las que junto a la transacción material del motivo que nos ha traído a su contacto puede haber un conato de comunicación o varios conatos sucesivos sin que ninguna parte pierda su papel concreto: de un lado el cliente de otra el comerciante, fabricante o agente de servicio.
Son relaciones humanas condicionadas por las transacciones materiales y económicas, relaciones pues de orden terciario que conforman un panorama de organización de la materialidad, su recursividad y obtención completamente alejada de las relaciones de orden secundario que proporcionan la comunicación más íntima, sea en lo personal o en lo profesional o en lo ideológico. Dentro de éstas (colegas de gremio, compañeros de aula o claustro, relaciones con conferenciantes o asistentes a ellas, encuentros congresuales, espacios discursivos varios,…) las citas con la verdad teórica no suelen estar acompañadas con las citas con las verdades personales. Cada cual asiste a ellas investido de su rol particular, el conveniente para la ocasión. Lo mismo que hay mujeres que se pasan bastante rato ante el espejo probándose ropa antes de atreverse a salir a la calle también hay gente de todo tipo y condición sexual, que piensan a priori lo que tienen que hacer y decir u como comportarse antes de presentarse en sociedad para, de alguna manera, no meter la pata. Noel Clarasó recomienda que no perdamos tan bellas ocasiones de callar como a diario te ofrece la vida. Son no pocos los autores y dicentes ocurrentes que proponen el silencio y la elusión del otro cuando el otro no sirve como comunicante efectivo. La doble carrera en la que se ve involucrado el ser humano es: de una parte, acceder al saber y al conocimiento y a los contactos de mas alta envergadura intelectual; de otra parte, renunciar a actuar en consecuencia y emplear la inteligencia para adoptar conductas aceptables socialmente por estúpidas que lleguen a ser. El desencuentro está servido y garantizado desde el mismo momento en que el encuentro con parámetros de fiabilidad y verdad está proscrito.
Lo que sucede entre hablantes también sucede entre el consumidor y el producto que consume. Hay innumerables artículos comerciales en el mercado que no están a la altura de lo que dicen ser o se rompen al desenvolverlos. Su avalancha masiva ha sido tal que el producto en si no es mas que un pretexto disimulado para la estafa y el robo. En algunas ocasiones las autoridades han debido suprimir de su circulación en el mercado cientos o miles de productos (desde el sector de la farmacia al de la juguetería) que resultaban nefastos o peligrosos para el consumo humano. Hay tal cantidad de gente sin escrúpulos que detrás de un producto puede haber un fabricante desalmado que no tiene ningún problema en vender lo que sea para hacerse rico. La colocación periódica de la puesta para consumo humano de productos perjudiciales para la salud (desde el aceite de colza a la carne de vacas locas) sigue afirmando que la sociedad esta perjudicada permanentemente por el crimen organizado que no se le puede disculpar por inconsciente que el último de una lista de una trama pretenda alegar.
Toca diferenciar entre la propuesta y el contenido, entre la etiqueta y lo que verdaderamente hay.
Bachelard propuso diferenciar los hechos de los valores, otorgándole más importancia a estos que a aquellos. Un hecho puede ser un disfraz que oculta una actividad que en realidad no resuelve nada. La baguete como ejemplo de mercado nos puede socorrer prestándose como ejemplo: articulo absolutamente carente de valor alimentario que sin embargo llena el estomago y que sirve como envoltorio de un producto nutriente. No tiene nada que ver con el pan ni con una manipulación ética de la harina de trigo. Su éxito comercial sin embargo demuestra que el desencuentro del consumidor con la cosa que consume parece que no le importa demasiado al no decidir boicotearla por su falta de calidad mínima. Hay otros muchos productos que gozan de ese favor público sin que la conciencia social se plantee siquiera no ya la protesta puntual-testimonial de ello sino actuar consecuentemente boicoteando productos que no sirven ni a la salud ni al paladar a pesar de estar dentro del sector alimentario.
Si David Riesman ya recomendó tomar las frases que parecían ciertas para ponerlas en duda antes de esta idea ya se ponía en duda que toda auto atribución se correspondiera con la realidad. El producto mas honesto es aquel que recomienda un tipo de guiso con él porque pro si mismo no tiene el menor valor nutricio, tal como vi hace ya muchos años en Zúrich en un comercio con un paquete de arroz blanco con el aviso sobrescrito en el envoltorio. No se trata solo del arroz sino de otros muchos productos refinados y no solo de cosas del sector de la alimentación sino de los otros. Ante cada decisión de compra cuando se trata de productos o marcas nuevas y no conocidas el consumidor se arriesga al chasco. Pero lo peor no es eso sino que ante los productos conocidos se sigue aceptando su condición de victimidad porque no hay otra cosa mejor en la tienda o en la coyuntura mercantil determinado o dado el infradesarrollo de un país. Los paladares terminan por acostumbrase a lo peor a falta de conocer lo mejor. Se puede decir que todo es consumo: desde llevar objetos a la boca por necesidades nutricionales a levarlos a los ojos, las manos y también la boca por razones de goce. El otro, como individuo, no deja de ser un objeto que paladear (tratar), integrar (escuchar), nutrirse (si se acepta su influencia) o rechazar (cuando es adulterado).
Lo mismo que Juan Luis Vives recomienda la lentitud para adquirir amistades per una vez admitidas la constancia en retenerlas se puede recomendar de los objetos en general que están a la altura de sus promesas y etiquetas. En cierta ocasión que propuse un curso municipal para la conciencia del reciclaje de las basuras desde posiciones de preciclaje pensé en un esquema en que la relación con el objeto desde la posición del usuario no se limitaba a satisfacer una necesidad dada sino a hacerlo de una forma ética previendo sus consecuencias. Si una economía doméstica solo piensa en la saciación de un vacio olvida los nuevos vacios que potencialmente general o problemas de agresión con el medio.
Conseguir la pieza necesaria o la herramienta adecuada es la mitad de un trabajo bien hecho. Dotarse de los productos que necesitas en función de sus implicaciones también y no solo para cubrir una inmediatez es la primera medida de autoconciencia. Conseguir los objetos de mercado impecables y no solo suficientemente maqueados para dar el pego (como muchos de los de Ikea) es un goce con la psicología contextual de la que desea rodearse el consumidor y consigo mismo al disfrutar de su entorno cuando cada cosa no le falla a cada rato. Claro que para esto suele ser necesario un poder adquisitivo que lleva a las tiendas más caras. La calidad sí existe pero no como consumo de masas. Desde siempre las casas reales han podido gozar de los mejores objetos existentes pero solo pagables por los más ricos. No siempre la ostentación ha sido igual a calidad ni mucho menos a necesidad aunque sí igual a despilfarro y exhibicionismo superfluo. Claudio cuando era césar mandó descargar de toda su ornamentación en oro de una carroza expuesta en la casa del joyero que la fabricó y reconvertirlo en monedas, para librar las calles de la ciudad de su peso para no dañarlas . Claro que con acciones de este tipo se granjeó el odio y consiguió que finalmente lo asesinaran.
Volviendo a los objetos de uso cotidiano: ordenadores portátiles, teléfonos celulares, lámparas de noche, tazas de wc, cisternas de descarga de agua, termos eléctricos, calefactores, asientos, color de las paredes, colchones, almohadas, edredones, telas, vestuario, tazas de té, vasos de cristal, sartenes, cocinas, frigoríficos, candelabros, boles, cuadros y objetos decorativos entre otros cientos de cosas de una larga lista; depende de su categoría, calidad y encuentro positivo con ellos si la vida se hace mas fácil o todo lo contrario más difícil. La vida de lujo no es la que pasa por las cosas caras sino por las cosas útiles funcionales y garantizadas.
En las sociedades donde ser predomina el beneficio al servicio, la apariencia a la comunicación, lo que menos importa es la funcionalidad sino el supuesto de ella con lo que una larga lista de cosas defraudad a sus usuarios y siguiendo la lógica del desencuentro estos se defraudan a sí mismos.

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